Si algo había caracterizado la campaña presidencial de Mauricio Macri era su insistencia por imponer un manto de “transparencia” y “honestidad” sobre los indicadores de estadísticas y datos en las finanzas públicas, como contraposición a lo que señalaban como “manipulación” de la anterior gestión. Hoy en el poder, el macrismo apela a diversas operaciones para maquillar como virtuoso un escenario económico que dista de serlo.

Así lo evidenció el informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) titulado “Errores y omisiones: la medición de desocupación del INDEC bajo sospecha”.

Alteración en los criterios de medición o eliminación de determinados sectores sociales para incluir en las estadísticas son algunos de los factores que Cambiemos utiliza para suavizar datos que, en esencia, develan la caída de 270.000 puestos de trabajo respecto del año anterior.

Alteración de criterios de medición y eliminación de sectores sociales, la estrategia de Cambiemos para suavizar datos del INDEC que develan la caída de 270.000 puestos de trabajo.

“Por un lado se modificaron los criterios de proyección poblacional. Jorge Todesca dijo al asumir que estas proyecciones estaban mal hechas, hecho llamativo, ya que nunca antes las había cuestionado. Lo que ‘corrigieron’ fue que reemplazaron, de algún modo, unos 600.000 menores que, en la nueva proyección, son adultos”, explicó a Contexto el referente del CEPA, Hernán Letcher.

Esa es una de las maniobras a las que apeló el INDEC –bajo la administración macrista– para alivianar los números de desocupación. Este remplazo, según el informe, le “ahorraría” al INDEC entre 15.000 y 40.000 desocupados estimativos.

Respecto de la medición del INDEC, Letcher sostuvo: “Por otro lado, hay que observar la inferencia del llamado ‘efecto desaliento’, es decir, la cantidad de gente que no buscó trabajo en el período cuantificado. La estadística no los toma como desempleados y esto indicaría, en un clima de corto plazo, condiciones de escepticismo respecto de las posibilidades laborales”.

Con la modificación de la medición de la Población Económicamente Activa (PEA) desde el INDEC, lograron bajar la densidad de desocupación que, según el CEPA, en términos reales llegaría a poco menos de 300.000 personas sin trabajo.

“La publicación de la tasa de desocupación correspondiente al cuarto trimestre de 2016 fue anunciada por el oficialismo como un dato positivo, que mostraba la reducción del indicador”, expresa el informe del CEPA, y agrega: “Sin embargo, si efectuamos la comparación con el mismo trimestre, un año antes, el salto implica un incremento de 2,2 puntos porcentuales en un año (de 5,4% a 7,6%). Es decir, un aumento de 270.000 personas sin trabajo en relación a la PEA de la EPH y unos 430.000 casos considerando el conjunto de la población”.

“La gran falacia del supuesto pasaje de un modelo de consumo ‘populista’, ‘cortoplacista’, a un modelo ‘de inversión’ contrasta severamente con la realidad, por lo cual el Gobierno se ve en la necesidad de recurrir a modos muy rebuscados de mostrar optimismo”, expresó el economista Agustín D’Atellis en diálogo con Contexto.

D’Atellis explicó que “el esfuerzo que está haciendo el Gobierno por instalar una expectativa en su sistema contrasta de manera llamativa con la realidad”. “Estamos viviendo una realidad que los propios indicadores oficiales están mostrando como negativa. Indicadores de Industria y Consumo, hacia abajo. A eso se pueden sumar los números de la CAME, que cayó en el consumo minorista. El Gobierno, en este escenario, tiene mucha dificultad para instalar el optimismo. Lo que tenemos es una economía deprimida y, a causa de eso, la falta de las tan esperadas inversiones.”