La Plata: hace un año la reprimieron y hoy la despidieron

"Tenés que soportar los balazos, que te tilden de ñoqui y encima que te echen del laburo", dijo Ana Sánchez en diálogo con Contexto, luego de ser recibida en la oficina del concejal Gabriel Bruera, quien se encargó de reclamar a las autoridades que la ayuden a resolver su situación.

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Esta mañana, mientras los concejales aguardaban el inicio de sesión en el municipio de La Plata, una mujer se encadenó en el estacionamiento para reclamar que le devuelvan su trabajo en la Secretaría de Espacios Públicos, de donde fue despedida el pasado 31 de marzo.

Se trata de Ana Sánchez, la mujer que en enero de 2016 fue baleada por la policía en la represión que dieron los efectivos por orden del Ejecutivo local, cuando se manifestaban para reclamar por numerosos despidos de sus compañeros, ni bien asumió Cambiemos al mando del Gobierno platense.

Sánchez reclama además que le adeudan los sueldos desde el mes de enero. En los primeros días de septiembre solicitó carpeta médica para ausentarse del trabajo, ya que pasados varios meses de la represión comenzó con dolores en la espalda producto de los balazos que recibió aquel día. En la consulta médica le indicaron que debía mantener reposo por una hernia de disco, pero no la podía justificar por un problema administrativo de la propia oficina en la que trabajaba. Por ese motivo le adeudaban los sueldos desde enero.

En ese momento se reunió con el nuevo director de Espacios Públicos, Marcelo Leguizamón, quien le prometió que resolvería el problema, pero no sólo no le pagaron lo que le debían, sino que además decidieron despedirla luego de que finalizara su contrato. “No sólo que no se encargó de que me paguen los meses adeudados: se encargó de echarme”, denunció Sánchez en diálogo con Contexto.

“Estoy desde enero recorriendo los pasillos de la Municipalidad para encontrarme con algún funcionario, pero nunca nadie me quiso atender”, expresó, y agregó: “Agoté instancias necesarias, hice todos los pasos habidos y por haber para que no digan que somos los violentos de la gestión pasada”.

Sanchez decidió tomar la medida de encadenarse luego de que días atrás su hijo menor, de ocho años, le pidió leche y pan pero ella no tenía dinero para comprarlo. “¿Cómo le explico a mi hijo que no tengo ni un peso?”, se preguntó, y decidió acercarse a la Municipalidad para trasladar su demanda.

“Tenés que soportar los balazos, que te tilden de ñoqui y encima que te echen del laburo. ¿Qué más van a hacer conmigo?”, expresó la mujer, quien además recordó que fue duramente amenazada, días después de la represión, cuando ingresó un hombre vestido de negro y encapuchado a su casa y le puso un arma en la cabeza a su hija mayor mientras le gritaba “que se deje de joder con el tema de la Municipalidad”.