El espacio del Taller de Teatro de la Universidad Nacional de La Plata renueva su cartelera y, en esta ocasión, ni más ni menos que con un clásico argentino: La Nona, de Roberto “Tito” Cossa, obra que esbozó una de las críticas más ácidas a la explotación económica en pleno contexto dictatorial. En manos del director Norberto Barruti, la pieza teatral estará presentándose todos los sábados de este mes, hasta las vacaciones de invierno, en la sala de la UNLP ubicada en calle 10 entre 54 y 55.

Como digno exponente del grotesco criollo, La Nona se centra en la historia de una arquetípica familia argentina de obreros, a la usanza criollo-europea de un padre trabajador que mantiene la casa a fuerza de sacrificio, una madre abnegada esclava de los quehaceres, un hermano perdido en la vagancia y una abuela que, como centro de los problemas, padece un hambre voraz que la lleva a comer todo a su paso. A partir de allí, la familia deberá buscar la manera de sobrellevar la exigencia de mantener a esta “nona”, en un contexto donde la plata y las oportunidades siempre escasean y la situación del país no da tregua.

“Las asociaciones que podemos hacer con los clásicos se pueden ir reinventando año tras año, porque la problemática no pierde vigencia. La asociación entre la dictadura, esa época, y La Nona es imposible no hacerla”, dijo a Contexto Pablo Pawlowicz, actor que interpreta el papel de Chicho, uno de los nietos de la nona, quien se rehúsa a trabajar y busca cualquier artilugio para escapar a esa responsabilidad, aun con la presión familiar encima.

Junto a Pawlowicz, el reparto está compuesto por Horacio Martínez en el papel de Carmelo, padre de la familia, hermano de Chicho y nieto de la nona; Laura Lago en el papel de María, la esposa de Carmelo; Graciela Sautel en el papel de Anyula, la hija de la nona y tía de Chicho y Carmelo; Abril Grotadaura en el papel de Marta, la hija de Carmelo y María; Néstor Villoldo en el papel de Don Francisco, un kiosquero del barrio; y, finalmente, el papel de la nona interpretado por Oscar Sierra.

“Cada personaje tiene su problema, y es un problema que no se puede resolver. Chicho no puede con el trabajo, entonces va buscando alternativas para no hacerlo. Es una obra trágica y Chicho camina en una cuerda muy floja”, explicó Pawlowicz. Y añadió: “Si bien Tito Cossa sostenía que la obra era simplemente sobre una familia que tiene un problema, cada situación que atraviesan los personajes tiene que ver con cualquier problemática de un barrio, una ciudad, una provincia, en esa marca de época de la Argentina”.

La disposición de la sala permite un nivel de intimidad donde la distancia entre escenario y público apenas se distingue y el clima se construye con un juego dinámico de apagones de luces para los cambios de escena, acompañados por efectos de sonido.

A cuatro décadas de su aparición en agosto de 1977, La Nona logró trascender épocas y generaciones a partir de su delicada lectura de las conflictividades sociales, insertas en cada personaje, diálogo o circunstancia –por momentos cómica y por momentos trágica– que deja entrever los dilemas fundamentales de la clase trabajadora de las grandes concentraciones urbanas. Enriquecida por un permanente juego de diálogos y personalidades, atravesados por las costumbres y sensaciones resultantes de los sectores populares del siglo XX –el trabajo, la calle, la familia, la desesperanza y la supervivencia–, La Nona se convierte en un retrato histórico que invita a ser visto una y otra vez.