Se acercan las elecciones y para Cambiemos continúan siendo adversos los números referidos a la economía y al trabajo. Incluso empeoran. A los índices desfavorables sobre la inflación arrojados ayer por el IPC Congreso, que ponen en duda las metas inflacionarias para este año, y luego del informe de Unicef sobre la creciente pobreza en el país, se le suma la tasa de desempleados en la provincia de Buenos Aires, la mayor en diez años.

Un informe elaborado por la consultora Analogías, que tomó datos recientes del INDEC, señaló que en la provincia de Buenos Aires, en el primer trimestre de 2017, el desempleo de la población económicamente activa de los aglomerados urbanos ascendió al 11,3%. “Se trata de la tasa de desempleo más alta en 10 años”, afirma el estudio. Incluso los números del desempleo en la provincia de María Eugenia Vidal superan el mismo registro en el plano nacional, donde fue del 9,2%.

En sintonía con las cifras de desempleo, el estudio sostiene que los salarios reales de los trabajadores registrados en el Gran Buenos Aires tuvieron una caída del 4,2% en marzo. Esto, sin considerar a los trabajadores no registrados, cuya situación es aun más compleja. Y de la mano con esta variable, también el consumo popular se ha visto fuertemente golpeado: “Las ventas en supermercados cayeron en marzo en términos reales entre 12% y 14% interanual tanto en el Gran Buenos Aires como en el resto de la provincia, acumulando caídas del 13% en el primer trimestre del año”.

Los datos se enmarcan en los reiterados cierres de fábricas, que no han cesado en lo que va de 2017, a pesar de las declaraciones optimistas de funcionarios del oficialismo. En comparación con el cuarto trimestre de 2016 (no hay datos disponibles del primer trimestre del año pasado) en la provincia, “incrementó en 2,1 puntos porcentuales la tasa de desempleo”, mientras que en el plano nacional fue de 1,6.

Entre las zonas más afectadas por la falta de trabajo está el partido del Gran Buenos Aires, donde la tasa de desempleo alcanzó el 11,8%, mientras que la subocupación llegó al mismo número. Mar del Plata, con 10,4% de desempleo y 11,8% de subocupación, también se encuentra en una delicada situación.

En los últimos meses han cerrado industrias en la provincia sin que haya una respuesta de la gestión de Vidal para defender los puestos de trabajo. Los cierres de PepsiCo Snacks en Vicente López (600 despidos), de la planta química Lanxess en Zárate (170 despidos), de las químicas Atanor de Munro y Baradero (180 despidos), y la paralización de las obras de la planta de Atucha II en Zárate, que causó 1.150 despidos en el sector de la construcción, son algunos ejemplos que dan cuenta de la crisis laboral que atraviesa la provincia.

La pasividad del Gobierno de Vidal frente a este panorama generó que diputados del FpV hayan denunciado la “inacción” del Ejecutivo para tomar cartas en el asunto.

“Buena parte de esta destrucción de empleo la explica la contracción de la ocupación industrial en un escenario de fuerte caída de las actividades fabriles intensivas en trabajo y de estancamiento de la producción manufacturera en general”, explica el informe de Analogías.

La Matanza

El Partido de La Matanza, donde viven 1.700.000 bonaerenses, es una zona con un alto componente industrial (textiles, calzado, metalmecánica) y de la economía informal. “En la medida en que se ha desarrollado una política de apertura, de suba de los costos de energía y deterioro de los ingresos populares del mercado interno, desde el año pasado hay destrucción y suspensiones importantes de puestos de trabajo”, dijo a Contexto Roberto Feletti, secretario de Hacienda del municipio que conduce Verónica Magario.

Según datos de la Secretaría de Producción de ese municipio, sólo hasta diciembre del año pasado en La Matanza había 22.000 pérdidas de trabajo formales y 40.000 informales.

“El trabajador tiene que destinar cada vez más porciones de su ingreso a la subsistencia. Al no haber un acceso masivo a alimentos y energía baratos, es muy difícil que te quede resto para una expansión del mercado interno, y si a eso le agregás competencia externa, estás en un escenario muy complicado. Es un combo general que lleva a la destrucción de puestos de trabajo”, sostuvo Feletti.

Al haber una caída tan fuerte del empleo formal, los sectores de la economía informal sufren de manera más cruda la crisis del empleo. “En la medida en que se deteriora el mercado interno y los trabajadores (formales) tienen que dedicar cada vez más porciones de sus ingresos a alimentarse y a pagar los servicios públicos, les queda menos resto para otros gastos, y eso se nota mucho en la zona más comercial y en el empleo informal”, dijo el funcionario.

“Lo mismo pasa con las actividades de la construcción más residenciales, como plomeros, gasistas, pintores y albañiles, que frente a la falta de inversión inmobiliaria o de reparación de casas –porque la gente retrae ese tipo de gastos– también se produce una pérdida de las llamadas “changas”.

Feletti también señaló la “demanda alimentaria” en escuelas y centros de jubilados que dependen del municipio: “Esa es una situación preocupante, porque en los alimentos es donde más duro fue el golpe inflacionario”.

Según datos del IPC Congreso de ayer, la inflación del primer semestre de 2017 fue de 11,7%, sólo cinco puntos menos que la estipulada en el presupuesto para todo 2017. Las mayores subas fueron en elementos básicos como alimentos, bebidas y mantenimiento del hogar.

Florencio Varela

En esta localidad, la gran mayoría de las empresas son pymes, uno de los sectores más castigados por el modelo económico macrista. Las ventas de estas empresas han caído en picada debido al debilitamiento del mercado local, donde ubican sus productos. Martín Pollera, secretario de Industria y Desarrollo Productivo municipal, en diálogo con Contexto explicó los motivos de este cuadro de situación recesivo: “Cayeron los salarios por debajo de la inflación y abrieron las importaciones justamente en los sectores productivos que tienen mucha participación en el entramado productivo local”. Esos sectores son los que se dedican al cuero y la marroquinería, calzado, textil, fabricación de muebles y plásticos.

Pollera destacó que la construcción, el comercio y el trabajo doméstico son los rubros que mayor cantidad de trabajadores absorben en Florencio Varela, al igual que en el resto del conurbano sur. La caída del mercado interno golpea a los dos primeros (aunque la construcción tuvo un leve repunte), mientras que el trabajo doméstico se redujo producto de los recortes de gastos que hace la clase media.

En la economía de esta localidad, la caída más pronunciada de la actividad fue en las pymes. “La prolongación de la crisis empieza a conducir a que se tomen decisiones de política por parte de las empresas para reducir turnos y personal. Y esto se pone en línea con los índices de desempleo”, apuntó.

“Hicimos un relevamiento en 150 empresas pymes y ocho de cada diez consideran que en los próximos seis meses no van a contratar a nadie o directamente van a echar”, afirmó, y agregó: “La espalda financiera que tiene una pyme no es la misma que la que tiene una empresa grande, por lo que su capacidad para enfrentar la crisis es menor. Por eso, cuanto más se prolongue esta crisis más dificultades afronta esa pequeña empresa para sostener a la misma cantidad de trabajadores”.

La caída del empleo en Florencio Varela, comparando la actividad del primer trimestre de 2016 con la de 2017, fue del 3,7%. Además, tres de cada cuatro empresas no aumentaron la dotación de personal y el 30% de estas directamente despidió.