La escuela San Simón fue creada y gestionada por una cooperativa de educadores y recibe una significativa subvención del Estado. En sus instalaciones, se educan más de mil niños y niñas desde el nivel inicial hasta el secundario obligatorio desde una mirada inclusiva, laica y con perspectiva de género. Desde el año pasado, gracias a la Ley Nacional Nº 26150 -por la que se crea el Programa Nacional de Educación Sexual Integral (ESI)- los distintos equipos de docentes, orientadores educacionales y de conducción, decidieron implementar los baños de uso común en el nivel inicial.

“Los baños del jardín estaban divididos por color. El baño de las nenas y de los nenes y tenían pintados para poder distinguirlos, el color rosa y el color celeste, entonces una de las cosas que también se trabajó y se analizó en la ESI, era por qué un color de nena y un color de nene, si en realidad los colores son de todos. O lo mismo un juego de nena o un juego de nene, todos podemos jugar con todo, todos podemos elegir el color que queramos”, explicó a Contexto, Paula Pirrone, psicopedagoga y orientadora educacional de San Simón.

La implementación de los baños de uso común empezó con cambiar de color la puerta de ambos baños: ahora son verde manzana. Se realizaron reuniones con los padres, capacitaciones con los docentes y se trabajó con los niños y niñas sobre el respeto a la intimidad y al cuerpo propio y ajeno. Hoy cada infante puede elegir qué baño le gusta más o le queda más cómodo sin limitarse a un color.

“Siempre acompañados por un docente, porque son chiquitos, entonces necesitan el acompañamiento de alguien que supervise si tienen alguna necesidad”, aclara Pierroni. Y agrega: “Estamos muy atentos porque por supuesto los nenes y las nenas tienen diferentes formas de hacer pis”.

En lo que respecta a los niveles primario y secundario, los sanitarios siguen impuestos por la división binaria del sexo biológico pero con miras a transformarlo. La orientadora educacional explicó que “todavía se sigue trabajando en las aulas sobre el cuidado de su propio cuerpo, previo a la implementación” de los baños de uso común, porque al ser más grandes, el proceso es distinto.

“Es la posibilidad de adelantarnos a que ninguna niña, ningún niño, tenga que enfrentar una problemática, que pueda decidir libremente que baño quiera usar”, contó Juliana Alessandro, secretaria de género electa del Sindicato Unificado de Trabajadores de la Educación de Buenos Aires (SUTEBA) de La Plata. Y agregó: “Hay que empezar a poner en tensión en relación a como los cuerpos están normados dentro de las escuelas, disciplinados de alguna manera, pensando que es año 2017 y estamos separados en varones y mujeres, por los baños, las listas, en por qué lugares de la escuela circulan mujeres o varones. Empezar a ver cuáles son los rituales y los instituidos dentro de cada institución educativa y desandarlos. La ESI viene también a mostrarnos un poco de eso”.

La implementación de la Ley del Programa de Educación Sexual Integral en las escuelas se pensó de manera integral, es decir, que no forme parte un espacio áulico, sino que sea transversal a todos los contenidos de cada institución. Es por eso que, adecuarse a la ESI, también les permitió no sólo abordar contenidos de genitalidad o diversidad sexual, sino también del respeto y cuidado por el otro y por uno mismo. Así, la escuela San Simón realiza distintas actividades que promuevan estas cuestiones en fechas significativas como el 8 de Marzo, el 25 de Noviembre e inclusive el 12 de octubre.

“Esta escuela se caracteriza mucho por priorizar el pensamiento crítico y abierto de los alumnos con lo cual se le da mucho lugar a lo que ellos puedan pensar y analizar juntos”, explicó a Contexto, Pirrone.

En este sentido, el reciente proyecto en marcha de la institución es un kiosco saludable para promover la salud y el cuidado del cuerpo y la mente. En el mismo, trabajan estudiantes de 6to año de la primaria, que durante los recreos se encargan de vender a los demás compañeros y compañeras todo tipo de mercadería saludable como frutas, cereales, yogurts, e inclusive alimentos sin TACC.

“Nosotros y nosotras desde SUTEBA obviamente que hacemos un llamado y una defensa irrestricta a la aplicación de la ESI, pero también entendemos que cada escuela es diversa”, declaró Alessandro. Además contextualizó que en el país tenemos “leyes que son de avanzada como el matrimonio igualitario, la ley de identidad de género y la ESI también” pero a todas hay que “darles vida”.  Y agregó: “En mi experiencia personal, muchas veces termina siendo voluntad de un equipo directivo o de compañeros y compañeras docentes la real aplicación de la ESI. Se supone que tiene que haber un seguimiento que muchas veces no sucede”.