El camarógrafo de origen hondureño Edwin Rivera Paz fue asesinado este domingo en la ciudad de Acayucan, en el estado de Veracruz, al sur de México. Fue interceptado por dos sicarios que se trasladaban en una motocicleta y lo acribillaron.

Desde 2012 hasta la fecha, ya suman veinte los periodistas asesinados en Veracruz, lo que transforma a ese estado en uno de los más peligros para los comunicadores. El país azteca se ha transformado en el más peligroso del mundo para ejercer esa profesión.

La lista de periodistas asesinados en lo que va de 2017 crece cada día: Javier Valdez (Sinaloa) y Sonia Córdova (Jalisco), el conductor radial Filiberto Álvarez (en el estado de Morelos), la corresponsal de La Jornada Miroslava Breach (Chiguagua), el director de La voz de la tierra caliente y colaborador del periódico El Universal, Cecilio Pineda Birto (Guerrero), el director del portal El Político de Xalapa, Ricardo Monlui Cabrera (Veracruz), el reportero del blog Colectivo Pericú, Maximino Rodríguez Palacios (Baja California Sur), y ahora el camarógrafo Edwin Rivera Paz (Veracruz).

Desde el año 2000 hasta la actualidad, ya son 127 los periodistas asesinados y 23 los desaparecidos. Un tercio de esos crímenes (43) fueron cometidos durante el gobierno de Enrique Peña Nieto. Un punto que los caracteriza es la impunidad, ya que la gran mayoría no han sido resueltos.

La creciente violencia en todo México no se enfoca sólo en los periodistas. Este fin de semana, en la ciudad de Guadalajara, tres cuerpos aparecieron colgados de uno de los puentes de entrada a la ciudad. Los cadáveres llevaban carteles con mensajes mafiosos y las autoridades vincularon los crímenes con el enfrentamiento entre grupos de narcotraficantes que pelean por el control territorial.

El crimen organizado, el narcotráfico, la corrupción de sectores de la política, de la Policía y de los militares, sumado al papel que la DEA norteamericana ha desempañado en México, han generado que el país azteca haya sufrido en los últimos años alrededor de 150 mil asesinatos y 40 mil desaparecidos. Los periodistas son sólo una muestra más en una sociedad que se desangra y donde los 43 estudiantes normalistas desaparecidos se suman a una triste larga lista de crímenes que tienen la complicidad del Estado.

Todo esto llevó a que representantes del episcopado de la Iglesia católica de México aseguraran que “no hay un rincón del país donde un mexicano pueda sentirse seguro y vivir en paz”.