Por Sebastián Novomisky* y Gladys Manccini**

En medio del conflicto con los docentes de todo el país que convocó a 400 mil personas a la Marcha Federal Educativa hacia Plaza de Mayo, el Gobierno encabezado por Mauricio Macri dio a conocer los resultados preliminares de las pruebas Aprender 2016.

A tiempo para deslegitimar el reclamo y la movilización docente, el presidente brindó una conferencia de prensa penosa y humillante, en donde enmarca que si los resultados del operativo de evaluación son “dolorosos” es porque la enseñanza en las escuelas de gestión pública es paupérrima, generando “una terrible inequidad de aquel que puede ir a la escuela privada versus aquel que tiene que caer en la escuela pública“. Allí subyace un juego de merecimientos y recompensas, con promesas de plus salarial para los rompehuelga y una invitación a voluntarios que suplan la tarea de los profesionales de la educación.

Primeramente, entonces, es necesario hacer un análisis de la intencionalidad comunicacional de la puesta en escena, antes de entrar estrictamente en lo educativo. Recordemos que esta situación completa lo que pocos días antes vimos en la inauguración de las sesiones legislativas tanto nacionales como provinciales y de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, en donde el tema de la educación en general y del conflicto docente en particular ocupó en todos los casos un lugar protagónico en la enunciación de cada uno de los mandatarios correspondientes.

Es por ello que, si las tres figuras principales del actual Gobierno inauguran el año político con un acento puesto en la cuestión que aquí queremos problematizar, es porque ya estaba trazada la estrategia y lo que vamos viendo es cada una de sus diferentes etapas. Desgaste de la dirigencia, deslegitimación del reclamo, falsas acusaciones, operaciones mediáticas, amenazas y finalmente la herramienta Aprender, nacida como se denunciara desde múltiples espacios académicos y gremiales para golpear a la educación pública.

Sólo salieron a la luz una serie de datos, que no dejan de ser alarmantes más allá de lo dicho hasta aquí. Si tomamos lo publicado en el informe oficial alojado en http://aprender.educ.ar/, llaman la atención al menos dos elementos.

Primero la escasez de datos oficiales en contraposición con los publicados por algunos medios como el portal Infobae, en donde podemos ver más información y a los funcionarios del Ministerio de Educación explicando lo que aún no es de público conocimiento. Esto reafirma la hipótesis de una estrategia mediática, por encima de una mirada político-pedagógica puesta en el uso de los resultados del Aprender.

También llama la atención que el segundo ítem, luego de los por demás breves y generales presentados, es el de los resultados por tipos de gestión. Un elemento que ningún lector avezado puede creer que esté allí por casualidad. En este apartado se marcan dos elementos:

  1. “En secundaria, los estudiantes que asisten al sector privado alcanzan elevados niveles de desempeño Satisfactorio Avanzado que duplican al porcentaje de los estudiantes de gestión estatal. A su vez, en el sector estatal, el porcentaje de estudiantes que alcanzan desempeños por debajo del Nivel Básico y Básico casi duplican a los estudiantes del sector privado que alcanzan estos niveles de desempeño.
  2. En primaria, los estudiantes que asisten al sector privado alcanzan elevados niveles de desempeño Satisfactorio Avanzado que superan al porcentaje de los estudiantes de gestión estatal en estos niveles de logro en 17,2 punto en el sector estatal, el porcentaje de estudiantes que alcanzan desempeños Por debajo del Nivel Básico y Básico casi triplica a los estudiantes del sector privado que alcanzan estos niveles de desempeño.”

Estos son los primeros datos que se encuentran en el informe y parecen ser demoledores. Pero, si uno continúa, luego encuentra los “Resultados según ámbito”. Y allí una sorpresa: “El desempeño de los estudiantes en el ámbito urbano y rural, en el nivel primario, no muestran diferencias significativas”.

