En vísperas del 25 de mayo, trabajadores de la cultura y artistas, junto con la comunidad platense, se concentraron ayer en Plaza Moreno para llevar adelante un nuevo Cabildo por la Cultura, para exigir que se cumpla la Ordenanza Municipal 11.301 que regula los centros culturales en la ciudad de La Plata, la cual, a pesar de estar reglamentada, no se aplica como corresponde.

Esta normativa, impulsada por la concejala Florencia Saintout del Frente para la Victoria Nacional y Popular (FpV-NP), diferencia a los centros culturales de los comercios y rescata el aporte cultural que hacen en la ciudad, al tiempo que los pone bajo la órbita de la Secretaría de Cultura. Al no aplicarse, Control Urbano Municipal sigue avanzando con los cierres de estos espacios alternativos a pesar de que cuentan con el registro y las habilitaciones correspondientes planteadas en la ordenanza.

“No se viene poniendo en práctica la ordenanza. Seguimos siendo cazados en la noche como si fuéramos bares clandestinos, cuando lo único que hacemos son eventos para poder financiarnos y sustentar la movida cultural”, explicó a Contexto Nicolás Marotta del Centro Cultural Juana Azurduy.

“Seguimos siendo cazados en la noche como si fuéramos bares clandestinos, cuando lo único que hacemos son eventos para poder financiarnos y sustentar la movida cultural.”

El evento que contó con la participación de diferentes artistas, feria e intervenciones, fue organizado por el Frente Multicultural que integran las tres coordinadoras de centros culturales (UCECAA La Plata, Red de Espacios Culturales y RECA); la Escuela de Danza –que reclama por un edificio digno– y el Centro de Estudiantes en Lucha y la Red de Carnavales Independientes y Autogestivos.

“Nuestros centros culturales son la caja de resonancia de la cultura popular. Por eso están en los barrios y no es un modelo cultural como el que quiere imponer esta gestión de gobierno”, comentó Marotta, y agregó que el Municipio “persigue todo lo que sea cultura no hegemónica. Este evento tiene que ver con eso; un espacio donde todas las expresiones se dan lugar en una plaza”.

Cerca del mediodía, los responsables de la organización fueron notificados por personal municipal que no podían realizar ventas en la plaza. Por esta razón, los artesanos que usualmente habitan los centros culturales y los manteros y vendedores de las diferentes plazas que se congregaron ahí no podían trabajar. Javier Mor Roig, secretario general de la Municipalidad de La Plata, recibió a los referentes de la Multicultural para advertirles lo mismo. La respuesta de los gestores culturales fue que los vendedores también pertenecían a sus espacios y por consiguiente al Cabildo.

Horas después, personal de Control Urbano intentó pedir documentación a los vendedores y artesanos, procedimiento habitual para labrar actas y decomisar la producción. Sin embargo, no pudieron ante la resistencia de los emprendedores y los presentes en lugar.

“Me querían levantar un acta”, explicó a este medio Ronnie, el primero que fue increpado. El mantero explicó que al quedarse sin trabajo en la constructora donde estaba, comenzó a vender en la calle. “Desde noviembre del año pasado me quedé sin laburo; perdió (Daniel) Scioli y mi familia se quedó sin un sustento. Ahora estoy con mi señora y mi hija haciendo esto y nos quieren sacar”, comentó.

“Nuestros centros culturales son la caja de resonancia de la cultura popular. Por eso están en los barrios y no es un modelo cultural como el que quiere imponer esta gestión de gobierno.”

“Lo que ocurre es que este Cabildo, que es una propuesta artística, es un poco sacar afuera las cosas que habitualmente hacemos en los espacios. Obviamente está la producción de los artesanos que habitan nuestros espacios”, explicó Marotta, luego de que Control Urbano junto con personal de la Policía Local y la Bonaerense volviera una vez más a plaza.

“La forma que tuvieron para cuestionar este modo de expresión nuestra es decir que estamos vendiendo en la vía pública y que eso no se puede hacer”, dijo el referente del Centro Cultural Juana Azurduy.

“Lo que les molesta evidentemente es la cultura popular, lo que molesta es el arte en la calle, lo que les molesta es que estemos en la puerta de la Municipalidad diciendo que la cultura no se clausura. No es un eslogan vacío, sino que es esto que acabamos de ver lamentablemente en la plaza: policías e inspectores persiguiendo al que hace cosas para poder comer, porque es la única posibilidad laboral que tiene”, sostuvo Marotta.