Los trabajadores de GGM (productora de las zapatillas Pony y Asics) de Las Flores cortaron ayer la ruta nacional para exigir la continuidad de trescientos puestos de trabajo y el pago de los más de tres meses de salarios adeudados, desde que el 31 de marzo fueron suspendidos por la empresa.

“En los últimos cinco meses se empezó a agudizar la situación porque el empresario adjudicaba que la importación lo había afectado y dejo automáticamente de pagar, y hace tres meses que la fábrica la tenemos técnicamente cerrada”, explicó a Contexto Gregorio Medrano, delegado de GGM.

GGM produce indumentaria, pero principalmente calzado de reconocidas marcas. Estas industrias fueron fuertemente castigadas por la apertura de las importaciones. Según un informe presentado en febrero por la Federación Argentina de la Industria del Calzado y Afines (FAICA), “la industria del calzado pasó de producir: 36 millones de pares en 2001, el año más dramático para el sector, a 125 millones de pares en 2015. Pero en 2016 se fabricaron 111 millones de pares, lo que representa un caída del 11,2% respecto a 2015”.

Esta situación se agudizó no sólo por la baja del consumo y los gastos de producción, sino por la apertura indiscriminada de importaciones. El año pasado ingresaron 27,3 millones de pares, lo que representa un crecimiento del 22% con respecto al 2015. Sin embargo, 2017 no arrancó mejor: en enero y mitad de febrero, la importación de calzado superó en un 62% a la cantidad que ingresó en el mismo periodo de 2016.

Precisamente en febrero, ante la amenaza de cien despidos, los trabajadores acordaron reducir la jornada laboral para no llegar a las cesantías. La empresa, en tanto, se comprometió a pagar un 20% de la deuda que tenía congelada desde junio. Sin embargo, nada de esto se cumplió y los trabajadores comenzaron a viajar al Ministerio de Trabajo bonaerense conducido por Marcelo Villegas, “pero lamentablemente no tuvimos ninguna respuesta a la situación que vivimos hoy”.

“Hace cuatro meses que venimos yendo a audiencias al Ministerio de La Plata para tratar de reabrir las puertas de la empresa, pero debido a un montón de irregularidades que tiene el dueño no lo pudimos lograr”, comentó Medrano.

El dueño es Guillermo Gotelli, quien estaba encargado de la fábrica Alpargatas cuando se fundió en 2002. Los delegados explican que tiene reiteradas irregularidades no sólo en los pagos a los trabajadores, sino también con los proveedores y con ARBA. “Durante muchos años no cumplió con esos pagos y hoy también hizo que la empresa entrara en esta crisis. Es una persona que no tiene nada a su nombre. En su momento hacía figurar empresas fantasmas para justificar algunos cheques. Hay un montón de situaciones que el empresario no ha podido resolver”, explicó Medrano.

En una de las reuniones en el Ministerio, los trabajadores de GGM acordaron ser incluidos en el Programa de Recuperación Productiva (REPRO), por el cual recibirían una suma de tres mil pesos por doce meses. Sin embargo, aún no empezaron a percibirla. Al cortar la ruta fueron notificados de que el 25 de este mes llegaría el primer pago.

En está fábrica son trescientos trabajadores a los que al día de la fecha se les adeuda a cada uno cuarenta mil pesos. “Esta es una situación que no sólo impacta al trabajador, sino a toda la sociedad de Las Flores, han dejado de circular estos últimos tres meses cinco millones de pesos en la ciudad, con lo cual los comercios también se sienten bastante afectados”, comentó Medrano.

“Estamos en una situación lamentable”, dijo en tanto Adrián Benavidez, delegado de la fábrica, y agregó que cortar la ruta no es lo que les gustaría, pero “lo único que queremos es preservar la dignidad del laburante que se levanta todas las mañanas y va a la fábrica a cumplir sus tareas, teniendo una producción establecida dentro de la empresa”.

Los trabajadores explican que necesitan una solución para el funcionamiento de la empresa. Gotelli ya les manifestó su voluntad de despedir a al menos doscientos empleados a los cuales no podría indemnizar. “Lo que estamos pidiendo ahora es una audiencia con Vidal o con alguien que nos pueda atender y dar una solución a este conflicto”, concluyó Medrano.