En medio del conflicto docente, ayer la gobernadora María Eugenia Vidal anunció la amplificación en la implementación del Boleto Estudiantil Gratuito a cuatro localidades más: a la “prueba piloto” que fue La Plata ahora se suman Luján, Moreno, Avellaneda y Lanús. De esta forma, el Gobierno bonaerense deja por fuera al resto de las ciudades de la provincia, incluidos los alumnos de más de dieciséis Universidades que alertan que la deserción estudiantil está en aumento.

Cabe destacar que el proyecto original concebía un boleto de carácter universal que alcanzaba también a los trabajadores educativos, pero fue aprobado sólo para los estudiantes, poniendo también una serie de restricciones, como determinada cantidad de materias y kilómetros, lo que hizo que un sector del alumnado haya quedado por fuera desde la propia reglamentación de la ley.

En la Universidad Nacional de Lomas de Zamora (UNLZ), según un informe que recibieron los estudiantes el último cuatrimestre de 2016, seis de cada diez ingresantes dejaron sus cursadas el primer año, mientras que alrededor de tres alumnos de cada cuatro el segundo año.

“Somos Universidades que estamos en el corazón del conurbano y concurren muchos chicos”, explicó a Contexto Evelyn Rivas, presidenta del Centro de Estudiantes de la Facultad de Ciencias Sociales de la UNLZ, y agregó que ven “la deserción que se da día a día. Estudiar es caro, si bien es público, no es totalmente gratuito y se complica mucho”.

La Universidad Nacional de General Sarmiento (UNGS), ubicada en Malvinas Argentinas, es otra de las que queda por fuera. Si bien los estudiantes de esta casa de estudios cuentan con un transporte propio, el recorrido y la cantidad de micros no alcanzan. “Cada vez se hace más imposible venir estudiar”, explicó a Contexto Yesica Llani, presidenta del Centro de Estudiantes de la UNGS.

“La situación económica es muy grave; muchos tuvieron que dejar materias de distintas carreras. Los aumentos cada vez son más fuertes. El colectivo está a $6,50 y algunos toman tres colectivos y viajan todos los días. Se hace imposible. Es un presupuesto mensual por el que lastimosamente terminan dejando”, agregó Llani.

En la Universidad Nacional Arturo Jauretche (UNAJ), el 95% de los alumnos proviene de familias sin estudios terciarios ni universitarios, en un territorio que reúne a estudiantes del todo el conurbano sur. Si bien este año sostuvo la cantidad de ingresantes, la deserción se hizo notar en los pasillos de las Facultades.

“Notamos que las decisiones políticas y económicas de este Gobierno repercuten directamente en la inclusión y en la permanencia de estudiantes”, explicó a Contexto Mauro Leguizamón, presidente del Centro de Estudiantes de esta institución por Unidos por la UNAJ.

Ante esta situación, los alumnos ven “fundamental la implementación del boleto para poder contener la deserción en nuestra Universidad”, explicó Leguizamón, y agregó que “se está reproduciendo en la gran mayoría de las Universidades ante la crisis económica que está sufriendo el país por culpa de las políticas del Gobierno nacional”.

El negacionismo de Vidal

La gobernadora reivindicó la lucha de los estudiantes de la Noche de los Lápices, pero negó a tres sobrevivientes.

Durante la presentación de la ampliación del Boleto Estudiantil Gratuito, María Eugenia Vidal, escoltada por el ministro de Educación de la Nación Esteban Bullrich, catalogó esta extensión como emblemática, destacando la lucha de los estudiantes, sobre todo de aquellos que fueron parte de la denominada Noche de los Lápices, ante la presencia de Pablo Díaz.

“Lo tengo justo enfrente a Pablo Díaz. Único sobreviviente de la Noche de los Lápices”, dijo Vidal, consecuente con las voces negacionistas de Cambiemos, desconociendo que hubo tres sobrevivientes más: Gustavo Calotti, Emilce Moler y Patricia Miranda.

“Lo que hace a la gobernadora puedo decir que es muy coherente con ella misma y con la línea de su Gobierno; coherente porque decidió vivir en una base aérea que fue lugar de desaparición de militantes durante la dictadura cívico-militar-eclesiástica”, explicó a Contexto Gustavo Calotti, y agregó que Vidal continúa “la línea de su Gobierno de seguir negando nuestra historia reciente como sociedad. Sí, desaparecieron 30.000 mil compañeros y tal vez más”.

La gobernadora se mostró entusiasmada ante la presencia de Díaz y dijo que ahora puede “mirarlo a los ojos cuarenta años más tarde y decirle ‘estamos saldando la deuda’”.

Cabe destacar que la Legislatura bonaerense consagró este derecho en 2015, de la mano de una lucha histórica del movimiento estudiantil y de la comunidad educativa de la provincia de Buenos Aires, teniendo su epicentro precisamente en la ciudad capital.

Sobre esta ampliación anunciada, Calotti sostuvo que el Gobierno sólo “está concediendo una extensión a lo que ya existe”, y agregó que “el boleto estudiantil lo logramos nosotros, los estudiantes en lucha”.

Por otra parte, el militante lamentó la presencia de Pablo Díaz en el acto del día de ayer: “Lo degrada a él como individuo y acepta negar la historia”.

“Yo soy uno de esos cuatro sobrevivientes porque en aquellos años era un militante político, porque era miembro de la Coordinadora de Estudiantes Secundarios de La Plata, porque formé parte de los que planificamos y llevamos adelante esa lucha”, sostuvo Calotti, y agregó que no lo secuestraron, “como a ninguno de nosotros, por haber luchado por el boleto (que en aquellos años era medio boleto), sino por ser un militante político”.

Calotti también destacó la coherencia de las palabras de Vidal, teniendo en cuenta el vaciamiento en las políticas de derechos humanos, así como también la persecución y represión de la protesta social y la detención de Milagro Sala.