Carolina es una madre primeriza de Altos de San Lorenzo que hizo todo el seguimiento de su embarazo en el centro de salud de su barrio. Según relata su familia, el domingo, llegada la fecha estipulada de nacimiento de su beba, se dirigió al Hospital San Martín (7 y 71) con contracciones, pero al no estar en trabajo de parto la derivaron al Hospital Gutiérrez (39 y 120), donde con el mismo argumento, y al no tener camas, la mandaron a su casa por la madrugada.

El lunes, con contracciones cada tres minutos y la pérdida del tapón mucoso, regresó cerca de las 14 horas al Gutiérrez, pero no la admitieron aludiendo que no estaba en labor de parto y la mandaron al Hospital Gonnet (508 entre 18 y 19) o al Alejandro Korn de Melchor Romero (520 y 173), en los que podría haber camas disponibles. Decidió ir a este último junto con Luján, su cuñada, en un colectivo ante la falta de vehículo propio y dinero para viajar.

En el micro las contracciones aumentaron cada dos minutos. Roberto, el chofer del Oeste, al percatarse de la situación bajó al resto de los pasajeros en calle 7 y llamó a la policía. Mientras tanto, Lujan telefoneó al SAME.

“Me comunique con el SAME pidiéndole un móvil para 7 y 41, que es donde estaba el micro, y me dijeron que iban a mandar. Se ve que llegaron a avisarle al SAME que estaba siendo escoltada por unos patrulleros y me llamaron diciendo que como había móviles policiales cancelaban la ambulancia”, relató Luján en diálogo con Contexto.

El Oeste siguió avanzando con los móviles policiales por el centro de La Plata. “Esperábamos que por lo menos la ambulancia hiciera una aparición para que ella pudiera ser traslada al hospital, porque estábamos arriba de un micro”, explicó Luján, pero “el SAME no se hizo cargo de la situación”.

El colectivo fue hacia el Instituto Central de Medicina (43 entre 6 y 7). “Una de las enfermeras salió y dijo que no la iban a ingresar porque ella no tenía obra social”, comentó Luján. La llevaron entonces al Hospital Rossi, pero de este, al no tener maternidad, la derivaron al Gutiérrez, donde la respuesta fue negativa otra vez. Sin embargo, ante la presencia de un grupo de periodistas que llegaron al lugar al ver el micro custodiado por la policía, fue ingresada finalmente a este hospital, donde nació su beba horas más tarde.

Ante la situación vivida, Carolina y su familia no descartan iniciar acciones legales. La atención del Hospital Gutiérrez fue “muy decepcionante para nosotros” evaluó Luján.

El caso de Carolina evidencia las deficiencias en la atención médica en la ciudad de La Plata, así como la violencia obstétrica que atraviesan las mujeres. Según el 1º Índice Nacional de Violencia Machista, sobre una encuesta realizada por 59 mil mujeres, el 77% señaló haber sufrido este tipo de violencia tanto en el sector público como el privado.

“La violencia institucional dentro de lo que es el sistema de salud es bastante habitual”, explicó a Contexto Lorena Ribot, integrante de “Vos podés”, asociación por los derechos del parto, el nacimiento y la crianza creada tras la sanción de la Ley 25.929 de Parto Respetado.

Ribot resaltó que a veces “hay una vulnerabilidad respecto de la falta de información” de las mujeres, pero al mismo tiempo destacó que “la preparación para el parto es muy deficitaria en los centros de salud”.

Para mujeres de bajos recursos, los hospitales públicos resultan ser la única opción para tener a sus hijos. Aunque son públicos, el traslado a los mismos corre por cuenta propia, a pesar de tener un sistema de emergencias. Las derivaciones de este tipo resultan por lo tanto un problema más que afrontar. “Hay una violencia del Estado que no se hace cargo de esta situación”, explicó Ribot. Estas “fallas exceden al sistema hospitalario porque hay políticas públicas inexistentes” para esto, agregó.

Respecto al caso de Carolina, la referente de “Vos podés” destacó que “es un caso de violencia obstétrica y violencia institucional” porque “no se tomó en cuenta la necesidad de la mujer que es ser sostenida por el sistema de salud”.