En un hecho inédito, el presidente argentino Mauricio Macri suspendió la Cumbre Social del Mercosur. La decisión causó la indignación de las organizaciones que participan de ese encuentro desde 2005. Los movimientos sociales decidieron desconocer la decisión del mandatario argentino, tildándola de “arbitraria y sin fundamentos”.

Desde que comenzó a realizarse la Cumbre de Presidentes del Mercado Común del Sur (Mercosur), las organizaciones sociales, de derechos humanos y políticas de los países que participan de ese espacio de integración regional realizaban una cumbre paralela, que en sus primeros momentos se conoció como Cumbre de los Pueblos. En aquellos encuentros los movimientos sociales se reunían para discutir la situación regional y articular formas para enfrentar los procesos neoliberales de la región.

Desde 2005, en el marco de nuevos procesos políticos, la cumbre tomó carácter oficial y fue respaldada por los Gobiernos populares, quienes brindaban herramientas de logística y apoyo para que las organizaciones pudieran reunirse, discutir, trabajar juntas y consensuar un documento que luego era entregado a los mandatarios.

Durante casi doce años se mantuvo esa forma de articulación entre las organizaciones sociales, sindicales, políticas, no gubernamentales y de derechos humanos con los Gobiernos del Mercosur.

En 2017, el mandatario argentino, quien además es presidente pro tempore del Mercosur, decidió suspender el encuentro alegando “cuestiones de seguridad”.

Las organizaciones participantes se mostraron indignadas por la decisión y decidieron realizar la cumbre a pesar de la decisión de Mauricio Macri. Entregarán el documento que surja del encuentro al presidente del Estado Plurinacional de Bolivia, Evo Morales, quien lo llevará a la Cumbre de Presidentes.

Uno de los organizadores del encuentro, el exembajador argentino en Bolivia, Ariel Basteiro, aseguró a Contexto que “no sorprende que el Gobierno de Macri no quiera abrir ámbitos de discusión para los movimientos sociales, los sectores del trabajo, los sectores sindicales y de la producción, porque el Gobierno de Argentina, al igual que el de Brasil y el de Paraguay, está llevando adelante políticas de quitas de derechos, represión y ajuste contra esos sectores”.

“El argumento que es por falta de seguridad no se lo cree nadie. Los últimos catorce años en que se llevan adelante este tipo de cumbres no hubo ningún inconveniente. El verdadero motivo es que no quieren escuchar lo que los movimientos sociales tienen para decirles”, aseguró.

Basteiro remarcó que “por ese motivo van a hacer una Cumbre presidencial casi clandestina. Se van a esconder en un hotel y van a poner vallas a tres kilómetros a la redonda”.

“Nosotros teníamos dos caminos: o dejábamos que hicieran lo que quisieran o nos revelábamos y respondíamos con más organización y más trabajo, que fue lo decidimos hacer. Va a haber delegaciones de los seis países que integran el Mercosur y de Argentina hay una movilización fenomenal de sindicatos, movimientos sociales y organizaciones no gubernamentales”, explicó.

El exembajador argentino destacó que “el documento que salga de la Cumbre Social lo llevará el presidente Evo Morales a la Cumbre de mandatarios para que, por más que hayan tratado de suspender el encuentro de las organizaciones y por más que se escondan, tengan que escuchar lo que los movimientos sociales tienen para decir”.

Por último, Basteiro remarcó que “las Cumbres Sociales son oficiales, no hay nada que haya modificado eso más allá de la actitud arbitraria de Macri, que tiene como costumbre llevarse puesta la Constitución, faltarles el respeto a las leyes, avasallar al Congreso, y pese a que el Estatuto del Mercosur dice que con la convocatoria de cada Cumbre Presidencial debe convocarse a una Cumbre Social, Macri decide no convocarla”.