Por Florencia Zanello

En mayo, el Ministerio de Agroindustria de la Nación anunció con bombos y platillos que la producción de harina había crecido un 10% respecto del año pasado. Sin embargo, este número no se tradujo en calidad de condiciones para los trabajadores ni las empresas nacionales.

Días atrás se conoció la noticia de la crisis económica y el cierre de la conocida molinera marplatense Andrés Lagomarsino S.A. e Hijos, que dejó en la calle a más de sesenta familias que reclaman indemnizaciones justas y la intervención del Gobierno provincial en el conflicto.

Ahora le tocó el turno a otra empresa en la localidad de Benito Juárez. La reconocida molinera Morixe, que emplea a casi noventa trabajadores del lugar, está atravesando una grave crisis económica.

“La situación económica del molino es crítica porque están trabajando a pérdida. Están buscando distintas alternativas de crédito que no pueden encontrar, no hay ninguna banca que se los financie”, explicó a Contexto Gustavo Lorenzo, concejal del distrito por el Frente para la Victoria (FpV).

“Los distintos Ministerios que tienen que ver con la producción, incluso el de Trabajo, no brindan ningún tipo de oportunidad tampoco, con lo cual la deuda es muy grande y según ellos están trabajando a pérdida”, agregó el edil.

La capacidad de producción de Morixe es de 10 mil toneladas por mes, pero ante esta situación económica se producen entre 3.500 y 4 mil toneladas, que significa un 30 a 45% del total de la capacidad de producción.

Esto se traduce en que los ingresos están frenados y la empresa debe dos quincenas de sueldos a los empleados: la última de mayo y la primera de junio.

“Nosotros estamos haciendo todas las gestiones necesarias mediante el gremio con la empresa”, declaró a este medio Carlos Mengochea, secretario general de la seccional Benito Juárez de la Unión Obrera Molinera Argentina (UOMA). Y continuó: “La respuesta que recibimos es que la producción es baja y falta la guita, que no están pasando por un buen momento”.

Hace un mes vivieron una situación similar: “Tuvimos que tomar una medida de fuerza que duró 96 horas” y “conseguimos que se nos paguen una parte”, explicó Mengochea.

A esta grave situación se suma el corte del suministro eléctrico por parte de la empresa de energía de la localidad, por falta de pago de la molinera. Hace 48 horas, la maquinaria está parada y los trabajadores no pueden realizar sus tareas diarias.

“Están solicitando distintos tipos de programas. Porque, según los directivos de la empresa, en el caso de que puedan conseguir dinero que les permita comprar las 10 mil toneladas de trigo para seguir trabajando, van a poner al molino otra vez a trabajar a pleno”, explicó Lorenzo. “Es en definitiva lo que ellos quieren y nuestros trabajadores y comunidad en general también”, completó.

La UOMA recibe el apoyo del intendente del lugar, Julio Marini (del FpV), con el cual se encuentran agradecidos pero no alcanza. Consideran que para recuperar una empresa de estas dimensiones es necesaria una intervención del Gobierno provincial y nacional de Cambiemos.

“La situación económica y las políticas económicas del país no ayudan para nada en la producción. Las condiciones no son para que la producción crezca”, expresó Mengochea, y sentenció: “El Gobierno provincial y el nacional deberían involucrarse un poco más para buscarle solución a la industria general, no solamente a la molinera que viene baja”.

Mientras tanto, el Gobierno no puede contener ni resolver la conflictividad laboral ni generar nuevos puestos de trabajo. Aunque sostienen que registran un aumento en la producción de harina, la realidad efectiva de los bolsillos de los trabajadores y empresarios nacionales demuestra lo contrario. Si este circo sigue así, toda empresa molinera va a la quiebra.