Temer zafó por penales

En una ajustada votación de 4 a 3, el Tribunal Supremo Electoral absolvió al mandatario de facto en el proceso que se llevaba adelante en su contra por malversación de fondos para la campaña electoral de 2014. El golpista aún debe afrontar la investigación en su contra por corrupción, obstrucción de la justicia y asociación ilícita, así como las crecientes manifestaciones sociales que reclaman su salida y elecciones directas.

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El Tribunal Supremo Electoral (TSE) de Brasil absolvió al mandatario golpista, Michel Temer, en el proceso que se llevaba adelante en su contra por abuso de poder y financiamiento ilegal de la campaña de 2014.

La decisión del TSE se dio al mejor estilo de una vibrante definición por penales. El Tribunal está compuesto por seis integrantes y un presidente; este último sólo vota en caso de que la postura entre los otros integrantes se encuentre empatada.

Previo a cada voto, los ministros que integran el Tribunal brindaron explicaciones de su decisión. Como en una apasionante final, se iban escuchando cada uno de los votos, unos condenando y otros absolviendo. La última de los seis ministros en votar fue Rosa Weber, quien consideró que había suficientes elementos para demostrar las acusaciones y dejó la situación en un empate de tres a tres.

El presidente del Tribunal, Gilmar Mendes, quien en la semana había hecho declaraciones que indicaban que votaría a favor de Temer, absolvió al mandatario golpista y definió la votación 4 a 3 a su favor. Si Temer era encontrado culpable, el Tribunal podría anular las elecciones de 2014 y revocar su cargo.

La denuncia contra el binomio formado por Dilma Rousseff y Michel Temer había sido presentada por los representantes del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) antes de que se concretase el golpe parlamentario y que el PSDB pasase a ser socio político del mandatario de facto.

Si bien el golpista logró evitar ser destituido por este proceso, aún queda el que se lleva en su contra por corrupción, obstrucción de la justicia y asociación ilícita, la causa por la que Temer debió contestar por escrito un interrogatorio de más de ochenta preguntas que le fue entregado a principios de la semana. Esa acusación tiene como disparador un audio que difundió la Rede Globo (otro de sus antiguos socios en el golpe), en el que se escucha al mandatario de facto autorizar el pago de coimas a su ex socio político, entonces presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha (quien en la actualidad se encuentra detenido y condenado por corrupción).

A ello se suma que el pasado sábado fue detenido uno de los hombres de confianza de Temer, el ex diputado Rodrigo Rocha Loures. El ex asesor del mandatario de facto fue filmado cuando recibía un bolso con 500.000 reales (unos 150.000 dólares) como pago de un soborno que, según denunció el empresario Joesley Batista, estaba destinado a las manos de Temer y Rocha Loures era sólo el intermediario designado por el propio líder golpista.

Todos estos procesos se dan en el marco de un claro rechazo popular al mandato del presidente de facto, lo que se evidencia con las constantes manifestaciones que llevan las consignas “¡Fuera Temer! ¡Elecciones directas ya!”.