Vecinos y vecinas de la localidad platense de Abasto realizaron ayer por la tarde un reclamo al intendente Julio Garro por las demoras del Municipio en la construcción de dos nuevos jardines de infantes, luego de que Garro haya pospuesto el inicio de las obras y mientras setecientos niños de edad preescolar se mantienen fuera del sistema educativo por la falta de cupos en esa zona de la capital bonaerense.

Los padres y madres, organizados en la Junta Vecinal de Abasto, hicieron una convocatoria en las puertas del Jardín N° 930 (calle 212 entre 519 y 520), el único público en todo Abasto, donde firmaron un petitorio para solicitar a las autoridades que aceleren las obras que Julio Garro les había prometido en invierno del año pasado, cuando asistió a un acto con motivo del 125° aniversario de la localidad. En octubre, Garro les dijo que se había llamado a licitación y que las obras –que se harían en las tierras que se encuentran entre la avenida 520 y 217 y en 500 y 226– habían sido adjudicadas, pero los padres afirman que las construcciones nunca comenzaron.

Andrea Principi, integrante de la Junta Vecinal de Abasto, dijo a Contexto que en un segundo encuentro el 26 de julio de este año, Garro les volvió a hacer promesas sin mayores precisiones. “Se volvió a comprometer y nos dijo que un funcionario suyo se iba a comunicar con nosotros para darnos la fecha de la firma de los contratos para el inicio de las obras, pero todavía nadie nos llamó. Cuando le pregunté por qué se había demorado tanto en atendernos de nuevo y por qué se habían demorado las obras, no supo qué contestar ni explicar cuáles eran los problemas”, explicó la vecina.

La situación preocupa a los padres, porque el Jardín N° 930 no alcanza para la demanda de la localidad del oeste de La Plata, que cuenta con casi 20 mil habitantes. Las largas listas de espera a pocos meses de las inscripciones para el próximo ciclo lectivo y la pasividad del Gobierno local para dar respuestas generan inquietud en las familias, que ven peligrar la continuidad formativa de sus hijos.

Miembros de la Junta Vecinal cuestionan que ante la falta de cupos se encuentren obligados a pagar un jardín privado –aquellos que por cuestiones económicas puedan hacerlo–. Esto se suma a las complicaciones originadas en las familias por tener que hacer traslados a otras localidades para poder llevar a su hijos al jardín.

“En Abasto, desde el año 2006 no hay salita de tres años, hay solo sala de cuatro y de cinco, por eso muchos se quedan afuera. Según nuestros registros, que recolectamos por el diálogo que tenemos con las familias, hay setecientos niños sin escolaridad, que están fuera del sistema y no pudieron entrar a ningún jardín de los más cercanos”, precisó Andrea Principi.

Según un estudio realizado por la Facultad de Ciencias Económicas de la UNLP llamado “Diagnóstico Socioeconómico de La Plata y sus Centros Comunales”, Abasto es, junto a El Peligro, Melchor Romero y Etcheverry, la localidad donde su población tiene la menor cantidad de años de educación aprobados en promedio y una de las cinco que tiene menor proporción de población que asiste al sistema preescolar.