El paro alcanzó los 33 días, sin embargo, el Gobierno de Juan Manuel Santos hace oídos sordos a los reclamos de los docentes agrupados en la Federación Colombiana de Trabajadores de la Educación (Fecode). Este martes, en una nueva jornada de protesta, los maestros realizaron una gran marcha de antorchas en las principales ciudades de Colombia.

Si bien la ministra de Educación, Yaneth Giha, anunció el pedido al Ministerio del Trabajo para que se asigne un mediador, el conflicto, que se desató el 11 de mayo, no parece tener pronta solución.

El reclamo de los docentes tiene varios aspectos, a pesar de que el Gobierno y ciertos sectores de la prensa han tratado de reducirlo únicamente al conflicto salarial. Exigen que se solucionen los graves problemas de infraestructura (el mal estado de las aulas y de las escuelas en general), de hacinamiento de los alumnos (en algunos casos hay sesenta o más niños por aula), y de mala calidad y/o escasez de los alimentos que se les brindan a los niños, que se modifique el Sistema General de Participaciones y que se les otorgue un aumento salarial de poco más del 10% (el Gobierno sólo ofreció 6,2%).

El reclamo de los docentes tiene varios aspectos, a pesar de que el gobierno y ciertos sectores de la prensa han tratado de reducirlo únicamente al conflicto salarial. Entre otras cosas, piden un aumento de 10%, pero el gobierno ofreció el 6,2.

Fecode representa a más de 300 mil maestros, y en la actualidad cuenta con el apoyo de gran parte de los colombianos, en especial de los padres de los alumnos y de los propios estudiantes.

A la intransigencia, el Gobierno de Santos sumó la represión. El viernes 9 de julio, la multitudinaria marcha de los maestros fue brutalmente reprimida por el escuadrón antidisturbios. Algunos medios cercanos al Gobierno intentaron presentar el hecho como “un enfrentamiento”, sin embargo, las imágenes y los testimonios demostraron que se trató de una brutal represión.

Esta actitud intransigente y autoritaria del Gobierno se da en un marco de una creciente ola de violencia contra los referentes y líderes sociales. Desde que comenzaron las protestas, tres educadores fueron asesinados y una maestra está desaparecida. En lo que va del año, 57 líderes sociales fueron asesinados, decenas agredidos y cientos amenazados.

Desde que comenzaron las protestas, tres educadores fueron asesinados y una maestra está desaparecida. En lo que va del año, 57 líderes sociales fueron asesinados, decenas agredidos y cientos amenazados.

En ese marco, y ante las protesta de diversas organizaciones que acusaron al paramilitarismo de cometer los crímenes, el ministro de la Defensa, Luis Carlos Villegas, declaró que “en Colombia no existe el paramilitarismo”.

Sea por ceguera o por cinismo, el Gobierno colombiano se ha encerrado en un peligroso laberinto del que no se sabe cómo podrá salir sin seguir lastimando a su pueblo.