Por Gabriela Calotti

“Para nosotros, el cierre de la planta no es un hecho, para la empresa sí. Pagaron una indemnización pero se equivocaron, hicieron los números para el lado de ellos”, afirmó a Contexto Norberto Lugo, secretario general del Sindicato Químico interrogado sobre la situación concreta de la planta de la química Atanor en Baradero, cuyo cierre, anunciado el 22 de febrero con un cartelito pegado en la puerta de la fábrica, dejó en la calle a 65 trabajadores, muchos con más de veinticinco años de antigüedad y con experiencia en esta producción especializada.

“Queremos que esa empresa produzca y reabra sus puertas”, dijo Lugo en una conferencia de prensa convocada por el diputado provincial Marcelo Torres del bloque del Frente para la Victoria (FpV), que impulsa un proyecto de ley para proteger el predio de Atanor en Baradero, la ciudad más antigua de la provincia, pues fue fundada en 1615. “Hay muchos gremios hermanos con problemas en Baradero”, afirmó.

“El pueblo de Baradero tiene 35.000 habitantes y si seguimos en este camino se va a convertir en un pueblo fantasma, sin producción, y vamos a llenarlo de kioscos y verdulerías. Queremos otra cosa. Queremos trabajo”, enfatizó el dirigente.

Torres aseguró que “en la región se nota el proceso económico de los últimos meses. La nuestra es una región con mucha diversidad productiva, desde lo agrario a lo automotriz. De hecho, tenemos la planta automotriz y química más grandes de la Argentina y todas las actividades están a la baja”.

“Se está sustituyendo lo que se produce acá por importación. La provincia de Buenos Aires aporta más del 40% del PBI industrial del país y se empieza a notar en nuestra región una situación de despidos, suspensiones y baja de salarios, en un contexto de baja productiva muy grave”, enfatizó el legislador por Zárate.

Empresas de Baradero, pero también de Zárate, Campana y el Conurbano bonaerense, se están viendo afectadas por el feroz ajuste tarifario impuesto por el Gobierno de Mauricio Macri y el aumento de las importaciones que está destrozando la actividad industrial en la provincia y en el resto del país.

“Esta receta económica no puede tener otro resultado que no sea el cierre de fuentes de trabajo y de producción”, sostuvo Torres.

A mediados de febrero, Atanor cerró su planta de Munro y dejó en la calle a más de cien trabajadores. En Baradero, el 22 de ese mes, cuando los operarios llegaron a la planta a las 4 de la madrugada, horario de inicio de su jornada laboral, se encontraron un cartel en la entrada indicándoles que debían llamar a Recursos Humanos para liquidar su situación.

“Son 65 familias. La situación no es agradable. Fijate que nos enteramos por un papelito. No lo aceptamos”, explicó a Contexto Carlos Felipón, delegado de la planta de Baradero.

Tras explicar que la planta está cerrada y que los dueños están incumpliendo la conciliación obligatoria, Felipón, con veinte años en la fábrica, indicó que “una abogada de Baradero nos está llamando a cada uno para que firmemos individualmente”.

“Queremos decirles que la defensoría está para defender los derechos de los bonaerenses”, afirmó por su parte Guido Lorenzino (PJ), titular de la Defensoría del Pueblo de la provincia de Buenos Aires presente en la conferencia.

“Para los empresarios y el Gobierno, cerrar una fábrica es una cuestión numérica, y para nosotros es familia, gente”, sostuvo Lorenzino.

¿Y la producción de Atanor?

“Atanor está diciendo que está haciendo una redistribución de su producción y lo que está pasando en realidad es que la planta de Baradero está importando. Atanor era monopólica en la producción de materia prima para herbicidas”, precisó Oscar Casco, secretario gremial del Sindicato Químico, antes de asegurar que “la producción se la está haciendo Monsanto” en su planta en Zárate.

Atanor, controlada por el grupo estadounidense Albaugh, se dedica a la producción de sustancias químicas. Era el único fabricante del país de agua oxigenada, acetato de etilo, triacetina, ácido acético y anhídrido acético. Los fitosanitarios de la empresa se utilizan para los cultivos de soja, maíz, cereales y algodón.

Curiosamente, en Baradero hay una planta del gigante agrotóxico estadounidense Monsanto. Lo que hasta febrero fabricaba Atanor en Baradero hace cinco meses lo empezó a producir otra multinacional en la misma ciudad.

“Tenemos corroborado que desde diciembre, enero y febrero, marzo y abril están fabricando herbicidas en la planta de Monsanto”, respondió Felipón interrogado acerca de un posible acuerdo entre los dueños de Atanor y la multinacional fundada en Missouri en 1901, que fabricó entre otros tóxicos el “agente naranja” usado por las tropas estadounidenses en Vietnam y que hasta el año pasado era de capital norteamericano. Ahora la controla la alemana Bayer, que está en Zárate y en Pilar, donde tiene su mayor planta de América del Sur, según su propia página web.

“Estamos realmente preocupados por lo que está pasando con los compañeros de Atanor en Baradero”, sostuvo Norberto Lugo, secretario general del Sindicato Químico que no dudó en cuestionar al gabinete de María Eugenia Vidal “por el mal manejo” por parte del Ministerio de Trabajo bonaerense.

“Venimos de una época en la que éramos escuchados como trabajadores y éramos bien atendidos”, sostuvo Lugo, antes de precisar que “acompañaremos con nuestras herramientas hasta las últimas consecuencias”, tras relatar las innumerables veces que se trasladaron al Ministerio de Trabajo de la Nación y de la provincia para ser “mal atendidos”.

Casco aseguró que “desde el Estado no tenemos ningún tipo de acompañamiento en todo lo que es administrativo” y dijo que en el Ministerio de Trabajo de Jorge Triaca “perdieron el expediente”.

El gremialista indicó que por esa razón “le elevamos una carta a la gobernadora Vidal para ver si alguien se sensibiliza con este problema y nos puede dar una ayuda”.

“La defensa de las fuentes de trabajo es una bandera única”, destacó Torres, impulsor de una iniciativa legislativa para que el predio de Baradero sea declarado Monumento Histórico Provincial de modo que la fábrica de Atanor, un edificio construido a principios del siglo XIX, se incorpore al Patrimonio Cultural de la Provincia y no pueda ser utilizada para emprendimientos inmobiliarios privados.

“Queremos defender ese espacio como espacio de trabajo y producción en un momento muy complejo”, sostuvo Torres, antes de precisar que esta iniciativa responde a un requerimiento de los trabajadores.

Durante la conferencia de prensa acompañaron a Torres la senadora Cecilia Comerio, también del Frente para la Victoria, y el diputado provincial Daniel Monfasani (FR).

La planta de Atanor en Baradero está cerrada. En su interior está la maquinaria pero no hay materia prima. Según datos recientes de la poderosa Unión Industrial Argentina (UIA), la producción cayó en febrero en 9% interanual y en el primer bimestre de 2017 se contrajo en 5%, índices enormes que dan cuenta de las consecuencias del plan de negocios que Macri puso en marcha para liquidar la economía nacional.