El 2017 recibe una nueva conmemoración del Día del Trabajador en un clima que al pueblo argentino le deja muy poco para festejar y mucho más para llamarse –como mínimo– a la reflexión. Tras diecisiete meses de gestión macrista, decenas de mediciones y estudios especializados mostraron los graduales niveles de desempleo tanto en el sector público como privado, números que este año fueron ratificados por el propio INDEC, que cuantificó alrededor de 127.000 despidos hasta enero de 2016.

Entre los principales motores de este paulatino ataque al empleo, se encontraron los recortes a personal público, la caída del consumo y el poder adquisitivo y la destrucción a la pequeña y mediana empresa a partir de la apertura de importaciones y tarifazos. Mientras tanto, el Gobierno sigue con la apuesta a la deseada inversión de capitales extranjeros, hasta ahora lejos de sacar al país del estancamiento.

“En el sector público hubo algo más de 70.000 despidos, que luego son cubiertos pero que naturalmente no son los mismos. Las contrataciones no son al mismo salario. En el sector privado, la construcción, por ejemplo, supo tener algo más de 60.000 despidos”, señaló a Contexto Hernán Letcher, director del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), entidad que trabajó a fondo la problemática del empleo en el último año.

“Expresado en su manera más brutal, en el sector industrial hasta la fecha se computan todos los meses indefectiblemente caída del empleo. En paralelo, tenemos un rol activo del Ministerio de Trabajo ya no en defensa del eslabón más débil, sino en defensa del sector más fuerte”, dijo el especialista del CEPA que, según sus mediciones a marzo, cuantificaron 55.000 despidos en el sector industrial.

Según los informes del CEPA, los números del desempleo son los siguientes:
al 31 de enero de 2017, y desde diciembre 2015, se contabilizan 245.466 despidos y suspensiones. Los despedidos ascienden a 205.697 y los suspendidos a 39.769 casos. Dentro de ellos, los despidos del sector privado ascienden a 131.072 y las suspensiones suman 39.739.

El aumento en el mes de enero fue de 3.692 casos, una cantidad sensiblemente menor a la de los meses anteriores. Se destaca que el 98% de los casos (3.617) corresponde al sector privado y sólo el 2% (75 casos) al sector público. La participación del sector privado en términos de despidos y suspensiones sobre el total tuvo un avance de 0,43 puntos porcentuales en el mes de enero.

Al interior del sector privado se evidencia nuevamente en el mes bajo análisis un incremento en la participación del sector industrial sobre el total de despidos y suspensiones. En el caso de la industria, se contabilizan 2.751 despidos y suspensiones adicionales en enero. Es decir, el 75% del total de despidos y suspensiones corresponden a la industria.

Si bien la industria se vio aquejada desde el inicio del proceso de expulsión de trabajadores en el mercado de trabajo, es desde septiembre último que se ve en particular afectada. A diferencia del sector público, el sector primario, la construcción y los servicios, la industria continuó con cesantías. Fueron 27.101 trabajadores despedidos o suspensiones en los últimos cinco meses en relación a 37.386 despidos y suspensiones totales para el periodo mencionado (el 72,5% en promedio).

Por su parte, según los informes, las áreas de la producción más afectadas desde 2015 fueron: la rama metalúrgica, con 17.567 despedidos y suspensiones; el sector textil, con 3.752 despidos y 11.820 suspensiones; el sector automotriz con 9.410 bajas laborales (a las que debe complementarse 1.514 trabajadores despedidos y suspendidos) y 364 despidos y 1.800 suspensiones en el sector neumático; el sector petrolero con 8.117 casos; electrónica y electrodomésticos, con 5.123 despidos y 2.870 suspensiones de trabajadores y el sector alimenticio con 7.469 despidos y suspensiones. Estas actividades suman el 77% de los despidos y suspensiones entre diciembre 2015 y enero 2016.

En este sentido, señaló Letcher: “La parálisis de la obra pública, la apertura importadora, los tarifazos y la caída del salario son algunos de los aspectos que propiciaron este panorama. El Gobierno, hoy por hoy, cree que el aumento de la tasa de ganancia, reflejado en el ejemplo de la quita de retenciones al agro, va a derivar en mayor empleo. Por eso hablan de ganar competitividad abaratando ‘costo laboral’. Eso es confundir rentabilidad con actividad laboral”.

En tanto, mientras el macrismo deposita su confianza en el aumento de rentabilidad de los grandes empresarios y el sector corporativo, espacios como las pymes –proveedor del 80% del trabajo en el sector privado– se ven día a día más acorralados por esta dinámica. “En la actualidad, a través de datos de ANSES, AFIP y otras cifras oficiales, han desaparecido 6.800 pymes registradas. Eso representa alrededor de 150.000 puestos de trabajo perdidos”, expresó el referente de Asociación Pyme, Daniel Moreira, en diálogo con Contexto. “Esas son las cifras de la ‘exitosa’ gestión de Macri”, expresó Moreira, quien advirtió que el deterioro del empleo para el sector puede llegar a recrudecer aun más.

Tras un primer trimestre de 2017 signado por manifestaciones en las calles de todo el conjunto de sindicatos del país en reclamo por mejoras salariales y un cambio sustancial en el rumbo económico del Gobierno, el 1º de mayo encuentra a los trabajadores de Argentina, en su día, con fuertes desafíos por delante.