En una jornada de paro y movilización, los municipales de La Plata se encontraron este miércoles al mediodía en las puertas del palacio municipal para reclamar por su situación laboral y exigir mejoras salariales. Desde ATE señalaron que a pesar de lo que recauda la ciudad, sólo el 25% de ese dinero es destinado a sueldos.

“La Municipalidad de La Plata es uno de los Municipios que más recauda en la región. Pese a esto, los trabajadores recibimos salarios miseria que no alcanzan la canasta básica y están lejos de cubrir las necesidades cotidianas”, afirman desde ATE.

Cabe recordar que en línea con lo que propuso la gobernadora María Eugenia Vidal a sus intendentes, Julio Garro acordó junto con algunos sindicatos un 18% de aumento salarial. Los trabajadores nucleados en ATE exigen “paritarias ya. Sin techo y con un piso de 38%”, para así tener un aumento acorde a los índices inflacionarios.

A los magros salarios se le suma la precarización laboral a la que están sometidas todas las áreas del municipio. “En La Plata, de 6 mil empleados sólo 1.700 están en planta permanente”, explicó a Contexto Luis Galici, delegado de la Junta Interna de ATE en el Municipio.

“En La Plata, de 6 mil empleados sólo 1.700 están en planta permanente”, explicó a Contexto Luis Galici, delegado de la Junta Interna de ATE en el municipio.

En ese marco, casi el 60% de los trabajadores municipales son contratados, a muchos de los cuales se les vence el contrato a fin de mes. “La precarización es general: en el tema del trabajo no regular, los salarios bajos, la presencia de cooperativas con sueldos bajos”, explicó el delegado.

Desde este gremio han hecho inspecciones en los diversos lugares de trabajo y los resultados son lamentables, detectando en muchos casos condiciones de insalubridad laboral. En esta observación se evidenció que los municipales tienen diversas problemáticas a las que se enfrentan día a día según su lugar laboral: sobrecarga horaria, falta de materiales y recursos, fallas de infraestructura, riesgo de electricidad, roedores, discontinuidad en los servicios.

“A veces las condiciones de salubridad tienen que ver con trabajar menos horas, pero fundamentalmente con mejorar las condiciones de trabajo que no se están logrando”, explicó Galici.

Los cooperativistas son el sector más precarizado del municipio. Según explican desde ATE, los enfermeros cooperativistas que trabajan en salitas barriales están ganando $30 la hora. En ese marco, están por debajo de la canasta básica, al igual que quienes tienen sus jornadas laborales en el edificio de 12.

“El trabajador municipal no gana mucho más. La municipalidad de La Plata recauda muy bien, pero no traslada eso a los trabajadores”, sostuvo Galici, y agregó que “parece que la nueva modalidad es mostrarse como que hacen ahorro de plata”.

Garro echó a once trabajadoras de la guardería Wawawasi

Junto con los municipales, participaron de una radio abierta las mujeres despedidas del Centro Integral Indígena Wawawasi, institución de Barrio Hipódromo dedicada a brindar ayuda social a madres en situación de vulnerabilidad por violencia de género, así como también a cuidar a sus niños en un entorno intercultural para promover y mantener vigente la cultura de nuestros pueblos originarios.

Wawawasi, que en quechua que significa “casa de niños y niñas”, pertenece a la comuna platense, pero Julio Garro, a meses de asumir, se desligó de esta institución y desde febrero de 2016 las “madres cuidadoras” no perciben sus salarios. A pesar de esto, siguen realizando su labor atendiendo diariamente a cincuenta niños de los tres meses a los catorce años de edad.

Cabe destacar que, durante la gestión anterior, las madres cuidadoras del Wawawasi lograron que se reconozca el pago de un salario, amparadas por la Ley provincial 11.331 sobre política indígena y apoyo a las comunidades aborígenes y por el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo, el cual hace hincapié en los derechos de los pueblos indígenas, sobre todo al trabajo. Sin embargo, el intendente Julio Garro desoye estas normativas.

“Cuando se produce el cambio político nosotras seguimos trabajando, y hasta el mes de febrero de 2016, de forma intempestiva, sin aviso, sin nada, nos cortaron el salario”, explicó a Contexto Maria Ochoa, directora del Centro Integral Indígena Wawawasi.

“Cuando se produce el cambio político nosotras seguimos trabajando, y hasta el mes de febrero de 2016, de forma intempestiva, sin aviso, sin nada, nos cortaron el salario.”

Desde el Municipio les dijeron que sigan con su labor, que pronto iban a acreditarse los pagos, pero nunca cobraron.

“Tuvimos una audiencia con el señor intendente para explicarle la problemática que estábamos viviendo. Él contempló el tema y nos dijo que nos iba a ayudar porque estamos dentro de lo que corresponde, pero ya pasó más de un año y nosotros no tenemos respuesta para seguir sosteniendo nuestro espacio”, señaló Ochoa.

Las trabajadoras del Wawawasi también fueron recibidas por el actual secretario de Gobierno de la Municipalidad de La Plata y candidato a concejal por Cambiemos, Javier Mor Roig, pero tampoco les brindó una solución.

Este año, el Centro Integral Indígena cumple nueve años de funcionamiento, sin embargo, hoy se encuentran peleando porque su trabajo sea nuevamente reconocido.

“No hay una respuesta que, dentro de la gran cantidad de necesidad que tenemos, nos saque este dolor de cabeza que venimos atravesando mes tras mes”, sostuvo Ochoa, y agregó que “esto está causando mucho perjuicio, tanto a nosotras como a nuestros niños”.

La crisis económica que atraviesa el país hace que día a día más familias se vuelquen a comedores y merenderos. Wawawasi no está ajeno a esta situación, pero la falta de recursos complejiza la situación.

“No tenemos personal ni condiciones para atenderlos. Esa parte para nosotras es triste: decirle a una madre abandonada por el hombre, que sufre de violencia, que no podemos tener a su niño”, concluyó Ochoa.