En la noche del martes, en medio de numerosas protestas, el Senado de Brasil aprobó la reforma laboral propuesta por el mandatario golpista Michel Temer. La nueva normativa destruye gran parte de los derechos de los trabajadores y le quita poder a los sindicatos.

Entre otros aspectos, la reforma plantea la posibilidad de elevar la jornada de trabajo a doce horas diarias, realizar contrataciones de forma discontinua, mantener trabajando a mujeres embarazadas en lugares insalubres, reducir el tiempo de almuerzo a treinta minutos y realizar recortes en los salarios.

La nueva normativa prioriza los acuerdos personales entre empleados y empresas por sobre los acuerdos que pueda conseguir el sindicato o incluso lo que esté plasmado en la ley. Ahora, el presidente golpista impulsa una reforma de la Ley de pensiones para poder elevar la edad jubilatoria.

El modelo neoliberal de Temer tiene enormes puntos de contacto con el que lleva adelante su principal socio regional, el presidente argentino Mauricio Macri. El presente conflictivo de Brasil y la destrucción de derechos de los trabajadores que allí se da parece ser el adelanto de una película que pronto podría estrenarse en Argentina.

En diálogo con Contexto, el diputado del Frente para la Victoria (FpV) y miembro de la Comisión de Relaciones Exteriores Guillermo Carmona señaló que “con distintos ritmos en la ejecución, hay absoluta simetría entre las políticas de Macri y de Temer. Estamos ante un mismo proyecto político y un mismo modelo económico”.

“Si uno analiza en detalle cada uno de los ejes de política interna y de política exterior, ve que la matriz fundamental es el Consenso de Washington. Es un Consenso de Washington recargado. Da la impresión de que perfeccionaron los métodos que se aplicaron en los noventa. La furia con la que aplican las medidas es mayor y el discurso político más sofisticado. Todo en función de justificar lo injustificable: la precarización laboral, la expulsión a la marginalidad de amplios sectores de la sociedad, el retroceso en los derechos previsionales, etcétera”, aseguró.

Carmona afirmó que “este debilitamiento de las funciones del Estado se da sin que se registre, por lo menos en Argentina, una disminución del déficit. Esto marca que hay una enorme transferencia de recursos de los que menos tienen a los que más tienen. Lo que se le resta a los sectores de la producción y del trabajo, a los sectores de mayor vulnerabilidad social, se le transfiere a las grandes corporaciones económicas”.

“Hay una situación de simetría en las medidas, aunque con profundidades y ritmos de aplicación distintos. En Brasil han avanzado con la privatización de los servicios públicos, mientras que en Argentina todavía no lo hicieron, pero están debilitando empresas como Aerolíneas para luego entrar en ese proceso”, señaló.

El diputado remarcó que “el horizonte parece ser sumamente complicado en ambos países, y todo indica que habrá un escenario de profundización de la crisis y, en consecuencia, mayor conflictividad social”.

“Si Argentina va hacia Brasil, en cuanto a escenario de ajuste y conflictividad, se va a definir en el proceso electoral. Si Macri logra imponerse en las elecciones legislativas, el ritmo del ajuste se va a acelerar y también en Argentina se vendrá la reforma previsional, la reforma laboral y muy probablemente las privatizaciones. El futuro de la Argentina, en buena media, se juega en estas elecciones. Hay una alternativa neoliberal que expresan Macri y también Stolbizer y Massa, que se disfrazan de seudo oposición. Mientras que, por otro lado, hay un proyecto que propone recuperar la producción, el trabajo y fortalecer el mercado interno. Son dos modelos que claramente se enfrentan en estas elecciones”, concluyó Carmona.