Los despedidos de PepsiCo, conscientes de la crisis que atraviesa la industria argentina, decidieron ocupar la planta para exigir que se reabra la producción. Ayer por la mañana estaban dispuestos a cortar Panamericana, pero ante el fuerte operativo que montó Gendarmería decidieron ocupar la planta de Florida, en Vicente López, en defensa de sus puestos de trabajo.

“No es que quedamos en la calle y mañana salimos a buscar trabajo y lo vamos a encontrar; la situación en Argentina está muy difícil. Nosotros sabemos que no vamos a conseguir trabajo así nomás. Nos va a costar, hasta un año podemos estar parados en nuestras casas porque no está habiendo trabajo, porque muchas fábricas están despidiendo”, explicó a Contexto Nicolás Gómez, delegado de la Junta Interna.

Cabe recordar que el 20 de junio los trabajadores de la fábrica de snacks se encontraron con un cartel que anunciaba el cierre de la planta y seiscientas suspensiones. Luego de hacer la denuncia en el Ministerio de Trabajo de Jorge Triaca, se enteraron de que la empresa había presentado un plan preventivo de crisis.

Tras la denuncia, los delegados consiguieron una audiencia con autoridades de la cartera laboral y los empresarios; la respuesta fue continuar con el cierre, otorgando una suma de dinero a los trabajadores.

Los delegados exigían ante esta situación el apoyo del Sindicato de Trabajadores de la Industria Alimenticia (STIA), comandado por Rodolfo Daer, hermano de Héctor Daer, uno de los conductores de la CGT, quienes se mostraron esta semana cenando con Mauricio Macri.

“Rodolfo Daer tomó la decisión de dejarnos. Lo que él nos decía el día viernes es que tomemos lo que la empresa nos está ofreciendo, porque él ya tiene experiencia en esto y sabe bien que las empresas cuando hacen estas cosas no dan marcha atrás”, explicó Gómez.

Los delegados explicaron que Daer propuso elevar el dinero al 200% y exigir un año de obra social. A pesar de que los trabajadores en un plenario del STIA mostraron su rechazo a esta propuesta, avanzaron igual por ese camino. Ayer, en la toma, acusaban al referente de este sindicato de traicionero.

“Repudiamos totalmente lo que nos estaba ofreciendo, porque nosotros lo que queremos en realidad son nuestros puestos de trabajo; no queremos la plata, queremos estar en nuestro trabajo”, sostuvo Gómez.

A una semana de que se enteraran de sus suspensiones, el intendente de Vicente López Jorge Macri, primo del presidente, indiferente a las seiscientas familias sin empleo, no mostró ningún tipo de apoyo a los obreros.

“El intendente por acá no se apareció para nada. Estamos solos, porque aun el Ministerio de trabajo nos dejó. El Ministerio de Trabajo está a favor más de la empresa que nuestro”, explicó Gómez, y agregó que desde la cartera laboral “nos decían que no se puede hacer nada. Es algo terrible que nos diga eso el Ministerio”.

La crisis que atraviesa la industria profundiza notablemente el desempleo. Los últimos números del INDEC arrojaron un desempleo del 9,2% de la población: más de un millón y medio de personas. En ese marco, la semana pasada se conocieron 600 despidos en la central de Atucha, un promedio de 500 a 1960 suspensiones en la fábrica de calzado Dass, 180 despidos en Unisol-Puma, 170 despidos en Lanxess y 70 despidos en talleres Rioro.

En Floresta

Ayer también en Floresta cerró sus puertas una gráfica, dejando a veinticinco trabajadores en la calle. “La situación que sufre el pueblo argentino es agobiante. Los trabajadores y trabajadoras sufren día a día políticas de ajuste, y en paralelo son cada vez más los que pasan a ser desocupados, cuando no flexibilizados”, dijo a Contexto Miguel Funes, diputado del Frente para la Victoria(FpV), quien estuvo acompañando a los trabajadores de la gráfica junto con Juan Litwiller y Eduardo Montes, de La Federación Gráfica Bonaerense, y Leo Farías, comunero del FpV.

Funes destacó que tanto desde el Gobierno nacional como provincial buscan intimidar a dirigentes y trabajadores. “Intentan intimidar cuando hablan de discutir convenios, discutir salarios o puestos de ganancias, o bien intervenir gremios.”

Al igual que los trabajadores de PepsiCo, los empleados de la gráfica Fangraf, al ir a cumplir sus tareas habituales, se encontraron inesperadamente con la fábrica cerrada. 

“Fue imprevisto desde todo punto de vista. El viernes terminamos nuestra jornada laboral como era costumbre, y nada hacia prever que esta situación iba a desencadenar en lo que desencadenó”, explicó a Contexto Pablo Figueroa, trabajador de la planta. A medida que fue transcurriendo el fin de semana, los empleados fueron alertados mediante llamadas telefónicas o cartas por parte de la empresa, donde les avisaban que el lunes no se debían presentar a trabajar.

“Con motivo de la grave situación que impera en el sector gráfico, así como en tantos otros sectores del país, de la cual no resultamos excluidos, ya no podemos seguir adelante con la empresa porque la recesión en las ventas nos ha agudizado la difícil situación preexistente”, dice una carta firmada por María Haydee Breganti, presidenta de la planta que tras su cierre dejó a veinticinco trabajadores sin empleo, muchos de los cuales alcanzan los veinticinco años de antigüedad.

“A medida que íbamos avanzando en estos dos últimos años, tanto la producción como la venta iba disminuyendo paulatinamente, y eso se veía reflejado en la falta de pagos de salarios”, dijo el trabajador de la gráfica.

Figueroa explicó que la situación de Fangraf no es aislada, sino que hay una crisis que atraviesa a todo el sector, donde es una continuidad la baja de la producción. Ayer por la mañana, los trabajadores, junto con la Federación Gráfica, estuvieron reunidos con los dueños de Fangraf, quienes ratificaron el cierre. Ante esta situación, decidieron tomar pacíficamente la planta en defensa de sus puestos laborales.