Terrorismo de Estado en versión Vidal

Efectivos de la Policía bonaerense detuvieron ilegalmente a un estudiante del Normal de Banfield y lo obligaron a señalar a tres amigos, a los que intentaron capturar irrumpiendo armados en el establecimiento. La firme intervención de docentes y alumnos evitó que se los llevaran privados de su libertad. El colegio no vivía algo similar desde la dictadura.

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La Escuela Normal Antonio Mentruyt (ENAM), la más antigua del conurbano bonaerense, funciona desde 1912 en la localidad de Banfield, partido de Lomas de Zamora. Durante la última dictadura cívico-militar, 31 de sus alumnos y egresados fueron secuestrados, torturados y desaparecidos. La comunidad escolar, que recuerda a sus víctimas del terrorismo de Estado como “La División Perdida”, volvió a vivir el horror este miércoles cuando un grupo de policías ingresó violentamente al establecimiento, sin orden judicial ni identificación alguna.

Todo comenzó a unas cuadras del colegio, cerca de las vías del tren Roca, donde cuatro adolescentes charlaban, escuchaban música y tomaban algo, hasta que apareció un efectivo de la Bonaerense.

“Como teníamos una bebida alcohólica, vimos un policía corrernos. El pánico surgió cuando nos empezó a disparar, a gritar y a perseguir. Nos escondimos atrás de un vehículo, porque estábamos aterrados por lo que sucedía, y cuando vimos todo más despejado, corrimos hacia un kiosco, en el cual yo me quedé y ellos tomaron otro camino”, contó en las redes sociales L.M., de dieciséis años, estudiante de la ENAM.

Unos minutos después, salió del comercio para dirigirse hacia la casa de su tío, en Remedios de Escalada, pero al llegar a la calle Uriarte, a la altura de la Universidad Nacional de Lanús (UNLu), fue interceptado por un patrullero.

“Me interrogan, llaman más policías y me empiezan a amenazar. Decían que yo y mis amigos teníamos armas y que habíamos cometido un delito, cosa que no fue así. Me empezaron a amenazar, diciendo que con mi apariencia en la cárcel no iba a durar nada, que iba a hablar o me iban a torturar. Me quisieron golpear y me retuvieron las cosas, entre las cuales no había nada sospechoso”, relató el joven.

Luego lo metieron por la fuerza dentro del móvil y lo obligaron a llamar a los otros tres menores para poder capturarlos por sorpresa en las inmediaciones de la ENAM. Llegaron cerca del mediodía, cuando salían los estudiantes del turno de la mañana, por lo que las puertas del establecimiento estaban abiertas de par en par.

“Al ver que los policías bajaban con sus armas reglamentarias desenfundadas, los pibes se asustaron y corrieron hacia el interior de la escuela. Los persiguieron entre seis y ocho uniformados, ingresando sin ningún tipo de autorización. No tenían sus identificaciones correspondientes y actuaron de manera sumamente violenta, agresiva y prepotente. Fue una situación caótica, de muchísimo nerviosismo”, dijo a Contexto el docente y delegado del Suteba, Marcos Muñoz.

Dos de los chicos lograron esconderse en los baños, pero el otro fue alcanzado por los efectivos. El video que grabaron los propios alumnos dentro de la ENAM muestra el momento en que lo someten en el piso, mientras maestros y preceptores rodean a los uniformados al grito de “¡no pueden entrar!”.

Muñoz explicó que “esta es una escuela con una enorme tradición de organización y lucha”, donde “hay una conciencia antirrepresiva muy profunda, tanto entre estudiantes como docentes”, por eso “lo primero que hicimos fue tratar de frenar a la policía y liberar al chico”.

Tras una fuerte discusión, lograron echarlos del establecimiento, pero, una vez afuera, los efectivos de Vidal volvieron a la carga contra el joven. La nueva intervención de la comunidad escolar permitió que no se lo llevaran detenido.

Al mismo tiempo, también pudieron liberar al alumno que se encontraba dentro del patrullero: “Mis compañeros rompieron la ventana, me sacaron y entramos al colegio. Yo y mis amigos hablamos con el fiscal, directivos y la defensora de menores”, comentó L.M.

Marta Balmaceda, otra docente de la ENAM, dijo haber visto al estudiante con una capucha en la cabeza. “Cuando le sacaron la capucha, el chico estaba llorando muy angustiado”, añadió la mujer.

Tras la brutal represión policial, se resolvió en asamblea llevar a cabo este jueves una sentada con los 1.800 alumnos que concurren al colegio durante los turnos de la mañana y de la tarde, mientras que el viernes prevén una marcha por las calles de Lomas de Zamora en reclamo de justicia. Autoridades, docentes y padres se reunirán por su parte para definir acciones legales.

“Este no es un caso aislado. No son policías a los que se les salta la cadena. Hay un lineamiento de los Gobiernos nacional, provincial y municipal, que dan carta blanca a sus fuerzas de seguridad. Están totalmente envalentonados”, remarcó Muñoz.

Hace diez días, el vicepresidente del Centro de Estudiantes de la ENAM fue detenido en la cancha del Club Banfield, junto a un familiar mayor de edad, por filmar con el celular la represión policial a un grupo de jóvenes. “Estuvieron siete horas en la Comisaría 2ª, donde los golpearon y lastimaron, preguntándoles si eran ‘de los derechos humanos’”, sostuvo el profesor.

Otro caso ocurrió el 10 de mayo, antes de que la comunidad escolar se movilizara a Plaza de Mayo para repudiar el 2×1 de la Corte Suprema a los genocidas. La Policía Local apareció en la ENAM con la excusa de una denuncia por “una moto sospechosa” y empezó a fotografiar a los estudiantes. No está de más recordar que la Ley 13.482 prohíbe a las fuerzas de seguridad cualquier tarea de inteligencia sobre los habitantes de la provincia de Buenos Aires.

Esa misma semana, efectivos de la Bonaerense sin identificación requisaron a estudiantes en la puerta de la Escuela N° 12 “Eduardo Wilde” de San Martín. Cuando el docente Juan Pablo Manente los filmó e intentó interceder por los alumnos, fue detenido con violencia y trasladado a la Comisaría 1ª de esa localidad.

El 20 de abril, la Policía de la Ciudad de Buenos Aires entró armada al Colegio Mariano Acosta y amedrentó a profesores y estudiantes, luego de una clase pública en reclamo de la paritaria nacional docente y en defensa de la educación. Sucedió poco después de la brutal represión de esa misma fuerza –al mando del jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta– contra los maestros que intentaban instalar la Escuela Pública Itinerante frente al Congreso.

En el país de Cambiemos, las Universidades tampoco se salvan del terror estatal. El puntapié, en este caso, lo dio la provincia de los presos políticos, la falta de garantías constitucionales y la impunidad. A mediados de abril, los efectivos del gobernador jujeño Gerardo Morales ingresaron ilegalmente a la Facultad de Ciencias Agrarias de la UNJu y se llevaron detenidos al presidente del Centro de Estudiantes, Joaquín Quispe, y al alumno Ignacio García, quienes además sufrieron apremios ilegales y vejaciones.

El viernes pasado, en medio de las elecciones estudiantiles, la Policía Local se plantó en los pasillos de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora (UNLZ), violando la autonomía universitaria. Según denunciaron distintas agrupaciones de la unidad académica, el operativo había sido solicitado por la decana Fernanda Vázquez, con el aval del rector Diego Molea, dos referentes del Frente Renovador de Sergio Massa.