Por Silvia Montes de Oca

Belisario cuenta un momento fundacional de la historia aeroespacial argentina, simbolizada por Belisario, un ratón que fue enviado al espacio en 1967, con su arnés y en su pequeña cápsula, a bordo del cohete “Yarará” (de fabricación nacional), con 25 kilos de carga útil. El hecho –que puso a la Argentina en cuarto lugar después de Estados Unidos, Rusia y Francia en los prolegómenos de la carrera espacial, con seres vivos enviados al espacio y recuperados con vida– permitió que dos años después, y como consecuencia de las investigaciones desarrolladas gracias a Belisario (y a Celedonio, y Dalila, y Aurelio, también ratones rumbo al espacio), viajara un mono: Juan. Todo ello en el marco Experiencia BIO II, encabezada por el Instituto Nacional de Medicina Aeronáutica y Espacial y la Comisión Nacional de Investigaciones Espaciales, antecesora de la actual CONAE.

Él viene del pasado. Nosotros vimos del futuro” es la frase leída en Twitter que mejor resume la otra historia: el extraordinario trabajo que a lo largo de dieciocho meses desarrolló un grupo interdisciplinario de quince profesionales, egresados de la Universidad pública, con una financiación que ronda los cien mil pesos o, en otras palabras, el equivalente al 3,5% del monto que se requeriría para hacer la misma producción en el Planetario de Nueva York. En dos jornadas de encuentro con ellos, se renovará una y otra vez la emoción al evocar lo que han sido capaces de hacer con sólo pensar que en el país del norte se habrían necesitado setenta personas y el doble de tiempo de realización para conseguir un producto similar.

Entrevistamos a Hernán Moyano, director de Belisario…, y a los doctores Pablo Santamaría, del Área de Producción de Contenidos Audiovisuales del Planetario de la Ciudad de La Plata, y Cintia Peri, integrante del proyecto, ambos astrónomos.

Inaugurado a mediados de 2013, con tecnología digital de vanguardia (4K), el Planetario platense tuvo que aggionarse aún más para albergar a Belisario. Su estructura geodésica, que combina la curvatura en la cúpula con zonas de sectores planos, desafió a técnicos e ingenieros nacionales y americanos para que los sonidos brillen en todo su espectro y se propaguen a través de una geometría tan particular. “No creo que logre en toda mi vida tener una banda de sonido similar”, dice el director de Belisario cuando escucha la composición de Alberto Peña, ejecutada por la Bratislava Symphony Orchestra.

Las imágenes, el otro componente de esta experiencia inmersiva que propone la tecnología fulldome, brillan gracias a la recalibración de proyectores y reinstalación de lámparas. Un trabajo que se hizo casi gratis, durante extensas jornadas de trabajo, a cambio de la satisfacción de haber formado parte de un hecho que vincula la ciencia, la tecnología y la cultura. Y el turismo. Porque actualmente es el único Planetario en funcionamiento en la provincia de Buenos Aires, con una ventaja todavía de meses respecto del Galileo Galilei, en la Ciudad de Buenos Aires, ahora cerrado por reformas.

En ningún lugar de la Argentina pueden verse las imágenes como aquí: con una resolución quince veces superior al HD. Algo así como ver una película sobre una superficie compuesta por el equivalente a tres pantallas unidas de cine convencional. Cuando las familias llegan a buscar entradas para las funciones, los anfitriones no dudan en reconocer que es creciente el número de familias porteñas que en las últimas semanas recorren sesenta kilómetros para conocer lo que en las redes sociales los espectadores refieren como un espectáculo “único”, como aquello que no encuentra palabras para ser descripto: “porque no se parece a nada”, “porque no puedo creer que lo tengamos tan cerca y de un modo tan accesible”, como le escriben a @belisario_fulldome.

-¿Cómo llegaron a Belisario?

-Pablo Santamaría: “Teníamos la experiencia de haber convocado al público adolescente en nuestros shows y producciones anteriores, la mejor historia que contar y el deseo de atraer a los más chiquitos a un lugar al que de otro modo no vendrían. Por eso escribimos el guión con Hernán en un par de tardes”.

Pablo, es doctor en Astronomía y amante de la ciencia ficción. El cineasta Hernán Moyano, viene de transitar el género del terror por casi veinte años y realizó un documental que acaba de ser nominado para competir en el rubro “Mejor Audiovisual” producido para plataformas digitales. Se trata de una producción de la Facultad de Periodismo y Comunicación de la UNLP que aspirará a ganar en la competencia más importante de la industria del cine nacional: los premios Cóndor 2017.

Ambos coinciden en que el personaje de Belisario se nutre del imaginario que construyeron, cada uno por su lado, desde el cine, los dibujos animados, los comics y los libros compartidos durante su infancia y adolescencia. Belisario es una especie de homenaje y tributo a las series, a los “Sábados de Súper Acción”, y a lo largo de los veinte minutos que dura este primer capítulo –que continuará–, los espectadores podrán encontrar referencias a Tom y Jerry, a la Pantera Rosa y hasta la presencia soberbiamente destacada del Gral. José de San Martín, en la voz de uno de los mejores doblajistas del medio.

