El deterioro de las condiciones de vida de las personas mayores se ha vuelto una constante que no parece detenerse por el rumbo que prosigue el proyecto de país de Cambiemos. A los recortes de prestaciones realizados por el PAMI y el encarecimiento del costo de vida en general por la inflación y los tarifazos, se le suma otro dato que evidencia la destrucción del poder adquisitivo de estos sectores producto del retiro del Estado como garante de derechos.

Si se compara el precio de los cincuenta medicamentos más consumidos por las personas mayores desde mayo de 2015 con el mismo mes de este año, se registra una inflación promedio del 98%, una cifra más alta que la inflación de ese lapso de tiempo. Los incrementos oscilan entre el 50% y el 200%. Así lo indica un informe realizado por el Centro de Economía Política Argentina (CEPA), en conjunto con el Centro de Estudios Políticos para Personas Mayores (CEPPEMA) y la Asociación Latinoamericana de Gerontología Comunitaria (ALGEC).

La disminución en el acceso por parte de los jubilados y pensionados a la cobertura de los medicamentos por los ajustes en el PAMI, postura que responde a la decisión del macrismo de reducir el gasto fiscal a costa de los mayores, genera que tengan que dedicar más proporciones de sus ingresos para algo tan indispensable como comprar un medicamento esencial para la salud.

En marzo, el extitular de la obra social, Carlos Regazzoni, llevando adelante un fuerte recorte, había elevado los requerimientos para acceder a la cobertura total de algunos medicamentos. Entre ellos, los que tengan prepaga, posean un auto de menos de diez años o más de un inmueble y quienes cobren más de 1,5 haberes previsionales mínimos

“Entre los dos, con mi mujer compramos seis medicamentos. Dedicamos una jubilación para pagarlos, porque muchos no los cubre el PAMI por el último borrón que hicieron, y con el restante del dinero de la otra jubilación sobrevivimos”, contó a Contexto Dante Nucilli, jubilado de 72 años de La Plata.

Juana Marín, jubilada y consejera del PAMI de La Plata, dijo a este medio que en las reuniones que tienen con los jubilados periódicamente, “la mayor preocupación que escuchamos es cómo hacer para pagar los medicamentos, porque muchos no los pueden pagar, o los pagan y no llegan a fin de mes”.

“PAMI los debería cubrir, no puede ser que los jubilados que toman mayor cantidad de medicamentos son los que peor la están pasando. Hoy, con dos jubilaciones mínimas (6.394 pesos cada una) no se puede vivir”, subrayó Juana Marín.

El porcentaje de dinero dedicado a los medicamentos se vuelve todavía más preocupante si se tiene en cuenta que “la mayoría de las personas de 60 años y más consumen entre en promedio entre 4-8 medicamentos. Esto se traduce claramente en un golpe a la economía y a la salud de las personas mayores”, sostiene el informe.

Otra variable que vuelve complejo el cuadro de situación es que, según datos de la ANSES de 2016, el 52% de las personas mayores de sesenta años cobra una jubilación o pensión igual o menor a la mínima. “La calidad de vida de toda población mayor se ve muy afectada y los peligros del aumento de morbi-mortalidad son inminentes”, considera el estudio.

El informe desglosa las funciones de los principales productos que se consumen indicando su aumento en el último año y medio, y de acuerdo con las patologías para las que sirven, cardiovasculares, respiratorias y osteoarticulares. También advierte que los problemas de salud cardiovasculares son causa de defunción en el 33% de las personas mayores a 65 años. Mientras que las respiratorias implican la tercera causa de muerte del mismo rango etario, representando el 17% de las defunciones. La fuente de estos datos proviene del Informe de Estadísticas Vitales del Ministerio de Salud de la Nación del año 2015.

“El aumento de estas drogas genera una falta de acceso a los tratamientos médicos de manera oportuna y como consecuencia repercute en detrimento del estado de salud de la población mayor”, afirman los autores del informe.

Entre los fármacos para el sistema cardiovascular, el Atenolol, de primera elección para tratar hipertensión arterial y taquicardias, entre otras enfermedades, presentó un aumento del 236%. “El médico me lo retiró por cómo subió”, señaló el jubilado Dante Nucilli. “Hay adultos mayores que la situación los lleva a cometer el error de tomar día por medio los medicamentos para que le duren más porque no llegan a fin de mes, pero los tratamientos son permanentes, no podés tomarlo salteado”.

Aumentos de medicamentos para enfermedades cardiovasculares

-Atenolol: fármaco de primera elección dentro del grupo de los betabloqueantes para el tratamiento de hipertensión arterial, taquicardias y otras enfermedades cardiovasculares. Presentó un incremento del 236%.

-Acenocumarol (Sintrom): anticoagulante necesario para evitar accidentes cerebrovasculares (ACV) en personas que padecen arritmias cardíacas. Incrementó su valor en un 197%.
-La Furosemida: diurético de masa utilizado en el tratamiento de insuficiencia cardíaca congestiva o hipertensión, que en general acompaña a otros medicamentos. Aumentó un 148%.

Medicamentos para enfermedades respiratorias:

– La fluticasona+salmeterol (Seretide) aumentó su precio en un
141% , siendo su valor actual de $1.083,65. Los tratamientos para personas asmáticas o con enfermedades obstructivas crónicas (EPOC) se han visto fuertemente encarecidos. Es importante considerar que el EPOC representa el 13% de las defunciones por enfermedades respiratorias.

-La ciprofloxacina (Ciriax), antibiótico de amplio espectro, utilizado para bronquitis infecciosas, neumonías o infecciones urinarias, presentó un aumento del 56%.

-La amoxicilina (Optamox), uno de los antibióticos de amplio espectro más utilizados, sufrió un aumento casi del 50%.

Medicamentos para patologías osteoarticulares:

-La etoricoxibs (Arcoxia) es un fármaco antiinflamatorio no esteroideo que se utiliza para el dolor crónico de patologías osteoarticulares como artrosis y artritis reumatoidea. Ha sufrido un incremento del 149%.

-El ácido ibandrónico (Idinea), medicamento indicado en el tratamiento de la osteoporosis en mujeres, tuvo un aumento del 107%.

-La glucosamina (Baliartrin), fármaco indicado para el tratamiento de artrosis y artritis, sufrió un incremento del 100%.

-El diclofenac sódico (Dioxaflez) es uno de los antiinflamatorios no esteroideos más utilizados. Se utiliza tanto como antiinflamatorio así como analgésico. Es prescripto en patologías articulares (artrosis, artritis, osteoporosis, etcétera). Tuvo un aumento del 89%.