Con una inflación que alcanza el 11,8% en el primer semestre del año, los bonaerenses aprovecharon los planes de compras con tarjetas que dispuso el Banco Provincia para impulsar el consumo de la canasta familiar, con descuentos del 50% (con un tope de $1.500) en las cadenas de supermercados y mayoristas.

Con largas filas que en algunos casos alcanzaron las ocho cuadras, los clientes evidenciaron la necesidad de precios más bajos. En la región capital, Walmart, Carrefour y sobre todo el mayorista Nini fueron los epicentros de estas ofertas y estuvieron colmados de personas desde la madrugada.

“Desde las dos de la mañana que hay gente. Hay gente que quiso empezar a abrir las persianas. Yo me pregunto. ¿puede ser que haya tanta desesperación? Hay mucha necesidad”, contó a Contexto un trabajador de Nini, donde desde muy temprano la gente empezó a llegar a pesar de la llovizna de la madrugada.

Ada es jubilada. Fue a las 5 de la mañana a hacer una fila que cuando llegó era de aproximadamente seis cuadras. Salió del mayorista cerca del mediodía. “Todos los argentinos vamos a donde nos conviene. Hoy en día, vivir como estamos viviendo, lamentablemente tenemos que buscar las cosas más baratas para subsistir; no vivir: subsistir”, comentó Ada, quien no esperaba encontrarse con tanta gente en las puertas del hipermercado.

“vamos a donde nos conviene. Hoy en día, vivir como estamos viviendo, lamentablemente tenemos que buscar las cosas más baratas para subsistir; no vivir: subsistir”. Ada, Jubilada.

“Es una cuestión de necesidad. ¿Qué sueldo alcanza? Yo tengo un sueldo y somos dos personas grandes, pero está gente que viene con los chicos, ¿cómo hace para vivir? Este presidente nos está matando a todos. Encima no hay trabajo”, comentó la jubilada.

“Me banco tantas horas de espera porque es más redituable comprar acá en el mayorista que en el barrio. A nosotros nos conviene más; somos cinco en la familia y hay poco trabajo”, explicó Silvia, que desde las 8 de la mañana hizo fila para poder ingresar al mediodía la hiper.

“Vinimos a las 6 de la mañana. Con dos tarjetas que tenemos nos conviene comprar acá. Si haces unas compra de 6.000 pesos, son 3.000 los que pagás”, explicó Luciano, que se acercó con su esposa y su hija. Hoy sus sueldos alcanzan, “pero porque hacemos estas cosas”, explicó.

“Vine a comprar por la facilidad, creo que tiene que ver con la necesidad clara”, explicó Natalia, que compró para su familia de dos hijos. “Si bien te dan 1.500 pesos, hoy ese es un número importante para una familia; por ahí con esos 1.500 tenés para pagar uno o dos impuestos, mucho más no”.

“Si bien te dan 1.500 pesos, hoy ese es un número importante para una familia; por ahí con esos 1.500 tenés para pagar uno o dos impuestos, mucho más no”. Natalia, madre de dos hijos.

Evangelina, otra clienta que se acercó al mayorista, salió de realizar las compras al mediodía, pero estuvo esperando desde las 6 de la mañana para ingresar. “Comprar acá sirve porque tiene precios bajos, pero sumado el descuento te hace la diferencia respecto a otros lugares”, explicó.

Las colas se extendieron hasta altas horas de la tarde, pero cerca de las 18 comenzaron a anunciarles a quienes llevaban alrededor de cuatro horas esperando que se debían retirar porque, por el horario y la demora, no iban a llegar a entrar. El mayorista bajó las persianas minutos después dejando a quienes estaban adentro comprando; los que estaban a fuera no pudieron acceder al beneficio.

“Ya hice mi compra y no puedo salir”, explicó una mujer que estaba esperando para salir. “La culpa la tiene el Banco Provincia; no puede dar un solo día, tendrían que dar varios”, relató la clienta, señalado que los responsables de Nini advertían que hasta que no hubiera presencia policial no iban a abrir la salida, por temor a disturbios con quienes aguardaban afuera.

Un “maltrato” para el pequeño comerciante

Las compras en los mayoristas e hipermercados desplazan a los pequeños comercios y almacenes del barrio, que ya se ven golpeados diariamente por la merma en el consumo.

En la primera edición de estos descuentos, realizada el mes pasado, los almaceneros platenses explicaron a Contexto que este tipo de medidas “a los comerciantes minoristas lo que les hace es destrozarlos definitivamente”.

La Confederación Económica de la Provincia de Buenos Aires (CEPBA) advirtió que estos descuentos son un hecho de “discriminación” a los pequeños comercios, al tiempo que denunciaron que “no sólo maltratan a los comercios de proximidad y a las pymes que los abastecen, al orientar a los consumidores a comprar en las grandes superficies, sino que además promueven la concentración de la oferta y solidifican el poder de los formadores de precios”.

La CEPBA advirtió que estos descuentos “maltratan a los comercios de proximidad y a las PyMEs que los abastecen, al orientar a los consumidores a comprar en las grandes superficies”, y que “promueven la concentración de la oferta y solidifican el poder de los formadores de precios”.

“La inflación es hija dilecta de la oligopolización del mercado, por lo que neutralizar los oligopolios es una cuestión de sentido común en toda lucha antiinflacionaria. Las pymes y sus fuentes laborales y los consumidores son los principales perjudicados por acciones como la tomada recientemente”, sostienen desde CEPBA, en donde proponen que BAPRO tenga facilidades también en los comercios de proximidad.