Marcha de las dos CTA: “Basta de ajuste, atropellos y hambre”

Las dos CTA acompañadas por gremios de la CGT y organizaciones sociales le pusieron fin a un mes signado por los reclamos contra las políticas de ajuste de Cambiemos, con una movilización a Plaza de Mayo de 150 mil personas que fue también la antesala del paro nacional del 6 de abril.

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Para cerrar un mes de fuertes reclamos a la gestión Cambiemos con movilizaciones masivas en las calles, las dos CTA junto a gremios de la CGT y movimientos sociales llenaron la Plaza de Mayo con 150 mil personas de distintos puntos del país, en contra del ajuste y las importaciones y en defensa del trabajo, paritarias libres, la industria nacional, la escuela pública y las jubilaciones dignas.

Los gremios docentes y la columna central de la marcha integrada por los referentes sindicales que luego encabezaron el acto concentraron en Avenida de Mayo y 9 de Julio para después dirigirse a la plaza. La concentración de trabajadores y trabajadoras fue tal que durante los discursos de los líderes la Avenida de Mayo se mantuvo repleta hasta la altura de la 9 de julio.

Los tres oradores fueron los secretarios de la CTA de los Trabajadores y de la CTA Autónoma, el docente Hugo Yasky y el estatal Pablo Micheli, junto a Francisco “Barba” Gutiérrez, dirigente de la UOM (CGT). Coincidieron en tener “los mismos principios, convicciones y opciones”, por lo que remarcaron la necesidad de fortalecer “la unidad de los trabajadores” de cara al paro del seis de abril. También rechazaron la nueva consigna que esgrime el Gobierno de tildar de “desestabilizadores” a los gremios.

“No tenemos intención de desestabilizar a nadie. Acusar a los docentes de ser desestabilizadores, de ser el demonio de la educación, es una vergüenza y una irresponsabilidad del Gobierno”, dijo Pablo Micheli.

Por su parte, Francisco Gutiérrez afirmó: “No venimos a desestabilizar, vinimos a reproducir la voz de miles de argentinos que piden más inclusión, defensa de la industria y de la educación pública. Quien desestabiliza nuestra democracia es esta política económica”.

“Marzo fue la expresión de que el pueblo argentino está de pie, defiende sus derechos y no agacha la cabeza. Le dice basta al ajuste, a los atropellos y al hambre”, dijo Hugo Yasky, quien cerró el acto.

Acompañado a su costado por los gremialistas docentes Sonia Alesso (Ctera) y Roberto Baradel (Suteba) –a quien Yasky le brindó un sentido apoyo por las amenazas a su familia y la difamación que hace Cambiemos–, el líder de la CTA de los Trabajadores recalcó la detención de Milagro Sala, “presa política de Mauricio Macri y Gerardo Morales”.

Incluso antes de comenzar el acto donde también estuvieron las Madres de Plaza de Mayo, leyeron una carta de Milagro Sala adhiriendo a la convocatoria: “Parecería que nuestro destino es resistir y reconstruir nuestra patria después que los ricos y los poderosos la saquean y la destruyen”, escribió desde la cárcel jujeña la líder de la Tupac Amaru, cuyas banderas flameaban a pocos metros del escenario junto a las de estatales, docentes, entre otros trabajadores.

“Estamos viviendo una calamidad social”, siguió Yasky, y subrayó los 1.300.000 nuevos pobres que generó Macri en solo un año. “La lluvia de inversiones es una mentira, ocho de cada diez puestos de trabajo provienen de pequeños empresarios”. Las pymes fueron otro sector presente en la plaza.

Los despidos y el ajuste de los salarios fue un tema central en los discursos. Gutiérrez dijo que es “un pecado criminal cerrar industrias; dejaron sin trabajo a miles de argentinos”, y dio el ejemplo de la industria informática. En tanto, Micheli apuntó a frenar “los despidos y las suspensiones” y a que no haya techo para las paritarias. “La herramienta democrática de negociación colectiva no les entra en la cabeza, porque piensan con cabeza de patrones”, disparó.

Micheli se acordó del titular del Banco Nación, Javier González Fraga, quien ninguneó las movilizaciones al decir que conoció trabajadores que fueron por “plata y choripanes”. “No se mueve la cantidad de gente que se movió en marzo pagándoles. Nos subestiman, tienen una política sindical rabiosa, quieren sindicatos cómplices para que pase la reforma laboral de flexibilización”.

La puja entre los docentes y Cambiemos fue un punto central del acto, y sobre todo de Hugo Yasky: “Si hoy hay conflicto docente en el país es porque quienes están en la Casa Rosada imaginaron que provincializando el conflicto, generando veinticuatro conflictos distintos, se disipaba la responsabilidad que tiene el Gobierno en haberse llevado los fondos de financiamiento educativo para otros fines”.

Yasky refirió a la estrategia de Cambiemos, con la gobernadora Vidal como abanderada, para demonizar a los gremios: “¿Qué culpa tiene un docente si no puede dar clase porque hay un Gobierno que le niega el salario digno que necesita para poder trabajar? ¿Cómo es posible que no entiendan que si perdemos la mística de la escuela pública perdemos la democracia y el destino de la nación?”.

El titular de la CTA de los Trabajadores criticó a Mauricio Macri y a María Eugenia Vidal por querer “fragmentar” a los maestros y las escuelas entre sí.

“No creemos que es mejor el que va a la escuela privada”, y añadió: “Hay gente con títulos y doctorados privados que son más ignorantes que el obrero que sabe defender el trabajo con dignidad para sus hijos”.

Haciendo una comparación con los años noventa, cuando el presidente Carlos Menem eligió a los trabajadores ferroviarios y telefónicos para llevar a cabo el ajuste, “Macri quiere demostrarle a los inversores externos que es capaz de partirle el espinazo a los gremios docentes, que es capaz de ponerlos de rodillas y con eso dar ejemplo a los demás trabajadores”.

La movilización de ayer fue la antesala del paro del seis de abril que confirmó la CGT después de muchas dudas. Allí también estarán las CTA. Micheli pidió que ese día “no vuele una pluma” y ”que demuestre que el pueblo no quiere vivir más con este plan económico”.

Para Yasky, el paro será “histórico” e “inapelable” con el fin de fortalecer “el plan de acción gremial” para “terminar la luna de miel con un Gobierno que usó el diálogo social para poner de rodillas a los trabajadores”. “Será el punto máximo de rechazo a las políticas de Mauricio Macri”, cerró.