El expresidente Luiz Inacio “Lula” Da Silva comenzó este jueves una gira por el nordeste brasileño, la zona más pobre del gigante sudamericano. Eligió Salvador para comenzar su recorrido, que incluirá nueve estados y casi treinta ciudades.

“Estoy comenzando un gran viaje para decirles a las personas que el PT siempre estará a su lado”, aseguró el expresidente y referente del Partido de los Trabajadores (PT).

El exmandatario remarcó: “Estoy haciendo esta gira para reencontrarme con Brasil y conversar con el pueblo, que es lo que hago desde que comencé en la política. Siempre hice política conversando con las personas, mirándolas a los ojos, conociendo la realidad de cada región y buscando soluciones a los problemas de las personas y de las comunidades”.

La gira, que fue nombrada como “Lula por Brasil”, no fue declarada oficialmente como el comienzo de su campaña presidencial, pero sin dudas,, reforzará la figura del exmandatario de cara las elecciones de 2018.

En la actualidad, es el principal blanco de la persecución política desatada por un sector de la Justicia y los medios hegemónicos de comunicación (el brazo mediático-judicial) que intentan impedir que un proceso popular vuelva a gobernar Brasil. Recientemente, el juez Sergio Moro, con conocidos vínculos con el multimedia Rede Globo, emitió una condena por corrupción contra Lula (sin más pruebas que un grupo de supuestos testigos). En el fallo, que debe ser tratado por un tribunal de segunda instancia para ser ratificado o anulado, el juez condena a Lula a diecinueve años de cárcel y nueve de inhabilitación para ejercer cargos públicos. La medida muestra la desesperación de los sectores del poder que ven cómo, a pesar de haber sido víctima de un ataque mediático que trató de demonizar su figura y destruir su imagen pública, el expresidente es el candidato que más apoyo popular tiene para las elecciones presidenciales de 2018.

El ataque del juez Moro contra Lula tiene enormes similitudes con el que lleva adelante el juez Claudio Bonadio en Argentina contra la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner.

Frente al ataque del brazo mediático-judicial, Lula recurre al poder popular, al recorrido por la tierra que lo vio nacer y dar sus primeros pasos en política. El nordeste empobrecido de Brasil, donde Lula convoca el mayor apoyo, se transforma en el punto de partida para volver a construir un Brasil para todos y frenar la embestida neoliberal.