Voto electrónico: un camino más fácil para manipular las elecciones

Tras las irregularidades con que se desarrollaron las PASO 2017, desde el Gobierno nacional, lejos de hacerse cargo de las responsabilidades, volvieron a acusar a la oposición, esta vez reprochando el no haber acompañado el proyecto de Boleta Única Electrónica que se cayó en el Senado en noviembre pasado.

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La gobernadora María Eugenia Vidal, el jefe de Gabinete Marcos Peña y el ministro del Interior Rogelio Frigerio ya se mostraron a favor de esta postura, al igual que los apoderados de Cambiemos en el recuento de votos que se está desarrollando en el Teatro Argentino, en medio de denuncias por manipulación de datos y mesas que no contabilizan votos para Unidad Ciudadana, principal fuerza de la oposición. De esta forma, el proyecto estancado en 2016 busca volver a instalarse en agenda. Sin embargo, el sistema podría traer aun más problemas que soluciones en el proceso electoral, según argumentan especialistas en software y seguridad informatica.

Según Beatriz Busaniche, presidenta de la Fundación Vía Libre y compiladora del libro Voto electrónico: una solución en busca de problemas, las dificultades que se encuentran en este tipo de elecciones tienen que ver con tres ejes: las fallas que pueden encontrarse en los sistemas electrónicos, la falta de acceso a un conocimiento específico, y –quizá más crucial– la falta de garantías a “los fundamentos de votación democrática”, secreto del voto, integridad y fiscalización.

En las discusiones llevadas a cabo durante 2016, cuando el oficialismo pretendía realizar tal reforma electoral, tuvieron sus principales críticas en las posibilidades de un fraude. “Lo que quieren es tener la posibilidad de alterar el voto más fácil”, explicó a Contexto Vladimir Di Fiore, especialista en software libre, destacando las denuncias que hubo tras las PASO.

“Lo que está pasando desde el domingo, donde una porción de la ciudadanía está convencida de que se manipularon resultados o de que hubo cargas erróneas, se puede comprobar porque hay huellas”, destacó Di Fiore, quien explicó que en las elecciones con el método tradicional hay otros respaldos documentales para transparentar el proceso electoral.

La posibilidad de la alteración y vulneración de las máquinas daría fuerza a procesos electorales fraudulentos, y la dificultad en el acceso al conocimiento de las maquinas reduciría las chances de una participación de la ciudadanía en el control de la votación.

“Muchas veces se argumenta que los problemas del secreto y la integridad del voto podrían ser controlados con una muy estricta auditoría del software y el hardware utilizados para la votación. Sin embargo, únicamente un reducido conjunto de técnicos altamente especializados es capaz de realizar tal auditoría”, sostiene la presidenta de Vía Libre.

“El sistema actual de votación que tenemos posibilita que cualquier ciudadano alfabetizado pueda ser parte del proceso: desde el rol de elector, de fiscal, de autoridad de mesa”, destacó Di Fiore, y agregó que, en cambio, “con el voto electrónico yo paso a ser un fiel creyente en San Data y a confiar en que la máquina todo lo puede”.

“Si hoy, sobre todo en la provincia de Buenos Aires, tienen dudas si robaron votos, imaginemos lo que sería una elección con voto electrónico”, planteó Di Fiore. “Hoy, para hacer fraude, tenemos que tener la complicidad de varias personas y una logística amplia: para hacer fraude con máquinas electrónicas solamente tenemos que alterar el software y mágicamente nuestra alteración de voto llega a todo el país.”

“Desde el momento que yo pongo una máquina a intermediar entre el ciudadano y su derecho a votar, todo pasa a ser catastrófico, porque las máquinas por defecto son vulnerables: no hay máquina que no sea vulnerable”, remarcó Di Fiore.

Uno de los argumentos que plantea Cambiemos para el voto electrónico es una especie de “universalización” del mismo. María Eugenia Vidal destacó que se “utiliza en todas partes del mundo”, sin embargo, esto no resulta cierto.

“Para la ONU, de los veinte países más desarrollados, solamente uno usa voto electrónico: es Estados Unidos y este voto es parcial, no se usa en todos los Estados y en todos hay métodos de contingencia”, detalló Di Fiore.

El voto electrónico, con diferentes modalidades, fue ensayado y dado de baja en muchos países, como Dinamarca, Finlandia, Alemania, Holanda, Austria y Bélgica. Entre los principales argumentos para volver atrás se han señalado precisamente el fraude, la restricción de la participación de la ciudadanía en el proceso electoral y la amenaza al carácter secreto del voto.

En este marco, la discusión tendrá que evaluar los planteos y los antecedentes que hay sobre este sistema. La denuncia por manipulación en la información arrojada el domingo por la noche en el escrutinio parcial fue descartada por el Gobierno de Cambiemos, quien ensayó un discurso basado en un sistema electoral lento y obsoleto. A la luz de las opiniones de los expertos en software y de lo que está sucediendo en el Teatro Argentino, donde la revisión de los telegramas demuestra la importancia de la fiscalización y las personas en los procesos electorales, el debate abre dos ejes: la rapidez o la seguridad democrática. El Gobierno del cambio y de los discursos modernizantes deberá evaluar, junto con la Legislatura, cuál eje es la prioridad en las elecciones de nuestro país.