El otorgamiento de asignaciones sociales durante la “década ganada” fue un salto de calidad en materia de seguridad social en la Argentina, en la búsqueda, al mismo tiempo, de una transformación cultural para dejar de estigmatizar a aquel que recibía un “plan” y entenderlo como el otorgamiento de un derecho que en su inmensa mayoría reciben hijos de trabajadores informales y no de vagos, como machaca el neoliberalismo en el poder y sus medios afines.

Después de recortar drásticamente la lista de medicamentos del Plan Remediar, que beneficia en gran medida a los jubilados y pensionados y las madres y familias más vulnerables, Mauricio Macri y su equipo pusieron en discusión la necesidad del Programa Nacional de Inmunizaciones (calendario de vacunación gratuito y obligatorio), y fueron por las pensiones para personas por discapacidad. Está claro que no quitan la totalidad, pero le cortan ese derecho a cientos de miles de personas como otra forma de disciplinamiento y humillación.

Hace unos días les tocó a quienes reciben una Asignación Universal por Hijo (AUH), impulsada por la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner en octubre de 2009, en el marco de la Ley Nacional 24.714. Desde su lanzamiento hasta finales de 2015, la AUH alcanzó un promedio de 3,5 millones de niños y niñas en todo el país, y hacia finales de 2015 se ubicaba en 3.777.124 niños y niñas.

Pero tan sólo en el primer trimestre de 2017, Macri decidió retirársela a 231.542 personas por “incumplimientos” en la presentación de los justificativos (vacunación, escolaridad, etcétera). Si en enero los beneficiarios eran 3.980.755, en marzo esa cifra cayó a 3.749.213.

“La reducción se debe a la imposibilidad de cumplir con las condicionalidades, lo que significaría la exclusión del segmento con mayores dificultades sociales. La caída en un solo trimestre de 231.542 personas, en un contexto de destrucción de empleo, es alarmante”, advirtió a Contexto Cristian Arroyo, docente e investigador de la Universidad Nacional de Mar del Plata (UNMdP), especialista en políticas sociales de la UNLP.

“Aunque es corriente escuchar que la AUH está pensada para los hijos de los desocupados, los padres de los niños alcanzados por este derecho son mayoritariamente trabajadores informales. Si tenemos en cuenta los números a diciembre de 2015, por cada trabajador desocupado Argentina tenía cinco trabajadores informales”, precisó el experto en relación con otro de los prejuicios que sostiene la derecha argentina.

Desde la llegada de Macri al Gobierno nacional, “el poder de compra de la AUH decreció entre un 6% y un 9% dependiendo de los estudios”, indicó Arroyo, antes de precisar: “Si tomamos como variable comparativa el precio de la leche, encontramos una dramática reducción de la capacidad de compra de la AUH: mientras que en julio de 2015 con 837 pesos podían comprar 90,4 litros de leche, en julio de 2017 con 1.247 pesos se pueden comprar 48,8 litros de leche”.

Un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), elaborado por Julia Strada y Hernán Letcher, coincide en la pérdida de seis puntos porcentuales en el poder adquisitivo de quienes reciben la AUH en los últimos dos años.

La Asignación Universal por Hijo está destinada a las personas desocupadas, las que trabajan en la economía informal o ganan menos del salario mínimo por cada hijo menor de dieciocho años o un hijo con discapacidad.

Cerca del 40% de las AUH que cortó el Gobierno de Macri corresponden a la provincia de Buenos Aires, donde gobierna su acólita María Eugenia Vidal. Un relevamiento del CEPA efectuado en varios distritos del Conurbano muestra que en los últimos dos años abandonaron la escuela secundaria el 20% de los alumnos por diversas razones, entre las cuales se destacan la pérdida de poder adquisitivo y la necesidad de buscar trabajo.

En el último año se incrementó la cifra de niños y adolescentes alcanzados por la AUH debido a la inclusión de los monotributistas, pero la realidad es que “en los últimos meses se verifica un descenso de la cobertura, que en marzo alcanzó 3.749.213, cayendo a niveles menores a los de 2015, cuando la desocupación era sensiblemente menor y los monotributistas no habían sido alcanzados”, precisó Arroyo, autor del libro Paradigmas en disputa en la política social Argentina, publicado en 2016.

La financiera para pobres que propone Macri

Como si fuera el colmo del cinismo, mientras les saca la AUH a más de 230 mil personas, el Gobierno les propone a quienes siguen cobrándola créditos personales a través de ANSES. Y para evitar que pasara por el Congreso Nacional en plena campaña electoral, Macri emitió un Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU 246/11).

Esos créditos serán de hasta 5.000 pesos por hijo. Los tendrán que devolver en 24 cuotas de 270 pesos aproximadamente. Pero nada se dice sobre la tasa de interés.

Con una inflación que rondará el 25%, un aumento de precios brutal, una suba de los servicios galopante (en particular del gas, con un invierno durísimo y una garrafa a 240 pesos, por ejemplo), parece una burla macabra la de la alianza Cambiemos: propone créditos y quita derechos.

“Es claro que los sectores populares no están llegando a cubrir las necesidades básicas de alimentación, y proponerles endeudarse, comprometiendo parte de sus ingresos a futuro, es una irresponsabilidad muy grande de parte del Gobierno”, sostuvo Arroyo.

En 2011, el gobierno de CFK, ahora primera candidata a senadora nacional por Unidad Ciudadana con miras a las legislativas de octubre, complementaba la AUH con la Asignación Universal por Embarazo (AUE) para garantizar el acompañamiento sanitario desde el Estado mediante cinco controles prenatales, de modo de llegar a un parto en mejores condiciones de salud. En su libro, Arroyo sostiene que “otro mito” es pensar que la maternidad adolescente aumentó por las asignaciones. “Los datos duros indican que en realidad la natalidad descendió en la Argentina desde que se otorgó la AUH”.

Entre 2015 y 2016, la pobreza pasó del 29% al 32,9% de la población y se sumaron un total de 1,5 millones de “nuevos pobres”, según el informe anual publicado en marzo pasado por el Observatorio de la Deuda Social Argentina (OSDA), lo cual significa 13 millones de personas por debajo de la línea de pobreza en nuestro país.

Un estudio más reciente, también de la Universidad Católica Argentina (UCA), referencia macrista cuando era oposición, muestra que seis de cada diez menores de dieciocho años son pobres. Para más claridad: 7,6 millones de niños y adolescentes en la Argentina sufren carencias estructurales. Por eso Macri les quita las AUH.