En 1994, cuando gracias a la lucha de actores, productores, directores y técnicos salió adelante la Ley de Cine, en Argentina se rodaban siete ficciones por año. En 2015, tras los Gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner, la producción ascendía a 172 ficciones y documentales. Las cifras son más que elocuentes. Pero está visto que al macrismo no le interesa la producción nacional de ninguna índole. Aunque el cine argentino se autofinancia, justamente por eso es “apetitoso” para el Gobierno de Mauricio Macri y sus aliados. En 2016, el presupuesto del INCAA ascendió a 1.300 millones de pesos, aunque, al igual que en numerosos organismos estatales, también fue “subejecutado”.

“Hoy en día el cine argentino es autosustentable. No le tiene que pedir dinero a la gente con los impuestos como andan diciendo por ahí ni quitarle gasas a los hospitales o pizarrones a las escuelas. Se sustenta con el 10% de cada entrada que va al Fondo de Fomento Cinematográfico más el canon que pagan los cableoperadores por el uso de un servicio público”, explicó ante un nutrido auditorio que colmó el aula 5 de la Facultad de Bellas Artes Marcelo Gálvez, docente de esa casa de estudios de la UNLP.

El origen de esta asamblea y de los encuentros convocados en Buenos Aires –frente a la sede del INCAA– en el Cine Gaumont, en la sede de la CTA por productores, directores, actores, técnicos y estudiantes de cine, y también en otras ciudades del país como La Plata, Rosario, Córdoba, Posadas y San Carlos de Bariloche, surgió la semana pasada luego de la “renuncia-despido” de Alejandro Cacetta, presidente del organismo autárquico, puesto en ese cargo por el propio Gobierno de Mauricio Macri.

Todo comenzó cuando en una “opereta mediática”, como la calificó el director de cine Juan José Campanella, los periodistas Alejandro Fantino y Eduardo Feinmann hablaron por TV de los supuestos hechos de corrupción e irregularidades atribuidos a Cacetta.

“No se animó a meterse en bolsones de corrupción” que supuestamente funcionaban en el INCAA, afirmó en esa línea el ministro de Cultura de Macri, Pablo Avelluto, quien después salió a aclarar que eso no quiere decir que Cacetta “no sea honesto”.

La salida del cargo de Cacetta, criticada de forma unánime por personalidades del cine tan opuestas en lo ideológico como Pablo Echarri, Lucrecia Martel o Campanella, generó inmediatamente asambleas multitudinarias de la llamada Comunidad Audiovisual Argentina.

El sábado pasado, durante un segundo encuentro, esta vez realizado en la sede de la CTA, una de las mociones aprobadas fue llevar adelante asambleas en el interior del país para informar sobre esta nueva crisis generada por Cambiemos para explicar qué contempla la Ley 24.377 de Fomento a la Cinematografía Nacional que logró salir adelante en 1994 y qué es el Fondo de Fomento que la financia.

En un comunicado, la Comunidad Audiovisual Argentina advirtió el sábado que “el Fondo de Fomento Cinematográfico está en riesgo. Es el fondo que establece la Ley de Cine para vehiculizar la recaudación destinada a la producción y al fomento de la industria audiovisual y que proviene del impuesto del diez por ciento a la entrada de cine y de un gravamen a las empresas de radiodifusión”.

“Sospechamos que está en juego la Ley de Convergencia Digital, una ley que intenta unir las telecomunicaciones con los sistemas de los cableoperadores. Si Cablevisión, por ejemplo, deja de pagar el canon (según establece la Ley de Cine) que paga actualmente […] la consecuencia será la desfinaciación” del Fondo de Fomento.

“Hay muchos sectores que no quieren pagar el canon y que tienen una capacidad de lobby impresionante, y entonces el Fondo de Fomento quedará lisa y llanamente sin fondos”.

Desde el Gobierno, Avelluto y Marcos Peña, el jefe de Gabinete de Macri, negaron que los planes que tienen para el INCAA desemboquen en “despidos y recortes”. “Justamente por eso tenemos que estar alertas y organizados en las diferentes ciudades”, advirtió Gálvez en diálogo con Contexto poco antes de la asamblea convocada por el Movimiento Audiovisual Platense (MAP) y la Red Argentina de Documentalistas (RED).

“Hay muchos sectores que no quieren pagar el canon y que tienen una capacidad de lobby impresionante, y entonces el Fondo de Fomento quedará lisa y llanamente sin fondos”, sostuvo Gálvez.

De la industria del cine dependen 23.000 puestos de trabajo directo e igual número de puestos indirectos. Más de 10.000 estudiantes siguen carreras de cine en diversos puntos del país, como Buenos Aires, La Plata y Córdoba.

“De la suerte del INCAA dependen muchos de sus sueños, muchos sueños de ustedes que están acá hoy”, sostuvo Gálvez, antes de subrayar que el objetivo de esta asamblea era justamente “marcar que el cine platense existe y depende de esta ley”.

El conflicto generado por Cambiemos pone además en la cuerda floja la supervivencia de la prestigiosa Escuela Nacional de Experimentación y Realización Cinematográfica (ENERC) y la permanencia de su rector, Pablo Robito.

Tanto Gálvez como Alejandro Seba, también docente del área Multimedia, recordaron que meses atrás, como suele operar este Gobierno, uno de sus diarios aliados, La Nación, anticipó que se estudiaba la posibilidad de bajar el IVA a cambio de eliminar el 10% de las entradas de cine que van al Fondo de Fomento.

En la línea de la persecución que viene implementando Cambiemos como pantalla que oculta sus reales intenciones, Avelluto dijo que el motivo de los despidos que seguirán en el INCAA es que “algunos vienen del kirchnerismo”.

“Van a derivar y dirigir los fondos. Vienen por la caja del INCAA pero con un maquillaje de que no es así. Es como la obra de Orwell, 1984, el Ministerio de Guerra se llamaba el Ministerio de Amor”, aseguró el lunes Claudio Minguetti, secretario general de la Asociación de Cronistas Cinematográficos en declaraciones a una emisora porteña.

En efecto, 1984, publicada en 1949 como una obra futurista y de ficción, está siendo superada en nuestro país por el macrismo disfrazando la realidad. En la novela de George Orwell era el Ministerio del Amor el que se ocupaba de administrar castigos y torturas y el Ministerio de la Abundancia aquel que buscaba que la gente viviera al borde de la subsistencia mediante un duro racionamiento.

El Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales es un ente público que nació en 1968 con el objetivo de promover, fomentar, fortalecer y regular la producción audiovisual. Administra el Fondo de Fomento Cinematográfico, cuya principal función es el fomento de la cinematografía argentina mediante el otorgamiento de créditos, subsidios y en la aplicación del resto de las herramientas que a tal fin se establecen en la normativa vigente.

La asamblea platense se llevó adelante bajo la consigna “todos juntos defendemos la producción nacional” y el hashtag #EnElCineArgentinoNoHayGrieta.

“Nos preguntamos qué será de las próximas generaciones si la Ley de Cine deja de funcionar”, aseguró Gálvez, antes de adelantar que durante el BAFICI, el Festival de Cine de la Ciudad de Buenos Aires que comenzará mañana, se aprovechará para difundir y frenar el intento del macrismo de desmantelar el INCAA.