A los reclamos de Ludmila Torres, a quien la mutual provincial no le brinda tratamiento, y el del niño marplatense que no recibe sus medicamentos porque su madre trabaja en blanco, se le suma el caso de Anahí, joven platense a quien IOMA le rechazó seis veces, en sólo tres meses, las drogas que necesita para sobrellevar su enfermedad.

Anahí tiene 15 años y padece epilepsia refractaria, una enfermedad que hace que viva con convulsiones. Recientemente, ante el aumento de la frecuencia de las mismas, su neurólogo le recomendó el uso de una nueva droga, llegando así a los diez medicamentos. Pero IOMA solo cubre dos.

La nueva droga que debería consumir Anahí es Sultiame, un medicamento que significaría un costo de 30 mil pesos mensuales, imposible de costear para su familia y fundamental para la niña. “Si no los toma le agarra un ataque epiléptico y se puede morir”, explicó a Contexto Marta Castillo, y agregó que “sí o sí hay que frenar las convulsiones porque le trae deterioro”.

Ante este panorama, hace tres meses que se vienen presentando en la mutual provincial, pero no obtienen respuestas satisfactorias: en este plazo recibió seis cartas de negativa. “Las cartas de las negativas de ellos dicen que tiene que tomar otra medicación. Esa medicación ya la tomó. Cuando les digo que miren el historial de IOMA me dicen que sí, que tengo razón”, sin embargo, los medicamentos no son aprobados, explicó Castillo, quien junto con el neurólogo de Anahí ha enviado notas respondiendo a esta decisión, pero la mutual vuelve con la negativa.

Castillo explicó que el médico de la niña quiso hablar con el neurólogo responsable de IOMA, pero este no respondió a pesar de que las autoridades de la mutual le dieron la orden. No habló “porque no tienen motivos para negármelo”, sostuvo Marta. Y destacó que le propusieron otros medicamentos, pero según los médicos de Anahí no son recomendados, sino que por el contrario debe seguir con Sultiame, droga a la que pudo acceder gracias a muestras médicas, que ya no consigue.

“Ella dejó de caminar por la cantidad de convulsiones que tiene; cuando empezó a tomar esta medicación hace tres meses, empezó a caminar y a poder dormir mejor”, destacó Castillo.

“Ni siquiera pueden decirme que no corresponde al diagnóstico. Presenté hasta la resonancia que se le hizo hace un mes. No tienen motivos. No quieren por una cuestión económica”, resaltó la madre de Anahí.

La mutual incluso siguió avanzando con los atropellos sobre Castillo y su hija: la pensión por discapacidad que tenía pasó de mil a setecientos pesos y le disminuyeron la cantidad de estudios que puede hacerse.

“Nunca me pasó que los análisis no los aprobaran. Ahora IOMA puso un reglamento donde se pueden hacer solo cuatro análisis al año. A mi hija, por la medicación, le tengo que hacer uno por mes. Cada vez más cosas nos hacen”, sostuvo. 

Cansada de llevar el reclamo a IOMA, Castillo recurrió a la Defensoría del Pueblo de la Provincia de Buenos Aires, esperando que este organismo interceda en favor de la niña.