“El que llega sin que lo inviten no se va sin que lo echen”, podría decir el golpista Michel Temer deformando un dicho popular. En su desesperación por aferrarse al sillón presidencial, el mandatario de facto volvió a rechazar la posibilidad de presentar la renuncia. “No renunciaré. Que me derriben”, aseguró en una entrevista con el diario Folha de São Paulo.

La Cámara de Diputados debatirá este martes la posibilidad de realizar elecciones presidenciales directas, reclamo popular que cada vez se hace más fuerte. Este lunes, miles de manifestantes recorrieron las calles de las principales ciudades de Brasil con carteles que decían: “Fora Temer. Diretas Ja!”.

Por su parte, la Orden (Colegio) de Abogados de Brasil presentó un pedido de impeachment (juicio político) contra el mandatario golpista, que deberá ser evaluado por el Congreso.

Cada vez más solo, con las calles repletas de manifestantes que reclaman su renuncia, una popularidad que no llega al 2%, y ahora sin el apoyo de la Rede Globo, el grupo mediático hegemónico que fue su principal socio en el golpe contra Dilma Rousseff, Temer espera ver qué decisión tomarán sus aliados políticos del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), quienes parecen estar a punto de soltarle la mano.

Si el miércoles 24, el Supremo Tribunal Federal decide seguir adelante con la investigación por su complicidad en el pago de sobornos, las horas de Temer en el Palacio de Planalto estarían contadas.

En este marco, el futuro de la política brasileña se transforma en una gran incógnita y la consigna “Orden y progreso” parece cada día más desdibujada en la bandera del gigante sudamericano.

En diálogo con Contexto, Oscar Laborde, parlamentario argentino en el Mercosur, señaló que “era previsible que se diera este golpe dentro del golpe, dado que el plan que los titiriteros le recomendaron a Temer ocasionó gran rechazo en el pueblo”.

“El golpe contra Dilma Rousseff tenía dos motivos principales: golpear al Partido de los Trabajadores (PT) y aplicar un ajuste brutal. Eso ya lo hizo. Ahora ya no les sirve. Por eso, los mismos grupos que impulsaron ese golpe y esas medidas son los que ahora quieren remplazarlo”, remarcó Laborde.

El parlamentario del Mercosur aseguró que “Temer ya es un muerto político. Ahora O Globo pretenden golpear al PSDB, con la denuncia sobre Aecio Neves; golpear al PMDB, derribando a Temer; y golpear al PT, con el intento de proscripción a Lula Da Silva”.

“Si logra eso, quedan golpeados los tres partidos principales y los sectores del poder podrían poner a una figura que no venga de ‘la política’, como es João Doria, el actual alcalde de São Paulo, un hombre que se jacta de ser un empresario ajeno a la política. Esa es una fórmula que vienen aplicando en varios lugares, entre ellos en Argentina”, concluyó Laborde.