En la apelación permanente a la “demagogia” como asociación directa a figuras vinculadas a lo popular y lo político –en especial para referirse al proyecto político de Néstor y Cristina Kirchner–, el discurso macrista mantiene una de sus grandes estrategias de comunicación, en especial cuando las ejerce uno de sus principales voceros: el filósofo Alejandro Rozitchner.

Conocido por celebrar la gestión del PRO en términos de “revolucionaria” y “rebelde”, Rozitchner se colocó en el centro de las controversias de los últimos días a raíz de una entrevista brindada a La Nación, donde definió al músico Luis Alberto Spinetta como un “demagogo, ignorante y resentido”.

Aunque en esta ocasión las palabras fueron apuntadas de manera específica a uno de los músicos más influyentes y significativos de la música argentina, no es la primera vez que Rozitchner verbaliza sus “máximas” respecto el rol de los artistas en las discusiones políticas.

“El rock es apolítico. En general, el artista popular, el artista rockero, se pone en plan demagógico, no entiende mucho nada y suele decir cualquier cosa”, había advertido el hijo del reconocido intelectual de izquierda León Rozitchner en una entrevista realizada por la revista Playboy, para su edición de abril. En aquella ocasión, el diálogo también había incluido a Spinetta –de quien Rozitchner recordó sus años de juventud e íntima amistad– y la estirpe rockera del filósofo que hoy moldea el estilo “rebelde”, según su criterio, del macrismo.

“Formo parte de un proyecto político que es básicamente rebelde. Aunque se lo quiera describir como lo contrario, no hay mayor rebeldía que la de un grupo de gente que dice: basta de joder con la política y robarles a todos, vamos a hacer que los ciudadanos normales nos hagamos cargo de las cosas”, explicó Rozitchner.

En tanto, en diálogo con La Nación, el intelectual macrista fue directo contra el Flaco al pintarlo como un “demagogo” en su relación con la política, y al mundo artístico popular como “resentido e ignorante”.

Casi de inmediato, sus aseveraciones fueron repudiadas a nivel público desde la cultura. El propio hermano de Luis Alberto Spinetta, el músico Gustavo Spinetta, expresó: “Rozitchner no sabe nada de mi familia y haría bien en callarse la boca con respecto a Luis tratándolo de ignorante, demagogo y resentido porque fue a tocar a Casa Rosada estando Néstor y Cristina”, y añadió: “Mas allá de que Luis ya no está para defenderse (y eso no se lo perdono), pienso que cada uno de esos calificativos le cabrían perfectamente a quien lo dice”.

A su vez, el músico Javier Malosetti se refirió a las palabras de Rozitchner y al filósofo a un nivel más personal. “Todos, pero todos, sabíamos que era un pelotudo, y el que no lo sabía lo intuía. Pero, bueno, Luis le tiraba alguna onda. Más bien creo que el chabón heredó algo de lo que quizás Luis sentía por su padre. Desde ya no eran ni en pedo lo cercanos que este sorete nos pinta”, manifestó Malosetti en las redes sociales.

Por otro lado, el autor del libro Tu tiempo es hoy: una historia de Almendra, Julián Delgado, en dialogo con Contexto se pronunció respecto de los dichos de Rozitchner y rescató el elemento político del arte en la obra de Spinetta.

“Plantear esta distancia entre la música y la política es, sobre todo, una grandísima simplificación tanto de lo que significa la política como de lo que significa la música. En primer lugar, porque es asumir que la política es una esfera separada de la realidad reservada para especialistas. Por otro lado, es asumir que la música es también un mundo aislado de todo lo que ocurre en la sociedad y la única manera de acercarse a ella es a través de un supuesto respeto a la sagrado”, expresó el escritor que dedicó su libro a analizar la obra de Spinetta durante la existencia del grupo Almendra.

“Spinetta fue muy cuidadoso en esa relación, aun sin ser un músico explícitamente político o partidario. Almendra entendía que la música era una forma de intervenir en el presente”, aclaró.

En ese sentido, Delgado reparó sobre la calificación de “demagógica” hacia la figura del Flaco como artista popular, en un intento de Rozitchner por desacreditar cualquier postura política encarnada en la obra de un artista.

“Me parece absolutamente ridículo, sobre todo en el caso de Spinetta. Me parece que la música nos interpela y nos convoca a interpretarla y asignarle significados. Confundir eso con demagogia es ridículo”, completó.

La insistencia de un carácter “apolítico” de la música parece ser el elemento preferido que Rozitchner utiliza para vaciar de contenido cualquier interpretación ideológica y, además, golpear a quien se atreva a manifestarla; en sintonía con las declaraciones de otro funcionario PRO, Darío Lopérfido, quien dijo: “Hablen de arte, dejen de hablar de política, la política es algo muy complicado”.