Para quienes hemos recorrido el ámbito rural, es claro que sólo existen en casi la totalidad de los casos establecimientos de gestión pública, ya que el mercado no suele abrir oferta en aquellos lugares en los que no es rentable. Entonces, si las primarias comparadas por tipo de gestión nos dice que la privada es mejor que la pública, pero luego que todas las primarias urbanas (públicas y privadas) no tienen diferencia con las rurales, algo no está bien. Deberíamos encontrar diferencias entre un sistema urbano mixto, con unas escuelas supuestamente muy superiores privadas, con aquellas publicas rurales. Al menos esto debe ser explicado, ya que el uso de los datos como marcamos más arriba parece tendencioso en este contexto de conflictividad.

Asimismo, lo que está en duda es, por un lado, la seriedad del proceso, el tipo de preguntas y de agrupamientos metodológicos realizados para obtener este tipo de porcentajes que resultan alarmantes ante un golpe de vista. Paralelamente, es necesario recordar que no se publicaron los datos PISA 2015 por un supuesto error metodológico que sembró sospechas, ya que se afirma desde diferentes sectores que allí el panorama era por lo menos alentador.

Además, para reforzar la idea de desastre tal como sentenció la Gobernadora Vidal –“la educación pública no da para más”–, el Ejecutivo nacional enviará al Congreso de la Nación el “Plan Maestro” con el que pretenden revertir la crisis que describen implementado pautas que están vigentes tanto en las Leyes de Educación (sancionadas en los años 2006 y 2007) como en todos los lineamientos de política educativa y curricular desarrollados hasta diciembre de 2015; sin embargo, se presentan como novedosas.

Al respecto, el ministro Bullrich explicó que el plan es un programa en materia educativa que promete, por ejemplo, la extensión de la jornada escolar, marcos de referencia para la negociación paritaria, la capacitación de docentes y mejores condiciones de infraestructura. No es nuevo lo que plantea: se lograría recuperando los fundamentos que motivaron el nuevo paradigma educativo que nació con la Ley 26.206, cumpliendo a pie juntillas con la Ley de financiamiento educativo y, sobre todo, apostando al sistema de gestión pública.

Por otro lado, el presidente ponderó como “la evaluación más importante de la historia” el Operativo Aprender, el cual sustituyó al ONE que implementó el kirchnerismo como contracara de las pruebas PISA. Es necesario también remarcar que comparte con estas últimas, a diferencia de las ONE, el hecho de ser dispositivos diseñados por fuera de las escuelas y a espaldas de los docentes, desconociendo la diversidad de estudiantes, escuelas, maestros, profesores y situaciones pedagógicas.

Las pruebas “cayeron” en las escuelas acompañadas por “especialistas” que prepararon el terreno, a pesar de la resistencia de todo el arco gremial, incluyendo Sadop. Desde el gremio docente más importante de la provincia de Buenos Aires, Suteba, ya se alertó que “no aceptamos formatos estandarizados que ubican a los docentes como meros ejecutores y a los estudiantes como objetos de estudio. No acordamos con un operativo de evaluación nacional sin participación de los docentes, sin certezas en que la intencionalidad política del uso de la información se enmarque en el respeto a leyes educativas y derechos laborales”. Y, a casi medio año, las intencionalidades están a la vista.

Finalmente, se insiste con una rivalidad entre escuelas de gestión pública vs. escuelas de gestión privada. Es necesario recordar que ambas forman parte de la llamada educación pública y lo que está aquí en tensión es la valoración de un sistema por sobre otro.

Es al menos sospechoso que hoy la calidad estaría en aquellas instituciones donde sus docentes no pueden defender sus derechos legítimos y hacer paro, condición aparente de la mencionada calidad. La educación crece a nivel mundial como un sector de negocios cada vez más importantes, tecnología educativa, editoriales, capacitación docente y otros rubros más son parte de la discusión. Si la educación se mercantiliza y se abre a las reglas del capital o es el Estado el que garantiza un derecho y aboga por la igualdad.

Por ello, desde estas líneas, sobre todo lo que se intenta hacer no es desconocer los resultados, sino evitar caer en las trampas del Operativo Aprender.


* Director del Profesorado en Comunicación Social, UNLP. Profesor titular de Diseño y Planeamiento del Curriculum.

** Coordinadora del Programa de Formación Permanente, FPyCS. Docente de nivel secundario y universitario.