El último martes, el bloque de diputados del Frente para la Victoria-PJ presentó en el Congreso el proyecto de ley de “Protección de la Primera Infancia”. Este tiene como objetivo ampliar los derechos de los y las trabajadoras durante la llegada de un hijo o una hija, con el fin de fortalecer los vínculos parentales durante los primeros seis meses de vida, como así también contribuir a la práctica de crianza compartida.

La propuesta modificaría algunos artículos del Régimen del Contrato de Trabajo. Entre los puntos más importantes se encuentra la ampliación de las licencias por maternidad de 90 a 180 días con el fin de promover la lactancia materna, ya que, según lo expuesto por el diputado Eduardo “Wado” de Pedro, “permite que el sistema inmunológico del recién nacido pueda fortalecerse, y esto previene muchas enfermedades”. Esta medida está en sintonía con las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud.

Otro de los artículos que se modifican tiene que ver con la “licencia al otro progenitor”, la cual le otorga la posibilidad al otro miembro de la pareja de tomarse de dos a treinta días para participar en los cuidados del niño o de la niña.

Además, el proyecto estipula como novedad la licencia por adopción, una deuda pendiente en la normativa vigente. Así, las personas que decidan adoptar podrían disponer también de 180 días de la misma forma que si hubiesen transitado un embarazo. En estos casos, se prevé que sea la propia pareja la que elija cuál de los miembros hará uso de ella. También se proponen treinta días para las mujeres que estén realizando técnicas de reproducción asistidas; y, en caso de que el o la recién nacida nazca de manera prematura, las respectivas licencias empezarían a correr a partir del alta del niño o niña.

La normativa propuesta viene a reforzar algunas cuestiones que son claves en el marco de otras discusiones que se dieron y se están dando en la sociedad. En primer lugar, al ampliar la licencia “del otro progenitor”, permite que no sea sólo la madre la que deba hacerse cargo del niño o niña, sino que su pareja también tenga una participación activa en la llegada del o de la nueva integrante de la familia. En el caso de los hombres, a través de esta propuesta de ley podrían ejercer una paternidad más activa, práctica negada por leyes que fueron concebidas en el seno de una cultura machista, la cual supone que la mujer es la única que debe asumir la responsabilidad del cuidado de los niños y niñas.

Por otra parte, el cambio en la denominación de licencia por “paternidad” a “progenitor” intenta reconocer la diversidad de expresiones parentales que nuestra sociedad reúne. Punto que además se encuentra en total sintonía con la Ley de Matrimonio Igualitario sancionada en el año 2010, que reconoce e incorpora el derecho a la adopción por parte de parejas homoparentales, y la Ley de Identidad de Género.

En un contexto de vulneración sistemática de derechos a los y las trabajadoras por parte del Gobierno nacional, que atenta contra todas las conquistas alcanzadas a lo largo de toda la historia, la democracia que tanto defienden algunos sectores pudo parir, aun en estas condiciones, una propuesta de Ley de Protección de Primera Infancia. En un intento de reivindicación de los derechos consagrados y tratando de ir por los que aún faltan, como afirmó la diputada nacional Gabriela Estévez, “es un paso fundamental en la construcción del vínculo y la familia”.


* Área Niñez, Actores y Territorios – Observatorio de Jóvenes, Comunicación y Medios, FPyCS, UNLP.