El presidente Mauricio Macri insiste en que su Gobierno va por “el camino correcto”, mientras distintos funcionarios de primera línea continúan el mismo discurso falaz del año pasado para tratar de engatusar a una población cada vez más desencantada con las políticas de Cambiemos.

En un nuevo intento de patear la pelota hacia adelante todo lo que se pueda, prometen que en diciembre la inflación estará en niveles cercanos al 1% mensual o que la economía crecerá por encima del 3% anual, y hasta sacan explicaciones perversas de la galera para negar el deterioro de la calidad de vida, como lo hizo la vicepresidenta de “la luz al final del túnel”, Gabriela Michetti, cuando afirmó que los argentinos prefieren consumir menos leche para ahorrar más.

Pero lo cierto es que no hay ninguna luz al final del túnel macrista para las grandes mayorías. No la puede haber con una política económica basada en el endeudamiento extremo, que ronda los 100 mil millones de dólares en apenas diecisiete meses de gestión, la especulación financiera sin control y una fuga de capitales que bate todos los récords.

“Argentina lidera el ranking regional de endeudamiento en este primer cuatrimestre de 2017”, dijo a Contexto el economista Ernesto Mattos, y agregó que es en condiciones sumamente desventajosas, ya que se están pagando “las tasas más altas” en comparación con las que obtienen otros países de América Latina.

Para colmo, el grueso de esa deuda no va a parar ni al desarrollo productivo ni a la obra pública, sino “a gastos corrientes” o “a la bicicleta financiera”, que “más que una bicicleta es un cuatriciclo financiero”, subrayó el economista de la UBA e investigador del Centro Cultural de la Cooperación (CCC).

En este punto, Mattos ejemplificó con tres casos concretos: “Tarjeta Naranja emitió deuda corporativa a una tasa del 15%, McDonald’s al 8% y Pampa Energía al 7,6%. ¿Y por qué se endeudarían a tasas tan altas? Porque tienen margen para ponerla en Lebacs (Letras del Banco Central), aunque el tipo de cambio pueda variar”.

De esta forma, las empresas toman deuda en dólares, compran pesos y con las Lebacs obtienen una rentabilidad superior al 25% anual. Esos pesos serán reconvertidos en dólares y fugados al exterior sin ningún tipo de restricción.

Amílcar Collante, economista de la UNLP y miembro del Centro de Estudios Económicos del Sur (CESUR), que sigue de cerca esa deuda que se acumula en el Banco Central, indicó a Contexto que la situación es “preocupante”.

“El titular del BCRA, Federico Sturzenegger, la multiplicó por tres. Arrancó con 330.000 millones de pesos y hoy supera el billón, es decir, un millón de millones de pesos de deuda por Lebacs, que son unos 63.000 millones de dólares y representan casi 10 puntos del PBI, mientras que las reservas están cerca de los 45.000 millones de dólares”, explicó.

Para el experto, mantener ese stock es “muy peligroso”, porque “está colocado con intereses muy altos a corto plazo” y “no termina de pagarse nunca”.

“A mediados de junio vence más o menos la mitad de esa deuda, 500.000 millones de pesos, y el Central puede renovar, pero siempre incrementando la deuda. Y si una licitación queda sin colocar, todo eso que vence quedaría en el mercado y podría presionar el tipo de cambio o dar un fogonazo a la inflación. Es una verdadera bola de nieve”, completó Collante.

Fuga de capitales

Según el último informe del Observatorio de la Deuda Externa de la Universidad Metropolitana de la Educación y el Trabajo (UMET), casi el 40% de la deuda tomada por el Gobierno durante el primer trimestre del año fue para financiar la fuga de capitales.

Desde enero de 2017 hasta mediados de abril se emitieron bonos en dólares por 9.167 millones de dólares y Letes (Letras del Tesoro) por 10.837 millones, más 55.325 millones de pesos, mientras que la fuga en ese mismo período alcanzó los 7.820 millones de dólares. Y si se contempla toda la gestión de Cambiemos, asciende a 30.274 millones de dólares.

“La fuga de capitales alcanza una cifra récord en un ciclo de fuerte expansión de la deuda externa. El modelo iniciado en diciembre de 2015 exhibe inconsistencias macroeconómicas e institucionales. El Gobierno se muestra incapaz de resolver muchos de los problemas que él mismo ha creado, y lo único que mantiene al modelo sin resquebrajarse aún es el acceso a una fuente (por ahora) ilimitada de endeudamiento externo e interno que parece superar cualquier barrera imaginable”, expresó el rector de la UMET, Nicolás Trotta, al presentar el informe.

Insostenible

Tanto Mattos como Collante consideraron que “esta política no podrá sostenerse en el tiempo” sin esperar más que “efectos adversos en la economía” y consecuencias devastadoras para el conjunto de los argentinos.

El de Macri no es el “camino correcto” para bajar la inflación, reducir el déficit fiscal, salir de la recesión, crear empleo o terminar con la pobreza; es el camino de ajuste neoliberal que le trazaron los oligopolios transnacionales que detentan el poder y el saqueo globalizado. A ellos responde y sólo a ellos beneficia.