Ya no queda ni un mínimo de duda. La contundencia del primer paro general, al que adhirió la totalidad del pueblo trabajador junto a otros sectores asfixiados por el neoliberalismo de Cambiemos, como pequeños productores agropecuarios, empresarios pyme y comerciantes, dejó un claro mensaje: que el modelo de ajuste del presidente Mauricio Macri, en beneficio de un puñado de grupos concentrados y especuladores financieros, no da para más.

Las CTA conducidas por Hugo Yasky y Pablo Micheli informaron que el acatamiento a lo largo y ancho del país superó el 90%, hablaron de una “jornada histórica” y destacaron la “unidad de acción” con la CGT para exigirle al Gobierno nacional un cambio de rumbo económico. “Macri tiene que entender que no puede gobernar sólo para los ricos”, resaltaron los dirigentes.

Más tarde, el triunvirato de la CGT calificó la huelga como una demostración de fuerza “ejemplar” y “una apuesta al futuro”, dejando la pelota del lado de la Casa Rosada a la espera de una respuesta al reclamo de paritarias sin techo, control de la inflación, aumento de emergencia para los jubilados, medidas contra los despidos y marcha atrás con la apertura indiscriminada de las importaciones que destruye la industria nacional.

Los secretarios generales Héctor Daer, Carlos Acuña y Juan Carlos Schmid aprovecharon su balance del paro frente a la prensa para rechazar las descalificaciones del presidente, que antes de la medida de fuerza había tratado a los sindicalistas de “mafiosos”.

“Si hay mafias en este país, que la busquen en la especulación financiera, es allí donde van a encontrar más de un mafioso que nos ha llevado a este cuadrante de pobreza y miseria en la Argentina”, respondió Schmid.

Macri entre los suyos

Precisamente, Macri estaba en ese momento con los grandes especuladores –empresarios y banqueros– en un militarizado Hotel Hilton, encabezando el World Economic Forum, que es presentado como el “Mini Davos” y la solución para los problemas de inversiones que tiene nuestro país. En realidad, gracias a la decisión de Cambiemos de eliminar todas las normas que garantizaban que las inversiones fueran a parar a la actividad productiva, ninguno de esos empresarios y banqueros piensa en otra cosa que no sea la bicicleta financiera.

“¡Qué bueno que estamos aquí todos… trabajando!”, dijo el muy caradura al abrir el “Mini Davos”, deslizando una sonrisa irónica como parte de la puesta en escena que, sin duda, le preparó para la ocasión el ecuatoriano Jaime Durán Barba.

Fue de ese foro de donde salió el secretario de Seguridad, Eugenio Burzaco, para comandar in situ la represión contra los trabajadores, referentes sociales y militantes políticos que cortaban la Panamericana. El funcionario de Macri, que hace diez años atrás era el asesor de la Policía neuquina que asesinó al docente Carlos Fuentealba, hoy aplica el mismo manual siniestro de aquella época para exhibir ante los inversores especulativos que Cambiemos tiene un garrote capaz de disciplinar a los argentinos.

Quienes sufrieron los golpes, chorros hidrantes y gases lacrimógenos sobre la Panamericana contaron que Gendarmería reprimió cuando los manifestantes terminaban el piquete con un acto y comenzaban a desmovilizarse.

“La Gendarmería les pegó a las mujeres que estaban adelante, rompió un vehículo…”, decía una cronista televisiva al pedirle explicaciones a Burzaco, pero este la interrumpió, acusándola de victimizarse y justificando los abusos de sus efectivos.

“No me victimizo, lo vi yo, secretario”, respondió indignada la periodista y cuando le preguntó “por qué le pega a las mujeres”, el responsable del crimen de Fuentealba dio media vuelta y se fue, dejando a su paso una estela de heridos y detenidos.

En otros puntos de protestas obreras, como Puente Pueyrredón, Puente La Noria, Acceso Oeste y la Autopista Buenos Aires-La Plata, también se vivieron momentos de tensión ante las amenazas de las fuerzas represivas de arremeter con dureza, mientras que en el centro porteño se observaron policías con algunas de las armas “Made in USA” que el Gobierno de Cambiemos negó haber adquirido.

“El CEO de los CEO (Mauricio Macri), la representante de la CIA y el MOSSAD (Patricia Bullrich), el experto que por donde pasa golpean o matan a maestros (Eugenio Burzaco) y el ex todo langa y paquete a sueldo de lo peor del radicalismo de la Capital Federal (Martín Lousteau) habían operado juntos para proveer armas desde Washington a las fuerzas federales que ya están lanzadas a la represión sin control, como lo demostraron este jueves durante las movilizaciones de trabajadores en el contexto del contundente paro nacional organizado por las centrales obreras, organizaciones sociales y partidos políticos”, comentó ayer la agencia AgePeBA al publicar imágenes de uniformados con escopetas que no ocultaban su origen estadounidenses.

Una buena para los docentes

En medio de tanto ajuste, pobreza y represión, los maestros celebraron un fallo de la jueza laboral Dora Eva Temis, que obliga al Gobierno a convocar a la paritaria nacional del sector en un plazo de cinco días corridos. La medida, que se conoció ayer en pleno paro general, fue dictada a partir de un recurso de amparo de la Unión de Docentes Argentinos (UDA).

“Sentimos mucha alegría y satisfacción”, expresó el titular del gremio, Sergio Romero, mientras que el secretario general de Suteba, Roberto Baradel, le reclamó al ministro de Educación de la Nación, Esteban Bullrich, que “cumpla con el fallo de la Justicia” para encontrarle una solución al conflicto docente.

Bullrcih, que dio inicio al conflicto cuando desconoció la paritaria establecida por la Ley de Financiamiento Educativo, dijo que apelará el fallo judicial y recusará a la magistrada por actuar con “animosidad”. La respuesta del funcionario, luego confirmada por el ministro antiobrero Jorge Triaca, ratifican el poco interés del macrismo en la educación y su empeño en condenar a los docentes a salarios de hambre, y con ellos a toda la clase trabajadora.

Pero los docentes no bajan los brazos y anticipan que, si el Gobierno no acata la decisión judicial, profundizarán las medidas de fuerza.

Las aulas de todo el país estuvieron ayer completamente vacías. El paro general no sólo se sintió con fuerza en los establecimientos primarios, secundarios y terciarios, sino también en todas las Universidades nacionales, entre ellas la UNLP, donde adhirieron docentes y no docentes.

Desde FATUN-ATULP señalaron que hubo “un acompañamiento rotundo del orden del 90%”, lo que representó “una demostración de la identidad de clase que profesamos bajo los principios orgullosos de Unidad, Organización y Solidaridad”.