Por Gabriela Calotti

Médicos y médicas, enfermeras y enfermeros, en su mayoría jóvenes, camilleros, auxiliares y administrativos de los diecisiete servicios del Hospital Hospital Interzonal General de Agudos General José de San Martín, hospital de referencia en la provincia y en el país, se concentraron el miércoles frente a las puertas del nosocomio para denunciar “la crisis que viven los hospitales y centros de salud de la provincia” y expresar su preocupación frente al “hermetismo” de la ministra de Salud bonaerense, Zulma Ortiz, ante los reclamos de los profesionales de la salud.

En presencia de Fernando Corsiglia, presidente de la CICOP, Asociación Sindical de Profesionales de la Salud de la Provincia de Buenos Aires y del secretario general de ATE provincia, Oscar De Isasi, más de un centenar de trabajadores del hospital, se sumaron a un “abrazo simbólico” para hacer visible una vez más el deterioro de las condiciones laborales, la falta de diálogo paritario con médicos y enfermeros en particular, la degradación edilicia, el cierre de servicios y el recorte presupuestario que el Gobierno de María Eugenia Vidal está profundizando en la salud pública y que alcanza a este hospital cabecera que atiende a pacientes de toda la provincia de Buenos Aires.

“Todo esto es parte de un plan para imponer la tercerización de los servicios de salud pública. Primero viene el descrédito y después el discurso privatizador de la mano de la Cobertura Universal de Salud”, subrayó Juan Porto, médico clínico y secretario general de la seccional CICOP de ese hospital, en diálogo con medios de prensa, entre estos Contexto.

La Cobertura Universal de Salud (CUS) que impulsa el Gobierno de Mauricio Macri es en realidad un programa del Banco Mundial que limita las prestaciones médicas en la salud pública a una canasta básica de prestaciones, lo cual afectará básicamente a quienes no tienen obra social o prepaga.

Porto aseguró que “falta personal” en todas las áreas y “muchos” de los más de setenta becarios del hospital están en condiciones “precarias”. “El hospital no cuenta con los planteles básicos” debido a las malas condiciones salariales y laborales, sostuvo, antes de enumerar una serie de ejemplos sobre los “serios problemas de infraestructura” como resultado del “abandono por parte del Estado provincial”.

Tras referirse a los diarios desperfectos en los ascensores, con puerta tijera, prohibidos por ley desde 1997, Porto alertó sobre el “achique histórico de camas”. “Frenaron las obras en el quirófano de maternidad; desde hace dos años está cerrado el servicio de Quemados”, precisó. Goteras, caída de mampostería, humedad y falta de aparatología son algunas de las deficiencias que ilustran el deterioro cotidiano de este hospital.

“Desde la salud pública se están transfiriendo recursos a las instituciones privadas”, enfatizó Porto en el marco de un paro de 48 horas y en lo que constituye la novena jornada de lucha impulsada por la CICOP en lo que va de 2017 en defensa de la salud pública.

La última reunión paritaria de los profesionales de la salud con el Gobierno de Vidal fue en diciembre del año pasado. “Nos preocupa demasiado que la ministra no genere una mesa de diálogo para discutir todos estos problemas”, sostuvo Pablo Maciel, médico clínico y presidente de la seccional del Policlínico de la CICOP.

Maciel criticó la “pomposa” presentación de ambulancias nuevas para el SAME que hicieron el presidente Macri y la gobernadora Vidal la semana pasada, “cuando la realidad es que no está funcionando el primer nivel de atención de la salud”.

Tras asegurar que el San Martín no tiene capacidad para “recibir más ambulancias”, Maciel advirtió sobre las “condiciones precarias del personal que trabaja en el SAME”.

“Vemos con mucha preocupación el hermetismo de la ministra Ortiz y la falta de diálogo”, sostuvo Maciel, para quien los problemas más acuciantes son “la parte edilicia y la falta de personal en enfermería, laboratorio e higiene”, por ejemplo.

Supuestamente, en el San Martín deberían estar trabajando entre 2.000 y 2.500 profesionales de la salud y administrativos, “y no es el número que está trabajando”. “El Ministerio no responde” a los reclamos del hospital, aseguró Cinthia Seoane, enfermera y delegada de ATE en el San Martín.

“En el área de enfermería se jubiló mucha gente y no se están reponiendo los cargos”, explicó Hector Canale, ex subdirector del San Martín, quien además agregó que eso genera una deficiencia en el funcionamiento de ciertas áreas específicas del hospital, como es el caso de Cuidados Intensivos.

El hospital cuenta con un presupuesto de siete millones de pesos por año. Un enfermero inicial cobra 12.000 pesos por 36 horas semanales, atendiendo diecinueve camas, por ejemplo. Un médico de guardia cobra 16.000 pesos por 36 horas de guardia. Pero la Caja de Médicos le descuenta por lo menos 3.000 pesos.

“Estamos en este abrazo simbólico reclamando por la falta de insumos, personal e infraestructura y para que la comunidad tome conciencia de lo que vivimos los trabajadores dentro del hospital”, explicó Seoane.

En principio, el Hospital San Martín cuenta con 10 quirófanos operativos, asiste a unas 35.000 consultas por guardia y 25.000 por emergencias anualmente, y unas 900 internaciones, según datos oficiales. Según profesionales del hospital, “si en los años ochenta/noventa había ochocientas camas, ahora hay trescientas. En clínica había cuatrocientas y ahora hay sólo cien”, precisaron a este medio.

“Hoy los hospitales públicos de la provincia están sostenidos por el trabajo precario de los residentes”, enfatizó Porto, antes de hacer un llamado de atención: “Están renunciando médicos jóvenes y becarios” que obviamente se van al sector privado de la salud.

Ante este panorama, Maciel instó a los presentes, muchos con guardapolvos blancos y celestes, a mantenerse firmes. “A veces nos da la impresión de que quieren que nos vayamos del sistema, pero vamos a seguir organizándonos y dando la lucha que nos mantiene en la calle”, afirmó Maciel, antes de advertir que “una escalada del conflicto será responsabilidad del Ministerio de Salud y de la gobernadora Vidal”.

En ese sentido también apuntó De Isasi al afirmar que “el poder plantea la fragmentación de la lucha. Por eso tenemos que construir escenarios de unidad”, afirmó.

Martín Pedersoli, presidente de la Agremiación Médica que se impuso por la lista oficialista en 2016, también defendió la “salud pública” y pidió “no abandonar al hospital público porque a la comunidad le tenemos que decir que el hospital público te va a salvar”.

El Hospital San Martín, que nació como un pequeño centro médico municipal en 1883, recibe todos los accidentados de tránsito de la ciudad y alrededores, y todos los pacientes complejos de la provincia, como un hospital de altísimo nivel sin la infraestructura que debería tener.

“Nunca vamos a dejar a la población sin atención”, sostuvo Maciel, que destacó el acompañamiento de la comunidad que suele ir a primera hora a pedir turnos y espera pacientemente a ser atendida. “Día a día vemos el apoyo de la comunidad”, sostuvo Porto. “Tenemos una solidaridad absoluta en nuestra lucha”, concluyó.

El “abrazo simbólico” al San Martín contó con la adhesión de trabajadores de los hospitales de Romero, de Gonnet, el Hospital de Niños, Casa Cuna y el Colegio de Médicos de la provincia.