En el interior de la sala, con el total de sus 175 butacas ocupadas, al ver las estrellas en la cúpula, una pequeña niña le dirá a su madre: “Mami, ¿estamos afuera?”. Afuera es el hall del edificio y más allá. Un rato antes, el aviso de entradas agotadas se escuchaba al poco tiempo de comenzar a entregarlas. Así resulta en todas las funciones, desde el estreno de este primer capítulo, el 6 de mayo pasado.

La versión fílmica de Belisario nació bajo la supervisión del Ing. Pablo de León, bonaerense nacido en Cañuelas, autor del libro y referente indiscutible de la Historia de la actividad espacial en la Argentina. Actualmente es director del Laboratorio de Trajes Espaciales y profesor en el Departamento de Estudios Espaciales de la John D. Odegard School of Aerospace Sciences, en la Universidad de North Dakota, en los Estados Unidos. Por su parte, el Ing. Dr. Marcos Actis, decano de la Facultad de Ingeniería de la UNLP y jefe de Proyecto Tronador II, se involucró personalmente en el proyecto contribuyendo e impulsando el financiamiento de esta producción a través del Centro Tecnológico Aeroespacial de la misma Facultad. Ambos asesoraron a Santamaría y Moyano en la elaboración del guion.

-Además de lo instrumental, ¿qué simboliza la llegada de Belisario para el Planetario?

Pablo Santamaría: “Al contrario de la narrativa de los shows que se producen en el mundo, desde la nueva gestión del Planetario quisimos hacer proyecciones propias, por eso comenzamos a relacionarnos con gente del mundo audiovisual. Nuestra perspectiva es que todos los que habitamos la Tierra formamos parte del Universo y tenemos la posibilidad de comprenderlo tal como es, por fuera de la espectacularidad que caracteriza la incertidumbre que nos vincula con él y que en ningún caso supone sentirnos excluidos. Belisario está explícitamente hecha en este formato que sólo puede verse en un planetario o domo geodésico. Lo inmersivo es muy parecido a la realidad virtual, que está muy de moda, sólo que aquí no es necesario usar casco y solamente se requiere sentarse cómodamente en la butaca reclinable. Para las vacaciones de invierno estamos preparando el documental Camino Eterno. Belisario representa lo nuevo y fue posible en términos de pensar al Planetario como polo cultural”.

En el hall de entrada, una vitrina cerrada muestra íconos de la memorabilia espacial en versión argentina junto a un pequeño Belisario de plástico. Al lado, una mesa de madera con crayones y papeles de colores autoadhesivos serán la vía de comunicación del público infantil con los realizadores. Mensajes de cariño hacia el ratón quedarán pegados en uno de los ventanales. De los mismos autores que después de la función dispararán al director Moyano toda clase de preguntas, conjeturas y comentarios acerca de la relación entre un pequeño ser vivo y el espacio.

Hernán Moyano: “Soñábamos que los nenes se emocionen. Trabajamos con toda clase de referencias, más allá que los dos animadores que trabajaron en el equipo, nos ofrecieron una enorme gama de dibujos para llegar a Belisario, con su cuerpo, su sonrisa, sus expresiones y movimientos. Lo fuimos armando por partes. Es difícil manejar desde el papel, desde el guion, la progresión del clima que la historia tendrá para el espectador. No imaginábamos cuánto podría atravesarlos la escena con San Martín, pero sabíamos todos los climas que tenía que tener este capítulo. De ahí a que, previo al inicio de la función, los nenes entren a la sala cantando o coreando el nombre de Belisario hay un trecho que nunca imaginamos que sucedería. Es algo que no se puede prever, ni en La Plata ni en Hollywood.

Hernán recuerda las palabras de un profesor de la Facultad: “Primero sentí y después pensá”, me decía. “Sólo así te vas a ir pensando hasta tu casa en lo que viste”. Por otra parte, es difícil no emocionarse en un momento particular para la educación pública y la industria del cine nacional”.

-¿Cómo definirían la experiencia fulldome?

Hernán Moyano: “Es el formato más avanzado para los planetarios del mundo. Un cine en 360º. Es como el Godzilla de los formatos audiovisuales. La idea era cómo interesar a niños, adolescentes y preadolescentes, que son los más difíciles de llevar cuando se trata de ver alguna cosa de divulgación. Teníamos que buscar un formato muy novedoso que hiciera que ellos estén dentro de la acción. Por otra parte, el proyecto está hecho con software libre: algo novedoso para un proyecto de este tipo donde no hubo que pagar una licencia. Ahora estamos dos años por delante con este primer proyecto que desarrollamos”.

