“Le pedimos que no lo haga, que no permita que la Bonaerense, sobre la cual usted es responsable, nos golpee y nos desaloje violentamente”, pedían las trabajadoras de PepsiCo en una carta dirigida a la gobernadora María Eugenia Vidal. Horas después, la respuesta llegó con la Policía provincial, que las reprimió a ellas y a sus compañeros en las primeras horas de ayer.

Los trabajadores de la planta ya venían alertados ante la orden de desalojo dispuesta por la jueza Andrea Rodríguez Mentasty el viernes pasado, pero ante la cantidad de trabajadores y la solidaridad de agrupaciones que los apoyaban, la Policía y Gendarmería, que rodeaban la zona, no habían podido avanzar. Sin embargo, ayer por la madrugada, con un accionar totalmente violento que incluyó balas y gas pimienta, la Bonaerense avanzó sobre los trabajadores que se encontraban en la vereda y detuvo a seis de ellos. Posteriormente, tras forzar la puerta, ingresaron a la planta y rompieron un caño maestro de gas para desalojar a quienes resistían adentro mediante una evacuación de emergencia.

“No nos esperábamos este operativo con tanta brutalidad, porque nosotras somos mujeres y estábamos peleando por nuestro trabajo, estamos demostrando que la empresa nos quiso echar de la nada, que nos maltrató y encima tiene el Gobierno que la está avalando”, relató Patricia Mora, una de las trabajadoras despedidas, quienes, organizadas y en conjunto, decidieron el día previo a la represión enviarle la carta a la gobernadora.

Cabe destacar que de los seiscientos cesanteados, doscientas son mujeres: las primeras reprimidas por la bonaerense. Muchas de ellas son madres solteras, sostén de sus casas y de sus familias. De hecho, en estos días de lucha concurrían con sus hijos al campamento y a la toma que llevaban a cabo en Vicente López. Algunas, por los años en PepsiCo, padecen enfermedades producto de las repetitivas tareas que hacen en la planta, por lo que conseguir un trabajo en otro lugar, y con fábricas cerrando diariamente, no resulta sencillo.

de los seiscientas cesanteados, doscientos son mujeres: las primeras reprimidas por la bonaerense. Muchas de ellas son madres solteras, sostén de sus casas y de sus familias.

“La fábrica era nuestro trabajo. ¿Cómo se lo explico a mis hijos? ¿Cómo les explico que tengo que salir a luchar para poder comer? Con 35 años me va a costar reinsertarme en el mercado laboral”, explicó Silvina Pérez, una de las despedidas que es sostén de familia.

Pérez afirmó que el sindicato no estuvo con ellos y que desde el Estado tampoco hubo respuestas. “El Gobierno no nos dio soluciones; sólo nos dio palos”, comentó, y agregó que la empresa le ofreció 400 mil pesos, “¿qué hago con esa plata? Es pan para hoy y hambre para mañana”.

“La empresa nos ofrece una indemnización. Pero ¿que vamos a hacer cuando esto se acabe?, ¿de qué manera vamos a darle de comer a nuestros hijos?”, explicaban a Vidal las trabajadoras, quienes le exigieron a la gobernadora que los apoye para que “la empresa abandone la ilegalidad y nos reincopore para poder volver a tener nuestro trabajo y los ingresos mínimos con los que sostenemos a nuestras familias. Porque cuando decimos NI UNA MENOS es contra los femicidios y también contra todo tipo de violencia hacia las mujeres.”

“A Vidal le diría, como mujer y madre (que tanto hablaba de los hijos), que nosotras somos mujeres que nos quedamos sin trabajo, madres solas que tenemos nuestros hijos”, comentó Patricia Mora, y agregó que PepsiCo “nos pagaba la guardería y ahora no nos paga nada”.

“A Vidal le diría, como mujer y madre (que tanto hablaba de los hijos), que nosotras somos mujeres que nos quedamos sin trabajo, madres solas que tenemos nuestros hijos.”

Hoy los trabajadores darán una conferencia de prensa en la Cámara de Diputados de la Nación, donde darán detalles de los destratos durante semanas del Ministerio de Trabajo y la Justicia que terminaron en la represión del día de ayer.

Según adelantaron, explicarán también “sobre la ilegalidad de la empresa al incurrir en lock out ofensivo, un delito penal que la jueza y el fiscal y el propio Ministerio de Trabajo dejaron correr pese a las denuncias realizadas. Esto es así porque el cierre de la empresa se hizo incluso antes de la apertura del propio Procedimiento Preventivo de Crisis, cuando la ley establece claramente que no se pueden cambiar las condiciones de trabajo mientras se intenta tramitar un procedimiento así”.

¿Quiénes están detrás del desalojo?

Detrás del cierre ilegal de la planta está Marcelo Bombau, director de PepsiCo Argentina, una de las empresas con mayor recaudación del país. A pesar de esto, presentó un preventivo de crisis; previamente, dejó en la calle a los trabajadores, cuando la ley estipula que no deben cambiar las condiciones laborales hasta que dure ese preventivo.

Bombau fue funcionario de la empresa Milkaut, además de ser ex CEO de Torneos y Competencias, perteneciente al Grupo Clarín, desde donde hablaban nuevamente de “incidentes” para omitir la represión.

Andrea Rodríguez Mentasty, la jueza que ordenó el desalojo violento sobre los trabajadores, fue nombrada en diciembre de 2015 por la gestión macrista de la cual se muestra muy afín. Es exesposa de Walter Carusso, diputado bonaerense de San Martín por el PRO, un hombre muy cercano al intendente de San Isidro, Gustavo Posse, referente de Cambiemos, con el cual la magistrada también se ha mostrado en fotos.

Cabe destacar que Cambiemos, junto con el Frente Renovador, dejaron sin quórum la sesión en la que se pretendía votar en el senado bonaerense un repudio hacia el desalojo y la represión sufrida por los trabajadores de PepsiCo.

La senadora por el Frente para la Victoria, Mónica Macha, señaló que “fue una sesión muy poco democrática, no se respetó la posibilidad de debatir posiciones políticas. El oficialismo se negó a repudiar la represión a los trabajadores de PepsiCo y tan sólo mostró preocupación por lo sucedido. Está claro que el oficialismo no repudia la represión a los trabajadores porque, como expresó el ministro de Seguridad bonaerense, creen que la policía hizo lo que tenía que hacer. Macri y Vidal convirtieron al Estado en un aparato represivo para disciplinar a los trabajadores y trabajadores. Todos y todas sabemos que el ajuste no cierra sin palos, sin gas pimienta, sin violencia contra el pueblo”.