El Gobierno de Mauricio Macri retuvo los votos en los distritos donde perdía para dar la sensación de un triunfo de su fuerza política antes de la medianoche de este domingo. Sin embargo, cuando se apagaron las cámaras en el bunker de Cambiemos y los globos se fueron desinflando, la verdad comenzó a aflorar muy lentamente.

Macri subió al escenario con María Eugenia Vidal y Elisa Carrió en el momento en que Esteban Bullrich superaba a Cristina Fernández de Kirchner por cinco puntos (36,90% contra 31,52%). Las mesas escrutadas en la provincia de Buenos Aires no llegaban al 20%, pero de todos modos se consideraron ganadores.

Cerca de las 4 de la madrugada, cuando salió a hablar la expresidenta y candidata por Unidad Ciudadana, ya no había prácticamente diferencia. Los datos oficiales quedaron clavados en 34,19% contra 34,11%, con el 95,67% de los votos escrutados.

“Esto que hemos vivido hoy, este montar un show para que salga en el horario prime time de la televisión, como si se tratara de un timbreo o de subirse a un colectivo para simular algo, es por sobre todas las cosas una ofensa a la democracia y a todos los ciudadanos y ciudadanas que fueron leal y honestamente a depositar su voto. Lo mínimo que se merecían era conocer cuál era el resultado de las elecciones. Y el resultado en las elecciones parlamentarias de la provincia de Buenos Aires es que hemos ganado”, remarcó Cristina desde el bunker de Unidad Ciudadana en el estadio de Arsenal.

Tras denunciar la “manipulación” de la carga de datos oficiales como un “bochorno” y un “papelón internacional”, la candidata a senadora nacional llamó a “afianzar este primer paso que dimos para construir la nueva mayoría que está necesitando el pueblo argentino”.

“De cada tres ciudadanos y ciudadanas, dos le dijeron ‘no al ajuste’. Ese ajuste que quieren disfrazar con la palabra ‘cambio’, pero que todos sabemos que es lo más brutal. Vamos a pedirle al Gobierno que escuche lo que las urnas han expresado, que cambie el rumbo económico”, sostuvo, y señaló “cuatro pilares fundamentales”. Reclamó “que se pare de destruir el trabajo”, que aquellos “que hasta hace un año y medio comían todos los días puedan seguir haciéndolo”, que los adultos mayores vuelvan a tener cobertura de medicamentos al 100% y que “se revisen las tarifas, porque la gente no las puede pagar”.

Por último, la expresidenta destacó que este domingo “debió haber podido votar” Santiago Maldonado, desaparecido desde el 1º de agosto último durante la represión de Gendarmería a la comunidad mapuche Pu Lof en Resistencia de Cushamen, al noroeste de Chubut.

“Ese joven, con cuya familia nos solidarizamos, sigue sin aparecer. Reclamamos una vez más al Gobierno que Santiago aparezca con vida. Milagro Sala sigue presa también, sin cumplimentarse lo resuelto por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). Presos políticos y desaparecidos, eso sí que nunca me lo hubiera imaginado. Necesitamos imperiosamente que esta democracia no sólo garantice la dignidad del trabajo, del plato de comida, de los remedios para los mayores, la dignidad de que la gente no se muera de frío o ande a oscuras porque no sabe cuánto le va a venir en la factura a fin de mes. Además de la dignidad que hace a las cuestiones económicas, no vamos a permitir ni vamos a tolerar que nos quieran quitar la libertad”, subrayó.

Otra de las provincias que Macri había dado por ganada antes de irse a dormir fue Santa Fe, pero allí se dio una manipulación similar a la de Buenos Aires. Durante la madrugada, el candidato de Unidad Ciudadana Agustín Rossi se colocaba por encima de su rival de Cambiemos, Albor Cantard, por 27,86% contra 27,15% con más del 97% de los votos escrutados.

“La carga estuvo parada durante muchísimas horas. Prácticamente no hubo movimiento desde las 22:30 hasta las 3:30, cuando nosotros empezamos a denunciar en sintonía con lo que pasaba en la provincia de Buenos Aires”, dijo Rossi, y dio detalles de la maniobra del Gobierno nacional: “Habían cargado sólo el 35% de las mesas de Rosario, donde el Frente Justicialista hizo la mayor diferencia. En cambio, las mesas de la ciudad de Santa Fe, donde ganaba Cambiemos, fueron cargadas en un 95%. Se han manipulado arteramente los datos”.

Mientras avanzaba el conteo de la provincia de Santa Fe, en Buenos Aires se frenó con el 95,67% de las mesas escrutadas. Es decir, no se contabilizaron cientos de miles de votos, sobre todo de distritos de la Tercera Sección Electoral como La Matanza, Moreno y Berazategui, donde se imponía Cristina. El secretario de Asuntos Políticos, Adrián Pérez, anunció que ese 4,33% “irá al escrutinio definitivo efectuado por la Justicia” en las 48 horas posteriores al cierre de los comicios.