Los empleados de la empresa Distripaper se encontraron con las puertas de la planta cerrada. De esta forma, con un promedio catorce años de antigüedad, setenta trabajadores se quedaron en la calle y sin respuestas de la empresa, de la que se rumorea que está en la quiebra. Además de los encargados de la logística, los que están en las oficinas administrativas, en el barrio de Palermo, atraviesan la misma situación.

“La empresa cerró. Mañana presentamos quiebra”, le dijeron a los trabajadores desde la gerencia de la planta, cuando les pidieron explicaciones al respecto.

“Desde ese momento estamos acá en la puerta para evitar un vaciamiento del galpón, porque consideramos que el día de mañana nuestra indemnización está en la mercadería, ya que aclararon que indemnización no va a haber para nadie”, explicó a Contexto Marco García, uno de los trabajadores despedidos, con dieciocho años en la distribuidora.

Los cesanteados señalan que trabajaron con normalidad, incluso haciendo horas extras. El cierre imprevisto los deja sin los pagos correspondientes al mes, y con parte del aguinaldo que les adeudan.

Ante esta situación, ya radicaron la denuncia correspondiente en la sede del Ministerio de Trabajo de San Martín, con el apoyo del Sindicato de Empleados de Comercio. A pesar de haber sido citados, los responsables de la distribuidora no se presentaron. La próxima cita será el 1° de agosto.

Si bien se habla de una quiebra, desde esta cartera les informaron que no se presentó ningún preventivo al respecto y los trabajadores señalan que la empresa no está pasando por una crisis.

“La empresa nunca paró de laburar un día. Nunca dejamos de trabajar nosotros. Nos piden que trabajemos corrido, que no paremos de almorzar, que hagamos horas extras y a veces nos quedamos más tiempo. La empresa trabajo tiene”, explicó García.

“Los trabajadores están con mucha preocupación porque la realidad es que la empresa ni siquiera les mandó el telegrama de despido. Uno sospecha que hay algún movimiento orientado a anunciar una quiebra”, dijo a Contexto Hernán Letcher, concejal de San Martín por el Frente para la Victoria, quien estuvo acompañando a los cesanteados.

Sobre el cierre, Letcher consideró que “fue una decisión más bien de tipo comercial; los que finalmente pagan los platos rotos son los trabajadores”.

“Hay mucha preocupación en los trabajadores. No pudieron entrar, nadie les informa nada. Tienen un video del dueño, que en la otra sucursal (en la parte comercial) les dice a los empleados que tiene intención de bajar la persiana”, relató Letcher.

En un contexto en que empresas y fábricas cierran todos los días en el país, San Martín no resulta la excepción. Según Letcher, “hay muchísimas empresas lamentablemente en nuestro distrito y la están pasando muy mal, y en su mayoría son pymes. Sus trabajadores naturalmente también la están pasando mal”.

Por el momento, los trabajadores van a seguir ocupando la entrada de la planta, al tiempo que están recibiendo asesoramiento legal para poder seguir.