Gabriela Mansilla es la mamá de Luana, la primera nena trans del mundo en tener un DNI que reconoce su identidad autopercibida, gracias a la Ley de Identidad de Género 26.743, sancionada en 2012. Esta madre es quien hoy encabeza la campaña “Por una infancia trans, sin discriminación ni violencia”, la cual ahora se ve potenciada con la creación de la Asociación Civil Infancias Libres. Desde este espacio proponen que los niños y las niñas crezcan en libertad e igualdad.

En el marco de la presentación del documental Visibles. Por más infancia trans sin violencia ni discriminación, Trabajo Integral Final de los ahora licenciados en Comunicación Social Emilia Storani Estévez y Santiago Duque de Arce, material que también va a ser parte de la campaña, Contexto dialogó con Gabriela Mansilla en la Facultad de Periodismo y Comunicación Social.

-¿Que valor tiene este documental?

-Primero, el documental es informativo; quien no conoce termina de verlo y entendiendo la situación (tiene datos de la ley, de qué es la identidad de género). Es muy valioso en la información que carga. Tiene además mucha sensibilidad porque le da la voz a los protagonistas, que son las personas trans, y no está cargado de opinólogos. Siempre hablan todos menos las personas involucradas con su ser. Visibles les dio voz y eso tiene mucha emoción.

-Vos hiciste visibles las luchas de Luana y la tuya. ¿Por qué tomaste esta decisión y en qué punto creés que esto ayudó a otros a encarar también sus luchas?

-Ese es el punto. Si yo llegué a no saber qué hacer con mi hija es porque este tema estaba oculto. Necesitábamos esto, ser visibles; hacer visible la situación particular de una niña que podía ser la de cualquier niño o cualquier niña. La visibilidad hace que los que tengan que hacerse cargo de tu situación lo hagan.

De lo que no se ve no se habla, de lo que no se ve, todos miramos para otro lado. Entonces, si vos estás haciéndote visible, te mostrás, decís ‘acá estoy’, ¿qué es lo que van a hacer los que son responsables para que yo tenga garantizados mis derechos?

Ser visibles levantó las situaciones que estaban pasando otras familias, que miren la tele y que digan ‘eso es lo que te está pasando a vos que sos mi hijo’. Se empezaron a comunicar conmigo, a escribirme por las redes sociales. No esconderse abarca una gran valentía para poder enfrentar todo lo que eso conlleva.

-En el marco de la campaña “Por una infancia trans, sin discriminación ni violencia”, conformaron la Asociación Civil Infancias Libres. ¿Cuáles son las inquietudes de las familias que se acercan a ustedes?

-Primero informarse, porque necesitan saber qué le está pasando a su niño o niña, porque la información no la encuentran ni en profesionales, ni en la escuela, ni en ningún lado.
Armamos la Asociación Civil por la demanda; yo puedo contener a una mamá e informarla, puedo contener a dos, a tres…

Una vez que se informan se liberan de los prejuicios, como si se volvieran a reeducar. Sirve de herramienta para los niños y las niñas. Estamos transformando todo, esto es una revolución que cada vez está teniendo más gente y está teniendo más fuerza y cada vez se va a ir siendo visible para que la gente directamente ponga Infancia Libres y nos encuentren y podamos interceder en las escuelas, en los medios de salud, podamos conocer a esas familias y, lo más importante, que los niños y las niñas tengan un punto de encuentro entre ellos.

Porque Luana es la única nena trans en su escuela, las otras chicas también, y la sociedad pesa mucho; es muy feo sentirse solo, y acá son todas iguales. Ante lo diferente que se sienten en otros espacios, acá son todas iguales y eso le da la fuerza al colectivo.

-¿Cómo notás que se comporta la comunidad educativa con esta temática?

-Lo que yo noto de la escuela es el miedo de meter la pata, es el miedo de no saber qué hacer. Está la aceptación, pero también está la ley que te lo impone. Lo aceptás porque estás convencido o porque la ley te lo dice.

Está el miedo a no saber qué hacer. Ellos están acostumbrados en la escuela a que esté todo diagramado, no dan ni siquiera un tema que no esté en la currícula. Está tan estructurada la escuela que vos los sacás de ese contexto y se preguntan qué hacer, a qué baño van, cuando es simple porque está ingresando un alumno más. Todo el bagaje de dudas se lo estás poniendo vos a esa criatura. La resistencia de la escuela hoy es la ignorancia de cómo abordar y acompañar esta niñez.

-Además de la educación, ¿qué otros desafíos encontrás hoy por hoy para los niños trans?

-La salud. Todo el sistema como está establecido va por el DNI, y si vos les decís que la nombren como ‘fulanita’, porque no es ‘menganito’, te exigen ese DNI, cuando a sólo pedido de la persona se debe respetar en toda institución pública o privada. Lo que falta es conocimiento de la ley. Falta el trato digno.

Se piensan que tienen enfermedades extraordinarias o extraterrestres: si tiene una angina es la misma angina para nena con vagina que para una con pene. No es tan difícil.
Sí la pubertad o la adolescencia donde ya empieza a desarrollarse el cuerpo de otra manera. Ahí faltan endocrinólogos, faltan urólogos y ginecólogos infantojuveniles que aborden esta temática; falta más información sobre lo que puede pasar con los frenos puberales y con la hormonación que se les da a los adolescentes. No hay una estadística de qué pasa con esos niños, niñas adolescentes a cuatro o cinco años de bloqueadores o de hormonas.

-¿Cómo ves el panorama hoy de los derechos la comunidad LGBTI?

-Pésimo. Hay un desmantelamiento de lo que hemos ganado en derechos humanos. No puede ser que se haya luchado por tanto y que hoy esté todo yendo para atrás. Estamos hablando de seres humanos. Los derechos humanos no le importan a nadie y tienen que ver con un Gobierno que se comprometa; y no hay un compromiso […] Estas políticas públicas a las que nos fuimos acostumbrando, que podíamos ir ganando, hoy no las tenemos. Es una preocupación tremenda. No sé cómo se puede modificar. Quien te discrimina antes podía llegar a entender o a escucharte, hoy se duplica la discriminación. Esta política de gobierno trae eso […] Esto se potencia en la comunidad LGBTI. Antes se podía pelear de otra manera. A mí particularmente me entristece mucho.

-¿Qué planes tienen desde Infancias Libres?

-Queremos dar encuadres sobre perspectiva de género y diversidad sexual a los profesionales y capacitaciones para quienes necesiten, como a alumnos de Universidad, acompañamiento a las familias y a los niños y niñas. Desde la Asociación planteamos la idea de “amarse el cuerpo”, porque uno es más allá del cuerpo. Entonces queremos que estas infancias sean libres hasta la mayoría de edad, libertad en todos los aspectos.

Me encantaría llegar al Ministerio de Educación y modificar la Ley de Educación Sexual Integral para que en las escuelas ya se aprenda y cuando muestren una lámina no sigan reproduciendo estos cuerpos binarios en los que por lo menos mi niña y los niños que estoy conociendo no entran; la escuela tiene que romper con esto.

Cuán importante sería que cuando empiecen los niños en la salita de tres no dividan las filas, los rincones de juegos, que se hable de una inclusión, que los cuentos no sean del príncipe que viene a buscar a la princesa… Los niños tiene que vivir en un mundo donde somos todos iguales. Para eso hay que romper mucho. Yo no voy a dejar la pelea, yo creo que me voy a morir intentándolo; voy a morir intentando que esta revolución llegue a un buen fin.