“El pueblo unido jamás será vencido”, cantaban este miércoles las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, así como los hijos y familiares de los 30.000 desaparecidos, junto a sobrevivientes del terrorismo de Estado y otras 500 mil almas que desbordaron la Plaza de Mayo levantando pañuelos blancos contra la impunidad. No fue la única. Hubo al menos veinte plazas más en todo el país, todas repletas, con un mismo objetivo: aplastar el 2×1 de la Corte Suprema a los genocidas. Y así ocurrió por la firmeza de un pueblo que no admite bajo ningún punto de vista que los peores asesinos de la historia argentina anden libremente por las calles.

“Nunca más impunidad, nunca más torturadores, violadores y apropiadores de niños, nunca más privilegios para los criminales de lesa humanidad, nunca más terrorismo de Estado, nunca más genocidas sueltos, nunca más el silencio”, exclamó Taty Almeida desde el palco montado a espaldas de la Casa Rosada al abrir el acto de repudio.

La referente de Madres-Línea Fundadora recordó que se cumplía una semana del “vergonzoso fallo de la Corte Suprema de Justicia” que benefició al represor Luis Muiña con la aplicación del derogado 2×1, decisión que “abrió la puerta a la impunidad”.

Antes de pasarle la palabra a su compañera Nora Cortiña, Almeida pidió no olvidar “a los responsables de tamaña decisión”, y nombró uno por uno a los jueces Horacio Rosatti, Carlos Rosenkrantz y Elena Highton de Nolasco, lo que generó la inmediata reacción de la multitud al grito de “hijos de puta, hijos de puta, hijos de puta…”.

“Que quede claro: los delitos de lesa humanidad no son delitos comunes, no prescriben, no son amnistiables. La Corte Interamericana de Derechos Humanos niega la posibilidad de aplicar beneficios como el 2×1 a estos crímenes atroces, tal como señalaron los jueces Juan Carlos Maqueda y Ricardo Lorenzetti, que votaron en disidencia. Los genocidas, a 41 años del golpe, siguen sin confesar el destino de nuestros hijos e hijas, y todavía hay más de trescientos hombres y mujeres que viven bajo una identidad falsa. Todos nosotros continuamos buscándolos”, subrayó Cortiñas.

La presidenta de Familiares de Desaparecidos y Detenidos por Razones Políticas, Lita Boitano, que continuó con la lectura del documento consensuado por los organismos de derechos humanos, dijo que “siempre luchamos respetando la ley, por eso el fallo de la Corte es un insulto a nuestra historia”.

El cierre estuvo a cargo de la titular de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, quien destacó la rebelión de varios jueces de primera instancia al rechazar los pedidos de reducción de pena y excarcelación presentados por represores que querían acogerse a lo dictado por el máximo tribunal. También celebró la ley para frenar la aplicación del 2×1 a los genocidas, sancionada en el Congreso con el voto de todos los legisladores, salvo del salteño Alfredo Olmedo, que se pronunció en contra, y de la diputada Elisa Carrió (Cambiemos), que se retiró del recinto antes de votar.

“Necesitamos que los representantes de los tres poderes del Estado tomen el reclamo del pueblo reunido en esta plaza, que cada uno desde su espacio realice las gestiones y acciones pertinentes para dar vuelta este fallo antidemocrático y prodictadura”, sostuvo Carlotto.

Durante el acto hubo cánticos y carteles en contra del presidente Mauricio Macri. Al ya habitual “Macri, basura, vos sos la dictadura” se sumó el “2×1 al mandato de Macri”. Es que no sólo impulsó los nombramientos de Rosatti y Rosenkrantz, sino que desde el comienzo de su gestión viene intentando destruir las políticas de Memoria, Verdad y Justicia, al tiempo que relativiza la magnitud del genocidio y promueve la teoría de los dos demonios.

De hecho, el mandatario esperó una larga semana para decir algo sobre el fallo del máximo tribunal. Recién ayer, luego de conocer que casi el 90% de los argentinos se opone a la reducción de penas a los represores y que se avecinaba otra marcha contundente, dijo estar “totalmente en contra de cualquier ley a favor de la impunidad y más aún en delitos de lesa humanidad”. Los organismos de derechos humanos lo interpretaron como lo que fue: una burda hipocresía.

Pedidos de renuncia

Si bien los cortesanos del 2×1 fueron imputados por prevaricato y se presentaron solicitudes de juicio político por “mal desempeño” en el Congreso, Madres y Abuelas de Plaza de Mayo consideraron que Rosatti, Rosenkrantz y Highton de Nolasco deberían renunciar lo antes posible.

“Después de esta masiva manifestación, nos tendríamos que levantar con la noticia de que renunciaron los tres jueces de la Corte”, afirmó Cortiñas luego del acto.

Al cierre de esta edición no eran pocos los rumores que indicaban a Rosatti como el primer juez que podría tomar ese camino. Una de las versiones fue lanzada por la abogada y periodista Marina Ulloa a través de su cuenta de Twitter. Allí aseguró que “tres fuentes judiciales” le confirmaron que la renuncia ya fue presentada y que se esperaba una decisión del presidente del máximo tribunal, Ricardo Lorenzetti.

Pero no sólo los cortesanos están en el ojo de la tormenta. Carlotto, Almeida y Cortiñas también reclamaron un paso al costado del secretario de Derechos Humanos de la Nación, Claudio Avruj, quien en un primer momento respaldó la reducción de penas a los genocidas y días más tarde salió a retractarse.

Los organismos recordaron, además, que la Secretaría de Derechos Humanos se retiró como querellante de los juicios de lesa humanidad, se vaciaron áreas encargadas de investigar los crímenes durante la dictadura y, como si fuera poco, Avruj le solicitó en persona a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) que reciba a familiares de represores.