El quite de colaboraciones y el paro que realizan la mayoría de los talleres técnicos y de los cuerpos artísticos del Teatro Argentino pusieron en duda el estreno de la ópera El gran macabro. Lejos de brindar soluciones concretas a los trabajadores, se comenzaron a tercerizar las tareas, con el aval del ministro de Gestión Cultural, Alejandro Gómez, y del director general artístico del Teatro Argentino, Martín Bauer.

Cabe recordar que los trabajadores del Teatro Argentino y de algunas áreas del Ministerio de Gestión Cultural se encuentran hace alrededor de quince días en “asamblea permanente” y con retención de tareas por la falta de respuestas de parte del ministro Gómez y la gobernadora María Eugenia Vidal ante el pedido de pase a planta permanente del personal contratado.

Las medidas de fuerza son en reclamo de cuatro puntos que ya han acercado tanto a Gómez como a Vidal: el pase a planta de la totalidad del personal precarizado (lo que incluye mensualizados y contratados), designaciones de los trabajadores del Agrupamiento Artístico que concursaron en 2014 y 2015, recompensación salarial (bonificaciones específicas) y llamados a concursos.

“Los compañeros decidieron que no iban a aportar esos elementos propios de los talleres para la función de la ópera El gran macabro”, explicó a Contexto Hugo Ponce, delegado de ATE. Ante esto, las autoridades “encargaron vestuario a sastrerías privadas y la semana pasada intentaron retirar material de escenografía de los talleres del teatro” para llevarlos a talleres”, agregó.

Los trabajadores se opusieron, negándose a entregar su trabajo. “El patrimonio más grande de los talleres de la producción escenográfica y de vestuario es el conocimiento y la idoneidad de los trabajadores; lo que se retuvo es eso”, explicó a este medio Julio Ricciardi, escultor y delegado de ATE en este espacio.

“Están llevando a la práctica una política de privatización encubierta o no tan encubierta, porque están tercerizando trabajo que la propia constitución otorga a los cuerpos estables del Teatro Argentino de La Plata”, consideró Ponce.

“Es preocupante que se entienda como algo normal y factible tercerizar y alquilar elementos de escenografía teniendo un teatro de producción con talleres bien conformados”, sostuvo Ricciardi, y agregó que “esto genera un intento de invisibilización del conflicto y los trabajadores, expulsándolos y sacándoles de alguna manera más derechos y dignidad del que ya les quitan cada vez que sostienen su condición de precarizados contratados”.

El Ministerio de Trabajo dictó una conciliación obligatoria, acatada por el gremio de Maquinistas Teatrales e impugnada por ATE por no considerar en este caso a la cartera como imparcial. La audiencia, en tanto, fue convocada para el 27, posterior al estreno de la ópera.

“Intentan obturar el reclamo de los trabajadores porque la audiencia debería estar antes de la fecha de la ópera. Poniéndola después es todo un indicio de que ellos elaboran una estrategia para que nuestra medida sea diluida”, explicó Ponce.