Mientras en las plazas del centro se multiplica la cantidad de vendedores, en las afueras del casco urbano se convierten, al igual que en viejas épocas, en clubes del trueque. A la experiencia de Unión Vecinal (73 bis entre 153 y 154) de 2016, este año en los barrios de La Plata comenzaron a proliferar las ferias de intercambio: San Carlos, Etcheverry, Abasto, Lisandro Olmos y Meridiano V son algunos de los lugares en los que los platenses buscan paliar la crisis.

La localidad de San Carlos es quizá la que tiene más ferias del trueque en la ciudad. En la cancha de 143 y 33, la Asociación Civil Mujeres Adelante realiza los viernes una feria donde se intercambia y se permiten ventas que no superen los cien pesos con el fin de ayudar a las familias del barrio. A unas cuadras funcionan una en 137 y 32, los miércoles, y otra en 39 y 138, los sábados.

A diferencia de las experiencias de principio de 2000, los trueques en La Plata tienen su espacio ahora en las redes sociales, donde algunos integrantes de las ferias realizan canjes previos y en las plazas sólo se encuentran para intercambiar.

Tal es el caso del trueque El Centinela, en Lisandro Olmos, donde los vecinos pautan por Facebook los canjes y los sábados y feriados trocan, principalmente ropa y mercadería, en la plaza frente al Centro de Fomento del barrio. En el grupo de Facebook, que ya supera las 2.000 personas, los usuarios intercambian productos de primera necesidad, esquivando la inflación y evidenciando las necesidades de sus vecinos: una campera de cuero por un kilo de yerba, remeras por fideos y camisas por leche.

“En 2001 yo había ido al trueque y ahora había empezado a ir a otro con mi hija, y dijimos ‘¿por qué no traerlo al barrio?'”, explicó a Contexto Isabel, una de las coordinadoras de la feria de la plaza de El Centinela, donde por el desempleo en el barrio decidieron volver a estas viejas prácticas.

“Vimos la necesidad. Hay mucha gente que se ha quedado sin trabajo. Hay más necesidades”, explicó Isabel. “Vienen chicas de otros lados también. Son generalmente mujeres jóvenes con nenes chiquitos”, explicó la referente de esta feria que se complementa con una copa de leche y actividades para los chicos, impulsa por el Centro de Fomento El Centinela.

En este trueque funciona también un “mercadito”, donde se puede adquirir mercadería a un precio accesible ya sea para trocar o para consumo. Este mecanismo también es utilizado en la plaza de Villa San Martín, en Abasto, donde también se registran dos ferias del trueque.

“Hay necesidad. Hoy por hoy, con lo que está pasando en el país, no podes vivir tampoco”, explicó a Contexto Griselda, coordinadora de una de las ferias de Abasto que nace con la idea de ayudarse entre los vecinos. “Hay ferias en todos lados; empezó en un lugar y se corrió hacia todos lados. Es la única forma en que podés subsistir”, sostuvo.