Por Héctor Bernardo

Las tensiones entre Washington y Moscú parecen aumentar cada día. La llegada de Donald Trump a la Casa Blanca parecía poner paños fríos a la relación, que había sido muy conflictiva durante el Gobierno de Barack Obama. Sin embargo, el clima entre los dos países está lejos de pasar por su mejor momento.

Al conflicto que se desató por el bombardeo unilateral y violatorio del derecho internacional de Estados Unidos sobre  Siria, se sumó la disputa por la situación en Venezuela. Como en un tablero de ajedrez, el Kremlin y la Casa Blanca mueven sus piezas en el mapa geopolítico.

En recientes declaraciones televisivas, el presidente ruso preguntó: “¿Dónde están las pruebas que muestren que el Ejército sirio realmente usó armas químicas?”, y luego afirmó: “No las hay, lo único que hay es el quebrantamiento del derecho internacional”, en relación con el bombardeo norteamericano.

“El nivel de confianza no ha mejorado, sino, más bien, ha descendido sobre todo en el aspecto militar”, afirmó el mandatario, en referencia al vínculo entre Estados Unidos y Rusia.

Putin lanzó en forma de pregunta: “¿Cómo reaccionaron los aliados de Estados Unidos de la OTAN? Todos asintieron con la cabeza como estatuillas chinas sin analizar lo sucedido”.

“Pese a esta burda violación del derecho internacional, todas esas naciones (de la OTAN) aprobaron ese ataque”, remarcó.

A la disputa sobre Siria se sumó la discusión sobre la situación en Venezuela. La portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia, María Zajárova, aseguró que “la declaración de un representante del mando de Estados Unidos de que el empeoramiento de la crisis en Venezuela requeriría una respuesta a nivel regional […] aumenta la inestabilidad en el país”.

Zajárova hacía referencia a la reciente declaración del jefe del Comando Sur, el almirante Kurt Tidd, quién recientemente señaló que “Venezuela atraviesa un período de inestabilidad significativa el año en curso, debido a la escasez generalizada de medicamentos y comida, una constante incertidumbre política y el empeoramiento de la situación económica”.

El jefe del Comando Sur también había asegurado que “en la última década, China, Rusia e Irán han establecido una mayor presencia en la región… Estos actores globales ven la arena económica, política y de seguridad de América Latina como una oportunidad para alcanzar sus objetivos a largo plazo y así avanzar en áreas de interés, que son incompatibles con las nuestras y las de nuestros socios”.

Zajárova aseguró: “Observamos con preocupación la situación en la Venezuela amiga, donde continúan los enfrentamientos de los manifestantes opositores con las fuerzas del orden”.

En ese marco de tensiones, Rusia vetó la resolución que Estados Unidos, Francia y el Reino Unido pretendieron imponer en el Consejo de Seguridad de la ONU y que tenía como fin sancionar a Siria.