“Este lugar no es un lugar cualquiera, es una dependencia del Estado. Mi hija entró con vida a ese lugar y salió sin vida. No pueden volver a matar a mi hija una y otra vez”, sostuvo Nelly Gamboa durante una conferencia de prensa en las puertas de lo que era Rentas, en 7 entre 45 y 46, cuya fachada lleva el rostro de Sandra, su hija, violada y asesinada a los veintiún años en el interior de ese edificio el 16 de febrero de 2007.

“Vamos a pelear para que este edificio lleve el nombre de Sandra y para que nos den unas oficinas para poder trabajar contra la violencia hacia las mujeres, para que desde aquí se puedan hacer valer nuestros derechos, ya que acá entró una mujer y la mataron por ser pobre, por ser lisa y llanamente mujer”, subrayó la mamá mientras sostenía una foto de su hija entre sus brazos, acompañada por representantes de diversas organizaciones de mujeres de la ciudad.

Visiblemente angustiada y emocionada, Nelly Gamboa explicó que la semana pasada la llamaron del Ministerio de Economía “para decirme que ya tienen decidido abrir este lugar”.

“Por eso queremos que todas las organizaciones y todos los medios de comunicación que siempre han apoyado la lucha de Sandra tengan en conocimiento que este lugar no lo vamos a dejar abrir si no le ponen el nombre de Sandra, ya que ella entró viva a este lugar con muchas metas y muchos sueños que quedaron estancados”, agregó con la voz entrecortada.

La mamá de Sandra y representantes de diversas organizaciones que integran el Movimiento de Mujeres precisaron que a raíz de ese llamado mantuvieron una reunión con un funcionario de la administración del Ministerio de Economía que se identificó como Juan Manuel Mosel, a quien acordaron presentarle una propuesta detallada sobre el futuro de ese edificio.

La mujer fue alertada también por vecinos que vieron entrar trabajadores al interior del edificio, inclusive acompañados por la Policía. Según comentaron varias participantes de la convocatoria, ya hay una empresa ocupándose de refaccionar el interior.

Luz Santos Morón, abogada e integrante de la organización “Pan y Rosas”, criticó la decisión del Gobierno de María Eugenia Vidal “porque ellos dicen que están perdiendo dinero” al no utilizar este edificio “y yo digo que nuestra vida vale más”, sostuvo ante medio centenar de mujeres, en su mayoría, que acudieron a la cita convocada bajo la consigna “Justicia por Sandra, el Estado es responsable”.

Santos recordó que cuando María Eugenia Vidal asumió la jefatura del Gobierno provincial recibió a Nelly Gamboa a pedido de esta y le dijo que el caso la “sensibilizaba” y que “estaba a disposición”.

“El Gobierno tiene que atender el reclamo de Nelly, si no es puro bla bla”, agregó Santos, antes de enfatizar que otra de las razones por las cuales ese edificio no se puede reabrir es “porque sigue habiendo impunidad”.

“Aún hay encubridores y responsables políticos que no dieron explicaciones sobre cómo puede ser que en este lugar haya sido asesinada una mujer cuando la puerta ni siquiera fue forzada”, aseveró Santos. “No se puede reabrir porque sigue habiendo impunidad. Los responsables políticos nunca fueron juzgados”, afirmó.

El femicidio

Por el femicidio de Sandra Ayala Gamboa, una jovencita que había llegado de Perú a La Plata, donde estudiaba enfermería, fue condenado solamente Diego José Cadícamo en noviembre de 2012. De oficio albañil, Cadícamo fue condenado a cadena perpetua por el caso de Sandra y otras ocho violaciones cometidas en la ciudad entre 2005 y 2007.

Sandra Ayala Gamboa había ido a ese edificio para reunirse con Cadícamo, quien le había ofrecido trabajo como niñera. Seis días después de haber sido violada y asesinada, su cuerpo fue descubierto por un bombero en un baño del edificio que está pegado a lo que hoy es ARBA.

“Vamos a seguir peleando, aunque el Gobierno levante el teléfono y me mande matar. Me matarán aquí pidiendo justicia por mi hija. Ni Una Menos”, exclamó como pudo Nelly Gamboa, haciendo un esfuerzo por no quebrar su voz, antes de que los aplausos y el grito de “Sandra Ayala Gamboa presente” resonara en esa vereda platense que desde 2007 tiene otro significado.

En los últimos años, todas las marchas de mujeres que se realizan en la ciudad pasan obligatoriamente por el frente de las oficinas de ex Rentas donde está la carita de Sandra Ayala Gamboa.