Después de reanudar el plan de lucha iniciado el año pasado, los choferes de la línea Este de colectivos platenses volvieron a presentar sus reclamos, esta vez movilizados al Ministerio de Trabajo de la Provincia de Buenos Aires y con la carga adicional de un Estado municipal que no les ofreció ninguna solución concreta desde el arranque del año.

La agrupación de trabajadores ya había denunciado el agravamiento del conflicto en el último mes, tras la falta de respuestas a doce de los treinta choferes despedidos que aun esperan ser reincorporados y la decisión de la empresa manejada por Osmar Corbelli de desconocer la resolución de la Justicia dictaminada a fines del año pasado.

“Nos están pateando de un lugar a otro”, definió el referente de la agrupación El Bondi, Daniel Figueredo, en diálogo con Contexto, respecto del reclamo presentado ayer por los choferes en la sede ministerial. “Fuimos primero al edificio de 7 y 38, pero nos dijeron que nuestra denuncia estaba tomada en la sede de 56 y 17. Fuimos hasta ahí y nos volvieron a decir que estaba en 7”, expresó Figueredo.

“El tiempo legal de nuestra denuncia se está estirando todos los días un poco más por formalidades burocráticas. Lo único que sabemos es que hay doce compañeros que están en la calle y no sabemos qué va a pasar con ellos. A eso se suman cuatro compañeros que ya habían sido despedidos antes y ni hablar del año pasado”, dijo el referente de la agrupación de trabajadores, quien sigue en pie de lucha y no descarta la posibilidad de volver a un paro del servicio.

Los choferes ya apuntan las miradas también contra la gestión del Ejecutivo local y provincial por su falta de accionar concreto en el conflicto. “La respuesta de las autoridades de los Estados provincial y municipal ha sido, a lo largo de esta disputa, siempre la misma: enviar a las fuerzas de seguridad”, había expresado El Bondi a través de un comunicado donde sostiene: “Para peor, el intendente Julio Garro actúa como particular damnificado en este conflicto, sin generar acciones encaminadas hacia la positiva resolución del mismo, y desarrollando medidas de represión sobre los trabajadores que reclamamos por mejoras en los espacios laborales”.

Desde el año pasado, los trabajadores buscaron sin éxito reunirse con el intendente Garro. Sus pedidos de audiencia eran sistemáticamente rechazados, derivándolos con funcionarios menores que no brindaban ningún tipo de respuesta. Hasta que lo vieron semanas atrás en la plaza Islas Malvinas.

Los choferes de la línea Este ya llevan cinco meses de conflicto. Hicieron paros, tomas, movilizaciones y sufrieron una brutal represión a fines de octubre que les dejó varios heridos. Al igual que Garro, el ministro de Trabajo de la provincia de Buenos Aires, Marcelo Villegas, sólo hizo promesas que nunca se concretaron, mientras por lo bajo se inclinaba del lado de la empresa.

“Lo único que hizo el Gobierno es elevar una denuncia penal contra nosotros y mandarnos a desalojar con la Policía. Ahora estamos esperando que el intendente se digne a citarnos a dialogar, pero lo veo muy difícil eso”, manifestó Figueredo, y agregó: “Por lo pronto, vamos a agotar las instancias de discusión y reclamo. Si para la semana que viene no hay respuestas de ninguna de las entidades que nos deben representar, vamos a tomar nuevas medidas porque no nos podemos quedar parados”.

En esta línea, los choferes continúan en estado de alerta y reclamo, con la ausencia del Gobierno, los organismos del Estado y el propio gremio de transportistas nucleado en la UTA.