El macrismo prosigue con su achique del Estado mediante despidos y vaciamiento de sus áreas. Ayer desde el mediodía, y durante toda la tarde, trabajadores del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA) concentraron en las puertas del edificio ubicado en Lima al 319 (C.A.B.A.), donde le exigieron a las autoridades la reincorporación de los cuatro despedidos.

Los trabajadores echados estaban tercerizados sin contrato y facturaban como “proveedores externos” al INCAA, pero cumplían tareas habituales. El nuevo presidente del organismo, Ralph Haiek, había declarado que ‘no estaba en riesgo ningún puesto de trabajo’. El 30 de mayo, el ministro de Cultura, Pablo Avelluto, asistió a la Comisión de Educación y Cultura del Senado, acompañado por Haiek, para dar explicaciones por el escándalo que despertó en la comunidad del cine el desplazamiento del ex presidente del Instituto, Alejandro Cacetta, y del rector de la Escuela Nacional de Experimentación y Realización Cinematográfica (ENERC), Pablo Rovito. La Asamblea Abierta de la Comunidad Audiovisual denunció que detrás de esa decisión había un vaciamiento del Fondo de Fomento y la intervención del Instituto.

El 31 de mayo, un día después de la presentación de Avelluto y Haiek en el Senado, a los trabajadores les llegó sin previo aviso la notificación de los despidos. “Desde la gestión del INCAA adujeron que la modalidad de trabajo era precaria y por lo tanto no los reconocieron como trabajadores. Esa modalidad no es responsabilidad de los trabajadores, sino del Estado empleador, quien debe resolver el problema”, afirmó a Contexto Camilo Moreira Biurra, delegado general de la Junta Interna de ATE en el Instituto.

“Cuesta entender su postura porque sobran argumentos para probar que son trabajadores que realizan tareas permanentes y habituales, están capacitados para las tareas y son profesionales. Además, que queden áreas técnicas sin ese personal atenta al normal desarrollo del organismo”, señaló Moreira Biurra.

Durante la protesta de ayer, donde estuvieron acompañados por estudiantes y trabajadores de la industria audiovisual y estatales de otros organismos, tuvieron una reunión con el gerente general Juan García Aramburu, quien reforzó la justificación de la irregularidad de los contratos y reiteró la postura de no reincorporar a los despedidos. Ante esto, los trabajadores permanecieron en el tercer piso del edificio, donde tiene su despacho Haiek.

Desde ATE continuarán con el reclamo y sumarán la problemática al paro nacional que el gremio hace el miércoles.

“Esto se da en un contexto de ajuste, con la transformación neoliberal del Estado que se lleva a cabo desde el año pasado con despidos masivos en toda la función pública, recortes de programas y subejecución de presupuestos. Y esto repercute no sólo en la continuidad laboral de los trabajadores, sino también en la producción y el fomento cinematográfico y en la cultura nacional”, sostuvo Moreira Biurra.

Desde ATE advirtieron que la situación de los cuatro despedidos es una alerta para los 350 trabajadores del Instituto que están contratados hasta el 30 de junio, que no forman parte de la planta permanente.

La Asamblea Abierta de la Comunidad Audiovisual le exigió en más de una ocasión la renuncia al cuestionado ministro Avelluto para evitar el vaciamiento del INCAA. El día que se inauguró el Bafici, realizaron una masiva manifestación en las puertas del cine Gaumont. Le cuestionan la subejecución del presupuesto y la paralización en las actividades del Instituto, con películas que esperan cobrar las cuotas de sus proyectos. Desde el desplazamiento de Alejandro Cacetta y Pablo Rovito, potenciada por los actuales despidos, la situación del INCAA es incierta.