Este viernes, el presidente norteamericano Donald Trump anunció el fin del acuerdo firmado entre Estados Unidos y Cuba para el restablecimiento de las relaciones diplomáticas.

Trump eligió “La pequeña Habana”, en pleno Miami, donde se concentra el sector anticubano más radicalizado, para hacer su anuncio y dar un discurso que pareció propio del macartismo. Sólo le faltó hablar del miedo a la “amenaza roja”.

El senador ultraderechista Marco Rubio, uno de los representantes del pensamiento retrogrado más radicalizado del Partido Republicano, fue quien acompañó a Trump a la hora de hacer el anuncio.

Con una retórica extraída de la época de la Guerra Fría, el mandatario norteamericano aseguró orgulloso: “Acabo de suspender el último acuerdo de la pasada Administración (en referencia a los convenios firmados por Barack Obama)”,  y su argumento fue que en Cuba “los beneficios de la inversión y del turismo han ido directamente a las Fuerzas Armadas”.

En base a ese pobre, limitado y falaz argumento, anunció restricciones a los viajes de ciudadanos norteamericanos a Cuba y de inversiones en la isla. “Vamos a fortalecer el embargo”, aseguró

Cabe recordar que el 26 de octubre de 2016, en la última votación en Naciones Unidas sobre la propuesta de Cuba de que Estados Unidos pusiera fin al bloque, de los 193 países que la integran 191 se manifestaron a favor y sólo 2 se abstuvieron: Estados Unidos e Israel.

En diálogo con Contexto, la periodista e investigadora Stella Calloni aseguró: “Era esperable la actitud de Trump, dado que a su lado estaba el senador Maco Rubio, un personaje nefasto que se ha trasformado en su asesor para América Latina. Trump repite una y otra vez las mentiras que Rubio le dice”.

“Estas medias representan un retroceso muy grande y una amenaza para Cuba. La consolidación del bloqueo va contra la opinión de casi todos los países del mundo y gran parte del propio pueblo norteamericano que había apoyado la reapertura diplomática entre los dos países”, remarcó.

Calloni señaló que “esto va en línea con el pedido de los grupos terroristas que están instalados en Miami y que representan una minoría respecto del resto de los cubanos que están allí”.

“La influencia sobre Trump que tiene Marco Rubio, un representante de los sectores más fundamentalistas, es muy peligrosa. Rubio está contra todos los procesos populares de América Latina, se ha dedicado a atacar no sólo a Cuba, sino también a Venezuela y, por ejemplo, el vínculo que tiene con parte del Gobierno de Mauricio Macri en Argentina es muy grande”, concluyó Calloni.