El miércoles por la noche, efectivos de la Policía bonaerense detuvieron y requisaron en la calle a tres jóvenes militantes cannábicos. Luego de asistir a una reunión de la Agrupación Cannábica de La Plata, un patrullero los siguió diez cuadras mientras se transportaban en auto, hasta que el móvil prendió la sirena y dos agentes bajaron pidiendo identificaciones, una de ellas con ithaca y a los gritos.

Los pusieron contra el capot, les revisaron las ropas, las mochilas y el interior del auto. “Ustedes ocultan algo”, les dijeron. A los pocos minutos llegaron tres patrulleros más, como si se tratara de un gran operativo.

“Nos revisaron sin orden, fue un abuso de poder. No teníamos nada que ocultar, pero lo que más nos sorprendió fue su prepotencia al bajarse con las armas”, dijo a Contexto Julián Lemus, uno de los jóvenes.

Otro de ellos, Alejandro Reyes, dijo a Contexto que la Policía los “trató violentamente” por “actitud sospechosa”. “No sabemos si fue un apriete, un control o qué. No incumplimos de ningún modo la ley, fue todo muy confuso”.

Julián Lemus es dueño del growshop La Colina, un local ubicado frente a la Comisaría 5ª, en diagonal 74 entre 23 y 24, dedicado al asesoramiento de cultivo de cannabis para cultivadores y pacientes de terapias alternativas. “No somos narcos ni avalamos ventas”, dijo Alejandro Reyes.

La cercanía del negocio con la comisaría y el hecho de que Lemus sea un referente de la militancia cannábica en la ciudad es la explicación que encuentran a la impulsiva requisa. “No entendemos bien la persecución que estamos viviendo, y creo que viene por mi perfil cannábico y la exposición que estoy teniendo”, dijo Lemus.

Tras los cacheos y frente a la falta de evidencias, los cuatro patrulleros se retiraron. “Encontraron un porro a medias quemado que estaba perdido en el vehículo, porque ni siquiera lo íbamos fumando. Una de ellas (por las agentes) me preguntó ‘¿Qué es esto?’, y le dije que era tenencia para consumo, así que luego de un sermón me devolvieron mis pertenencias”.

La Agrupación Cannábica articula su trabajo con médicos abocados a terapias que utilizan el cannabis. Uno de sus referentes es el profesor e investigador Marcelo Morante, propulsor del uso medicinal de la sustancia y de la necesidad de leyes que la avalen.

Los jóvenes también integran la asociación Cultivadores Solidarios Argentina, una entidad sin fines de lucro abocada a difundir el autocultivo como solución al acceso al cannabis terapéutico.