La vanguardia de esta producción platense se traduce en abordar el carácter inmersivo y administrar un recurso narrativo propio que aproveche este formato mucho antes de que el fulldome se evidencie como tendencia mundial, con presencia en festivales internacionales que abren esta sección en competencia. Ese es el caso del Marché du Film de Cannes 2017, ciudad sede del famoso festival, al que Belisario ya está invitado a una sección llamada “Next”. Antes, será visto por los públicos de distintos festivales en República Checa, Rusia y Rumania. Su recorrido internacional se inició en abril pasado en Buenos Aires, en el Domo especialmente montado por el BACIFI, durante la reciente edición del Festival Internacional de Cine Independiente. En ese marco, el INCAA (Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales) presentó el primer Catálogo de Empresas Inmersivas Argentinas, con la idea de fomentar los emprendimientos independientes que trabajan en la convergencia del arte, la tecnología y su comercialización.

-¿Cómo cambia la experiencia de dirección en una geometría tan distinta? 

Hernán Moyano: “El gran problema es imaginar cómo se va a mover un personaje que en este caso va a tener un horizonte que es circular, a través del cual el director tiene que mover la cámara. El cerebro del espectador registra ese movimiento de cuadro que le supone un tiempo de lectura adicional para retener todos los detalles de una imagen. Además, el espectador está directamente implicado: es imposible quedarse afuera de lo que está pasando. No hay “fuera de campo”, todo está sucediendo al mismo tiempo ya que en la sala hay dos proyectores, uno arriba y otro abajo. El nivel de detalle es muy fino y el espectador tiene que obtener información no sólo desde lo que sucede frente a él, sino también estar atento a lo que sucede arriba, a sus espaldas y a los lados. Nosotros decimos que es una revolución para los sentidos. Los planetarios más modernos del mundo pasaron a llamarse teatros de ciencia. Y el nuestro es uno de los más avanzados de Latinoamérica”.

-¿Qué planes tienen para la continuidad de esta historia?

Pablo Santamaría: “Belisario está pensado como un proyecto transmedia educativo. La idea es expandir el universo del domo y sacarlo hacia afuera. Se está armando una revista con contenidos educativos pero desde el punto de vista del chico, no al modo de una guía didáctica, sino con una aproximación más lúdica. También estamos explorando ideas en torno a la realidad virtual, que es la manera más inmediata para trasladar a Belisario a otras geografías, prescindiendo de la estructura del domo y pudiéndolo ver a través del uso de los cascos. Pero no queremos que Belisario emprenda viaje solo, sino que lo haga acompañado de las otras herramientas educativas”.

-¿Cómo interpela la existencia de Belisario a la comunidad artística y científica?

Cintia Peri: “Las vincula, porque es una experiencia interdisciplinaria y a la vez reivindica, como lo evidencian los libros del Ing. de León, lo que se puede hacer en materia espacial en el país”.

Hernán Moyano: “Belisario tiene su costado de educación e innovación tecnológica. Lo verá parte de una generación de nenes que en el futuro podrían acercarse a la ciencia desde un Planetario que está pensado también para la comunidad. Nací en La Plata y estudié cine acá. Es la evidencia de que gestionando y acompañando este tipo de emprendimientos se puede pensar en una comunidad de cine local que interese a la industria del cine internacional. En algunos países ya se está hablando de nosotros. No podemos no pensar en grande y asumir el desafío de encarar las nuevas tecnologías digitales en nuestras producciones”.

-Como egresado de la Universidad pública, ¿qué implica haber dirigido esta producción?

Hernán Moyano: “El sentido de pertenencia de la ciudad con la Universidad, el hecho de reivindicar el trabajo científico. Dentro de esta Universidad he tenido ejemplos enormes en todas las Facultades. Y la verdad es que el intento era también poder demostrar lo que se puede hacer. Nosotros trabajamos con un presupuesto mínimo, proveniente en gran medida de la Universidad, que fue estirado hasta límites insospechables, y tardamos un año y medio. Eso implica que se pueden hacer las cosas bien y que la Universidad pública es un ámbito impresionante para nutrirse y conocer gente talentosa. Belisario engloba para mí todo eso. Todo lo que llevamos aprendido en nuestra vida lo pusimos acá”.

Con entrada libre y gratuita, puede verse Belisario los sábados, domingos y feriados, a las 14:30 y 17:00 hs, en el Planetario de la Ciudad de La Plata, dependiente de la Facultad de Ciencias Astronómicas y Geofísicas, en el Paseo del Bosque.


Ficha técnica:

Fecha de lanzamiento: 2017 – Género: Animación Fulldome.

Producida por el Planetario de la Ciudad de La Plata en coproducción con Celeste Estudio y Cut to the Chase.

Protagonistas: Jose Ordoqui – Belisario / Cabe Mallo – Oscar / Ana Maria Haramboure – Beatriz / Gral. San Martin – Ricardo Alanis.

http://planetario.unlp.edu.ar/fulldome/belisario-el-pequeno-gran-heroe-del-cosmos-133

Planetario de la Ciudad de La Plata:

Responsable de Gestión: Lic. Diego Bagú.
Responsable del Área Técnico/Operativa: Tec. Martín Schwartz.
Coordinador del Área de Desarrollo de Contenidos: Dr. Pablo Santamaría.